Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

IAR

Ana Monreal Vidal: "Las empresas se han puesto las pilas y han acelerado su digitalización"

La ingeniera industrial Ana Monreal Vidal es una de las galardonadas con la Cruz de Carlos III del Gobierno de Navarra “por su contribución al desarrollo, prestigio y proyección de la Comunidad foral”

Ampliar Ana Monreal Vidal: “Las empresas se han puesto las pilas y han acelerado su digitalización”
Ana Monreal Vidal: “Las empresas se han puesto las pilas y han acelerado su digitalización”
Actualizado el 24/09/2020 a las 15:14
La pequeña de cinco hermanos (tres chicos y dos chicas), Ana Monreal Vidal siempre, desde niña, quiso ser médico. Acabó siendo ingeniera industrial. Pero no una más. Es una ingeniera que recibe premios, ella y la empresa que fundó, como Impulso Emprendedor del CEIN (2014), Cámara Navarra de Comercio a la Innovación (2018), mejor ingeniero por el Consejo General de Ingenieros Industriales (2019)... Y ahora el de la Cruz de Carlos III del Gobierno de Navarra, que le entregarán próximamente. Nacida en Pamplona, en 1984, hija de la periodista María José Vidal y del ingeniero de caminos Javier Monreal, dejó guiarse en la elección de su profesión por el consejo de sus padres. Y la realidad le demuestra que acertó. Es cofundadora y socia de iAR (Industrial Augmented Reality), empresa tecnológica nacida en 2014 que se dedica a desarrollar soluciones globales de movilidad que conectan entre sí diferentes sistemas informáticos de una empresa. Por ejemplo, explica, ante una avería se coloca el móvil delante de la máquina y, a distancia, se va guiando al trabajador para arreglarla, ayudándole con todos los datos necesarios obtenidos de diferentes fuentes. “Se puede incorporar desde un vídeo hasta una realidad aumentada. Puede ser todo lo sencillo y complicado que se quiera”, dice. En resumen y de manera sencilla, quizá demasiado, se dedica a desarrollar software a medida para la industria. En su afán por ‘traducir’ una actividad tan técnica como la suya, la realidad aumentada, dice que el pistotetazo de salida correspondió al videojuego ‘Pokemon Go’, que utiliza esta técnica. “Ya existía desde hacía años, pero no había un conocimiento general”, explica. La empresa cuenta con 30 trabajadores, incluidos los tres socios, y su facturación supera el millón de euros. Entre sus clientes figuran Acciona Energía, Volkswagen, EDF, Bessac...

Vayamos al principio del principio. ¿En qué ha notado ser la pequeña de una familia numerosa?
Siempre me he sentido muy acompañada y he tenido mucho apoyo. En ningún momento he tenido la sensación de ser la niña mimada.

¿Y qué quería ser la pequeña de cinco hermanos?
Yo siempre quería ser médico. Porque yo estaba muy apegada a mi madre y quería cuidarla cuando fuera mayor. También quería salvar a la gente.

¿Qué le hizo cambiar?
Mis padres me aconsejaron estudiar ingeniería industrial porque, decían, tenía muchas salidas y médicos había muchos. Además, añadían, no iba a poder salvar a todos los pacientes, tal como pensaba. La Ingeniería Industrial me parecía una de las carreras más feas, pero luego me encantó, cuando vi todo su potencial.

Entonces, se dedicó a ‘curar’ no a personas sino a empresas.
Por lo menos, les ayudamos. Además, también desarrollamos aplicaciones para ámbitos médicos. Por ejemplo, en un proyecto utilizamos gafas de realidad aumentada para ayudar en la formación de enfermeros y enfermeras. Y en otro trabajamos intentando unir la parte visual a la parte sensorial para que, por ejemplo, los profesionales puedan recibir algún tipo de información mediante vibraciones durante una operación.

Así que usted hacía caso de lo que le decían sus padres.
Sí, siempre les he hecho caso. En el momentos fue un jarro de agua fría, pero pensé que igual tenían razón. No me arrepentí.

¿Siempre fue una alumna de sobresaliente?
En general, he ido bien. Pero no me gustaba estudiar. En los tres primeros años de universidad suspendí muchísimo, era durísimo. No destaco en inteligencia, pero sí que soy cabezona y esto es esencial.

¿Quién es Ana Monreal?
Pufff.... Soy una persona muy optimista, a veces peco de eso. Disfruto de todo lo que hago, siempre estoy de buen humor y abierta a cualquier oportunidad. Soy muy trabajadora. Los tres socios somos como hormiguitas, en este sentido.

¿Qué quiere conseguir en el futuro?
A nivel personal, que mis hijos sean un buen ejemplo, que sean felices, innovadores y que aporten a los demás.

¿Cómo ha vivido personalmente el confinamiento?
Mi hija June, de siete meses, nació poco antes del confinamiento, el 21 de febrero. Así que el estado de alarma me pilló de baja. En ese sentido, he tenido mucha suerte, porque tengo otro hijo, Liher (el nombre viene de la Virgen de Lierna, de Guipúzcoa), de tres años, y ver a la gente trabajando en casa con niños me ha parecido algo heroico. Después de la baja, hablé con mis socios y he estado un tiempo de permiso. Me incorporé hace unos días. Les agradezco mucho haber podido tener este tiempo en un momento en el que teníamos mucho trabajo.

DIGITALIZACIÓN

Ah, ¿sí? ¿Durante el confinamiento?
Sí, siempre tenemos mucho trabajo. En ese sentido estamos muy contentos. Como hacemos desarrollo de software hemos podido teletrabajar desde casa sin problema y continuar con la actividad. Muchas empresas clientes que tenían pendientes proyectos decidieron adelantarlos. Y otras se lanzaron a la digitalización, cuando en otra situación no lo hubieran hecho.

Entonces, les ha favorecido el confinamiento.
Sí, sí. Se ha visto que las empresas han acelerado su digitalización. Y ha habido muchas otras nuevas que han conectado con nosotros para ver cómo funcionaban nuestras soluciones, tanto las de iAR como las de Smart Lean Solution.

Desde su conocimiento tan directo de la industria, ¿cómo ve su situación en estos momentos de covid?
Han sido momentos muy duros. Espero que poco a poco vaya resurgiendo. La pandemia ha hecho mucho daño, especialmente en los servicios y hostelería. Pero tengo confianza en que remontará.

¿Es un deseo o cree realmente que se sale de esta?
Sí, yo creo que sí se va a salir.

¿Por qué?
Nosotros ya hemos visto un cambio de actitud en las empresas en este periodo, se han puesto las pilas para que, ante una situación similar. no les pase lo mismo. Incluso nosotros, que hemos podido teletrabajar, nos hemos replanteado cosas que no hubiéramos imaginado antes. Esa situación de acción-reacción que hemos vivido me hace pensar que en una futura pandemia, si vuelve a ocurrir, vamos a estar mucho más preparados. Y de alguna forma las empresas se están dando cuenta de que hay muchas cosas que hay que cambiar.

¿Por ejemplo?
Por ejemplo, el teletrabajo. Empresas de antiguas tradiciones, en las que siempre se ha trabajo en la oficina presencialmente, con horarios muy fijos, se han tenido que dar cuenta de que ser tan estricto no contribuye a que la empresa vaya mejor, sino todo lo contrario. Estamos en una vida en la que todo está cambiando mucho, tenemos que ser superflexibles porque eso nos traerá ventajas. Entre otras razones, porque los trabajadores estarán más contentos, porque van a poder organizarse mucho mejor. Una cosa que todos nos estamos planteando es qué va a pasar si ahora nos cierran el aula. Si no somos flexibles desde las empresas, vamos a tener problemas. Por eso las empresas están cambiando, dando flexibilidad, siempre que se pueda, claro, porque dependerá de la actividad o de si se trata de un comercio, hostelería... Habrá que tomar soluciones distintas. Creo que todo el mundo se ha dado cuenta de que tenemos que adaptarnos a la situación actual, a lo que éramos reticentes. Creo que vamos a remontar, a cambiar y a tomar las medidas para que si nos vuelve a pasar algo parecido no nos afecte tanto. Estoy convencida porque hemos visto la reacción de empresas que quieren cambiar ya las cosas. Hay gente que desconfía de que se trabaje en casa. Pero la gente es responsable, es un chip que hay que cambiar y creo que está cambiando. Y esto va a beneficiar a todo, tanto a la conciliación familiar como al desarrollo propio de las empresas.

El teletrabajo está en pleno debate para su regulación. ¿Qué debe tenerse en cuenta?
Cada caso es particular. Hay dos puntos importantes. Es muy diferente si la empresa te da opción o te obliga a teletrabajar. Si te están obligando te tendrán que sufragar parte de los gastos. En cualquier caso, habrá que llegar a un acuerdo. Será importante tener un lugar apropiado para teletrabajar, algo que puede controlarse con una visita al domicilio. Pero una de las cosas más importantes del teletrabajo es la confianza. Porque una de las preguntas que se hacen los responsables de las empresas es cómo se sabe si la persona está trabajando, cómo se gestionan las horas que dedica. Hay que confiar. Todo no se puede controlar, por mucho que pongas un programa puede fallar. En general, el que trabaja en la oficina va a trabajar en casa. Me parece vital la flexibilidad y la disponibilidad, que van de la mano. No hay una fórmula mágica, hay que llegar a acuerdo para que el teletrabajador y el jefe estén contentos. Todos aprendemos sobre la marcha pero el teletrabajo es beneficioso para todos.

La pandemia ha dejado frases tópicas o recurrentes como “vamos a salir más fuertes”. ¿Se lo cree?
Yo creo que hay muchas cosas que hacemos ahora y que cuando salgamos de la pandemia nos vamos a olvidar...

¿Por ejemplo?
Habrá muchas empresas que estén teletrabajando y que cuando pase la pandemia volverán a la oficina. Luego hay cosas que se mantendrán, por ejemplo, vamos a salir mucho más limpios, con unas rutinas higiénicas. Lo que me da pena es que los pequeños de tres años no puedan tocar al compañero. Eso espero que se pase y que no se les quede grabado. Ha sido un golpe de realidad que nos ha traído cosas buenas, en cuanto a cambios de mentalidad y de organización de trabajo.
“Yo recojo el premio, pero es un reconocimiento
a los tres socios”
 
¿Qué va a hacer con la Cruz de Carlos III?
La voy a colocar en la empresa porque, aunque es un reconocimiento personal, el premio es compartido. Yo lo recogeré pero es de los tres socios y la pondré donde están los otros reconocimientos.

¿Qué le produce recibirlo?
Sorpresa, no me lo esperaba. Me produce más ganas de seguir haciendo lo que hacemos, es como un impulso para continuar trabajando.

No es habitual que reciba esta condecoración alguien tan joven. ¿Qué supone?
Puede ser que ahora se emprenda antes. En realidad, para mí es una forma de meter presión para hacer todavía más cosas. Hay que seguir manteniendo el listón alto.

¿Emprendedora o empresaria?
Emprendedora

¿Por qué?
Porque estamos continuamente emprendiendo. Aunque tengamos una empresa, que está estabilizada, siempre estamos sacando proyectos nuevos, innovando y emprendiendo. Tenemos una empresa, sí, pero no me siento identificada con la palabra empresaria.
En la convocatoria del premio se explica que la Cruz de Carlos III fue creada para “otorgar reconocimiento público a personas y entidades que han contribuido de forma destacada al progreso de la sociedad navarra o a la proyección exterior de la comunidad...” ¡Menuda responsabilidad!
Es muy fuerte. Se me ponen los pelos de punta. Me produce una sensación de vértigo que... ¡ufff!.... Me lleva a pensar si realmente es así o si lo he soñado. Me cuesta realmente pensar que soy la destinataria, que no hay gente que lo merezca más que yo.

¿Ha pensado en el momento de recibirla?
No, porque en esta situación no sé cómo se va a plantear. Sí que sé que quiero compartirla con mis dos socios, que quiero que estén en la foto.
Tendrá que explicar a más de uno en qué consiste la actividad de su empresa. Reconocerá que no es fácil entenderla.
Por teléfono es difícil explicarlo. Pero en cuanto uno lo ve es más fácil. Es que es tan visual... En las reuniones on line enseñamos qué hacemos y lo mostramos porque solo hablado, sí, es muy complicado.

¿Cómo descubrieron que había sitio para su negocio en el mercado?
Nosotros veníamos ya del mundo industrial y algo de conocimiento del entorno teníamos en aquel momento. De modo que, cuando tuvimos la idea de acceder de forma inmediata a la información desde los dispositivos móviles enriqueciéndola con realidad aumentada, intuíamos que, en caso de existir algo ya inventado, no se trataba de algo extendido en el sector industrial. Indagamos en el tema y no encontramos a nadie que se dedicara a ello. Pensamos entonces que podría ser una buena oportunidad. Montamos un prototipo que fuimos enseñando por empresas y no hacía falta decir mucho más: enseguida comprobamos que tenía aceptación y las ventajas de esta solución no era necesario ni explicarlas. Pero, en realidad, nunca supimos si teníamos o no hueco… sabíamos que teníamos algo diferente y decidimos probar suerte. Éramos unos ingenuos… igual si lo llegamos a pensar más, ¡no nos hubiésemos lanzado!

iAR forma parte de la Fundación Luzia (luz e inteligencia artificial), con otras empresas y el Gobierno foral para fomentar entre los escolares la Inteligencia Artificial y despertar la vocación técnica. ¿Andamos mal?
Cada vez hay menos alumnos que se apuntan a carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Mientras que los estudios relacionados con la naturaleza (Medicina, Biología...) aumentan.

Pero si casi tienen garantizado el trabajo...
Por eso, no me entra en la cabeza. Pero creo que es porque no se sabe qué se puede hacer con estos estudios. Eso es lo que intentamos divulgar, para que los alumnos exploren qué es la Inteligencia Artificial.

¿Por qué la mujer tiene menos presencia en estos estudios?
No lo sé. Para contratar vienen menos mujeres que hombres. Dicen que es porque no hay referentes femeninos. Pero no sé si esa es la razón. En mi caso, mi referente ha sido mi madre y ella es periodista; sin embargo, yo opté por las ciencias.
Ingeniera industrial y fundadora de cuatro empresas

Ana Monreal Vidal, de 36 años, nació en Pamplona el 22 de marzo de 1984. Estudió Ingeniería Industrial en la UPNA, entre 2002 y 2007. Su proyecto de fin de carrera se basó en un estudio para aplicar las pilas de combustibles hidráulicas en los camiones de basura. Cursó el máster en energías renovables en la Universidad de San Pablo CEU en Madrid (2008-2009) y comenzó su trayectoria profesional como investigadora en el Centro Nacional de Energías Renovables (CENER), donde estuvo cinco años. En enero de 2014 constituyó la filial española de la pyme multinacional Sirea, de 40 trabajadores, dedicada al control y automatización industrial. Había coincidido con su fundador en Cabo Verde y este le dijo que buscaba un socio para montar una filial en España. Así fue. Ana Monreal la cerró el año pasado pero sigue trabajando con Sirea. “Nos complementamos. Sirea se dedica al desarrollo de hardware y nosotros, en iAR, al software”, explica. En 2014 constituyó iAR con otros dos socios: Jon Navarlaz Zudaire y Miguel Ángel Llorente. Ella ocupa el cargo de directora de operaciones. También son accionistas Sirea y Carmen López Agudo. Más adelante, iAR constituye otras dos empresas: Bambrai (2018) y Smart Lean Solutions (2019). El socio en Bambrai es Helphone y se dedica a inteligencia artificial. En Smart Lean Solutions el socio es ACPM y se dedica a comercializar soluciones con la metodología lean manufacturing.
volver arriba

Activar Notificaciones