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Volkswagen Navarra

Eventuales en Volkswagen: “Trabajar el doble y callar el triple”

Volkswagen Navarra ha estrenado una nave de Chapistería tras una inversión de 117,2 millones de euros. En 32.000 metros cuadrados, contiene 366 robots y alberga el primer paso del proceso productivo del nuevo Volkswagen Polo: la fabricación del bastidor del vehículo.

Nueva nave de Chapistería de Volkswagen Navarra

Cedida
Actualizada 06/10/2017 a las 09:49

El éxito comercial del Polo ha sido para Volkswagen Navarra una fuente de riqueza, pero también de inestabilidad. Al ser el único producto que sale de la factoría, los vaivenes en las ventas afectan directamente a la fuerza laboral necesaria para sacar adelante la producción. Lo sucedido entre 2008 y 2012 sirve como perfecto ejemplo para entender la elevada proporción de empleados sin contrato fijo que sufre la plantilla. La producción en 2008 alcanzó las 259.093 unidades con una plantilla de 3.879 empleados, cifras que escalaron hasta los 336.336 coches y 4.900 trabajadores con que se concluyó en 2010. El siguiente año fue aún más exitoso, con 353.353 Polos fabricados, el récord histórico de la planta, para lo cual fue necesario llegar a un pico de casi 6.000 empleados. De ellos una tercera parte eran eventuales, gran parte de los cuales tuvieron que dejar la empresa cuando en 2012 la producción cayó hasta los 287.287 coches.


También influye la organización del trabajo, que requiere un elevado volumen de mano de obra extra para poner en marcha las medidas de flexibilidad necesarias para alcanzar los máximos volúmenes de producción. Para responder a estos altibajos, comunes a lo largo de la vida comercial de un coche, Volkswagen Navarra ha venido reforzando la plantilla fija con un variable número de contrataciones temporales. No hay más que repasar los titulares de prensa a lo largo de estos años para constatar el elevado volumen de eventuales que han ido entrando periódicamente. Es de suponer que la llegada del segundo modelo, cuya fabricación empezará a finales del año que viene o comienzos del siguiente, servirá para mitigar el efecto acordeón sobre la plantilla. La idea es que la caída en la demanda de uno de los modelos puede ser compensada por el aumento del otro, estrategia que responde al viejo principio de repartir los huevos en distintas cestas.


A la espera de comprobar las bondades del segundo modelo sobre la estabilización de la plantilla, las buenas noticias en torno la contratación de eventuales ocultan una situación de precariedad que se alarga en el tiempo, en algunos casos por más de diez años. La experiencia les ha enseñado, según los testimonios recogidos, que para entrar a trabajar en Volkswagen Navarra hace falta ser “el hijo de” o tener “un buen enchufe”, lo que suele requerir también sindicarse con UGT o CC OO. Filiación que, una vez logrado un contrato fijo, en ocasiones cambia hacia sindicatos “más cañeros”, sobre todo si no se aspira a subir en el escalafón. Perciben que centrales como CGT o LAB muestran “más interés real e implicación” por las condiciones laborales de los eventuales y el resto de los trabajadores, lo cual no quita para que vean que en UGT y CC OO hay gente que también “se moja”.

 

EXPEDIENTE "SIN MANCHAS"


Pero la máxima entre quienes no cuentan con un contrato fijo es “pasar desapercibido”, no dar problemas y trabajar “como el que más” para asegurar el puesto. También “ganarse a los compañeros” y al responsable directo para mantener el expediente “sin ninguna mancha” y conservar intactas sus esperanzas de llegar a fijo. Tienen inculcado desde el principio que tienen que “trabajar el doble y callar el triple”. Normalmente rehuyen la atención de los representantes sindicales porque desconfían de si existe una verdadera preocupación por sus circunstancias o si les van a utilizar para otros intereses. Sus primeros días en la fábrica los describen como “estresantes”. Aunque empiezan trabajando bajo supervisión, la sensación generalizada es que intentan seguir el ritmo del montaje, pero que no pueden. La falta de habilidad inicial la compensan con un sobre esfuerzo físico que les pasa factura en forma de dolores articulares y musculares. Con el tiempo aprenden a adoptar mejores posturas y “truquillos”. Para ello, destacan la ayuda de algunos compañeros veteranos, que según los puestos encuentran con mayor o menor frecuencia.


La alegría inicial de quienes logran entrar en la fábrica como eventuales va tornando, poco a poco, en una decreciente esperanza para convertirse en fijo, condición que solo alcanzan tras muchos años de inestabilidad entrando y saliendo de la fábrica. Lo habitual es firmar un contrato para seis meses que, si hay suerte y la producción acompaña, se prorroga hasta un máximo de otros seis. En el cualquier caso, se prorrogue o no el contrato, deben permanecer en dique seco hasta completar un periodo de dieciocho meses antes de volver a entrar en la rueda. ¿Cuántos giros puede dar un eventual en esa rueda antes de hartarse? En algunos casos, muchas, según los testimonios recogidos. Si no termina cuajando la aspiración de convertirse en indefinido en Volkswagen o no se agota la esperanza de lograrlo, no es infrecuente acabar en otra empresa.


El salario inicial sigue siendo uno de los principales atractivos, aunque, como repiten los testimonios recogidos, “ya no es tan bueno como antes”. Un operario sin experiencia previa cobra el 75% del salario del ‘especialista de ingreso’ en los primeros doce meses, categoría en la que permanecen hasta acumular cuatro años trabajados en la empresa. Eso se traduce en una nómina mensual de unos 1.100 euros limpios entre el salario base más los complementos como turnicidad o nocturnidad. Con el aliciente de que cuentan con cuatro pagas extra y una quinta por objetivos. Cuando alcanzan el tope de la categoría de ingreso, a los cuatro años, la nómina mensual crece hasta rozar los 1.500 euros mensuales y que, una vez son fijos y llegan al tope de oficial de tercera, supera los 1.700 euros por progresión automática.


Los eventuales acumulan antigüedad, pero la pueden perder si se desvinculan de la empresa por un periodo de más de dos años. Esto significa que si quieren volver a entrar en la fábrica partirán de nuevo desde el salario más bajo del escalafón. Si continúan en la rueda de la eventualidad es porque el salario y las condiciones son “muy buenas” en comparación con otras empresas y sectores. También ven en Volkswagen una empresa “con futuro” y que ofrece “posibilidades de progresar profesionalmente”.

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