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Volkswagen Navarra

Arranca la negociación del nuevo convenio en VW con el reto de consolidar el empleo

La empresa ya ha dado el primer paso administrativo con la denuncia del vigente marco laboral

Operarios de la cadena de montaje trabajan en el carenado inferior del Polo.

Operarios de la cadena de montaje trabajan en el carenado inferior del Polo.

J.A. Goñi (Archivo)
Actualizada 05/10/2017 a las 12:59

La dirección de Volkswagen Navarra acaba de denunciar el VIII convenio colectivo de la empresa, el necesario trámite administrativo que ya había adelantado al comité hace unos días y que supone el pistoletazo de salida para la negociación del nuevo marco laboral en Landaben. El acuerdo que salga de la mesa de negociación no solo servirá para regular las condiciones de sus más de 4.600 trabajadores en los próximos años, sino que extenderá su influencia a muchas otras empresas en toda Navarra.


Aparentemente, no debería haber muchas dificultades para cerrar con rapidez un nuevo convenio, ya que buena parte de las peticiones de la empresa están satisfechas tras el acuerdo del segundo modelo, pero el presidente del comité, Alfredo Morales (UGT), cree que podrían surgir dificultades. Según las distintas fuentes consultadas, el acuerdo debería llegar para marzo del año que viene, momento en el que está prevista la sustitución de la responsable de Recursos Humanos, Sussane Dellit. Su presencia en Volkswagen Navarra podría estirarse uno o dos meses más, pero todos descartan que vaya a marcharse sin darle carpetazo.


El VIII convenio y el acuerdo del segundo coche dejó zanjadas algunas de las cuestiones más espinosas, como el abaratamiento de la categoría de entrada, el incremento de la flexibilidad o el aumento de la jornada anual, concesiones que aceptaron los sindicatos a cambio de una garantía del empleo, las inversiones en la fábrica cercanas a los 800 millones (que ya alcanzan los mil millones) y un incremento de las nóminas conforme al IPC histórico en unos años en los que la congelación salarial e incluso los recortes eran comunes.

ENVEJECIMIENTO DE LA PLANTILLA


No obstante, la dirección y los sindicatos firmantes del VIII convenio (UGT, CC OO y Cuadros) no han sido capaces de encontrar una fórmula para rejuvenecer la plantilla, pese a que era un compromiso escrito que debía tomar cuerpo antes del lanzamiento del segundo modelo. Aunque sobre el papel todavía queda tiempo para concretar un plan, las distintas fuentes consultadas lo descartan. Hace un par de años cobró fuerza en el seno de la fábrica la posibilidad de prejubilar a entre 500 y 1.000 veteranos en el plazo de unos meses y facilitar la incorporación de otros tantos jóvenes, pero la falta de recursos económicos por el escándalo del dieselgate, según algunas fuentes, y el endurecimiento de los requisitos legales para adelantar la jubilación, según otras, han llevado a estos planes a vía muerta.


En cualquier caso, hay actualmente unos mil trabajadores con 52 años o más, buena parte de los cuales entrará en la ventana de prejubilación, a los 60 años en los operarios de la cadena y los 61 años en los administrativos, durante los próximos cinco años.


Otro de los capítulos en el debe es el relativo a la eventualidad. Históricamente la fábrica de Landaben ha necesitado de un elevado número de operarios sin contrato fijo en momentos de gran producción para poner en marcha las medidas de flexibilidad pactadas en el convenio. Instrumentos como el trabajo en sábados, el corredor de vacaciones, el desplazamiento de pausa o las jornadas industriales solo son posibles con la incorporación a la cadena de una fuerza laboral extra en forma de trabajadores eventuales. Estas necesidades se acentúan en momentos como el actual, en pleno lanzamiento del nuevo Polo, debido a la cantidad de retrabajos que se precisan para garantizar la calidad de la producción.


Según los últimos datos disponibles correspondientes a agosto, la planta de Volkswagen cuenta con 4.007 trabajadores fijos y 657 eventuales, lo que arrojaría una tasa del 14%. Las distintas fuentes consultadas creen que este porcentaje no debería rebasar del 5% cuando se alcanza la producción media de los últimos años, situada en unos 300.000 coches anuales. Sin embargo, descontando el efecto lanzamiento, la tasa de eventualidad se encontraría más cercana al 10% que al 5% ideal.

 

INCREMENTO SALARIAL


El incremento de los salarios seguro que será uno de los caballos de batalla en la negociación del IX convenio. Todos los sindicatos consultados consideran que la recuperación económica tendrá que reflejarse en las nóminas de los trabajadores con incrementos “claramente por encima del IPC”, aunque ninguno se atreve, al menos de momento, a cifrar ese alza.


El principal argumento que emplea la parte social para justificar esta petición es que la plantilla ha sabido “estar a la altura” cuando cedieron a las peticiones de la empresa para el VIII convenio en cuanto a jornada y flexibilidad, esfuerzo que debería ser recompensado a partir de 2019. Además, siempre se ha considerado que Volkswagen Navarra debe servir de ejemplo para muchas otras empresas, ya que siempre se ha vendido la idea que los incrementos salariales deben ir acordes a la productividad, materia en la que la fábrica de Landaben destaca.


Los sindicatos también esperan que la dirección sea capaz de concretar en el nuevo convenio, al igual que se hizo con el anterior, las inversiones para renovar las instalaciones de la factoría. La llegada del nuevo Polo y la adjudicación del segundo modelo van a suponer hasta 2019 la inyección de unos mil millones, pero esta actualización no habría sido uniforme. Según las fuentes consultadas, algunas partes fundamentales de la fábrica solo habrían recibido un “lavado de cara” mediante soluciones poco elegantes.


En ese sentido, las miradas apuntan principalmente al taller de montaje. Allí se habría introducido una mezcla de nueva maquinaria al último grito con parches tecnológicamente discutibles en otras zonas. A ojos de algunos sindicatos, habría hacer tabla rasa para levantar unas nuevas instalaciones en algún momento más allá de 2019 y ponerlas al nivel de las más recientes como chapistería.


Dados los avances en flexibilidad, jornada y categoría de entrada logrados con el VIII convenio y el acuerdo del segundo modelo, las distintas fuentes consultadas entienden que la empresa tendrá poco que rascar en el IX convenio. Pero hay un área en la que todos creen que probablemente aspira a importantes avances. Ya en el acuerdo del segundo modelo, firmado en marzo de 2016, se establecían unas metas anuales para rebajar el absentismo desde el 6,5% de 2015 para situarlo por debajo del 3,5% a mediados de 2019, fecha en la que se prevé la comercialización del segundo modelo.


La mayoría sindical que firmó el VIII convenio se muestra partidaria de mejorar esta tasa, aunque su enfoque es diferente a la dirección. Todos los sindicatos creen que los elevados niveles de absentismo reflejan un problema de salud en la plantilla y consideran que hay que abordarlos desde esa perspectiva. Una de las aspiraciones de la empresa en esta materia es pasar el control de las bajas a una mutua, pero es una propuesta que todos los sindicatos rechazan de plano. A lo más, los firmantes del último convenio entienden que el absentismo también podría combatirse inculcando a la plantilla la importancia de comunicar con mayor antelación los partes médicos y las ausencias.


Con todas estas tareas en la agenda, los más probable, según las opiniones recogidas, es que no se configure una plataforma unitaria que reúna a la mayoría de los sindicatos, algo que sí se consiguió inicialmente en la negociación del VIII convenio. Ningún sindicato quiere cerrar la puerta a esa posibilidad, pero la experiencia en los últimos años apunta a que serán nuevamente UGT, CC OO y Cuadros quienes respalden una plataforma aceptable para VW. La duración del mismo será mayor, tal como señalan desde el comité, cuanto más “cómodos” se encuentren los sindicatos firmantes con sus cláusulas.

 

Cuatro claves para la negociación

1 Subida salarial. Es la materia que más consenso genera entre los sindicatos. Todos opinan que el aumento de las nóminas tendría que situarse claramente por encima del IPC.

2 Rejuvenecimiento. Sigue entre las asignaturas pendientes. UGT y CC OO esperan continuar con las bajas incentivadas a partir de los 60 años y prevén cerca de mil salidas en cinco años.

3 Empleo fijo. Es una de las prioridades para UGT y CC OO, que lo vinculan a las bajas voluntarias para los veteranos. Confían en que la conversión de varios cientos de contratos por año sirva para reducir la eventualidad. LAB y ELA critican la falta de transparencia en contratos y ascensos.

4 Flexibilidad y jornada. Tanto LAB como ELA piden reglas más claras a la hora de aplicar la flexibilidad pactada. Consideran que se utiliza de forma arbitraria y contradictoria. También reclaman una reducción de la jornada anual, que ahora está por encima del metal.

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