Día de las Mujeres Rurales

"Me gustaría que se valorara más el mundo rural"

Marta Pérez Loperena, quesera de Egozkue, reivindica el pastoreo no solo como un trabajo, sino también como “un modo de vida”

marta perez loperena quesera
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Marta Pérez Loperena, en la cámara de su quesería, junto a algunos de los quesos elaborados con leche de oveja latxa durante el invierno y la primavera pasadosJ.C. CORDOVILLA
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María Lizaso

Publicado el 11/10/2026 a las 05:00

Hace ahora diez años que Marta Pérez Loperena, natural de Egozkue (Anue), y su marido, Carlos Caballero Zubeldia, de Leitza, decidieron dar un giro de 180º a su vida familiar y profesional. Tras el fallecimiento en apenas tres meses del padre y de un tío de Marta, el matrimonio tomó la decisión de dejar sus respectivos trabajos y emprender la aventura de poner en marcha una quesería. Lo hicieron en Egozkue, localidad de unos 25 habitantes ubicada en las faldas del monte Baratxueta. 

Para este proyecto no partieron de cero, ya que la familia de Marta se ha dedicado al pastoreo desde siempre. Sin embargo, la leche de sus ovejas se destinaba sobre todo a la venta, y solo una pequeña parte se usaba en la elaboración de quesos “para casa”.

En el momento de poner en marcha la quesería, los dos hijos del matrimonio, Ugaitz y Enare, eran pequeños (tenían 4 y 1 años), y Marta y Carlos tuvieron que “tomar muchas decisiones en poco tiempo”. Contaron con la ayuda de la madre de Marta, María Jesús, que elabora el queso con ella, y de un tío, Miguel Mari, que se encarga junto a Carlos del trabajo con el rebaño, formado por unas 500 ovejas latxas de cara negra.

Marta cree que la conciliación de la vida familiar y laboral no es fácil, pero es más sencilla desde que ambos trabajan en el mismo pueblo. “Aunque este trabajo es muy atado, nos permite amoldar los horarios a los de nuestros hijos”, asegura. Destaca además que la producción es estacional; es decir, hacen queso entre los meses de enero y junio y desde entonces hasta noviembre aproximadamente no tienen que ordeñar por la mañana y por la tarde, lo que les da cierta libertad.

Algo que les ata mucho y a lo que han tenido que dedicar más tiempo del que les gustaría es todo el tema de la burocracia, que les quita mucho tiempo de trabajo cada jornada. “Y además, cada vez hay más exigencias”, añade Marta.

DÍA DE LA MUJER RURAL

Respecto a la celebración, este próximo 15 de octubre, del Día Internacional de la Mujer Rural, Marta Pérez cree que el perfil tanto de la mujer como del hombre del mundo rural ha cambiado y evolucionado mucho en los últimos años. “Nosotras somos mujeres rurales, pero vivimos en la sociedad moderna que nos toca”, afirma.

Sin embargo, esto no quita para que muchas personas que residen en ciudades, les vean como “bichos raros”. “Creen que estamos todo el día trabajando, que no tenemos vacaciones... pero para nosotros esto no es un trabajo, es un modo de vida que incluye vivir en el pueblo”, asegura. De hecho, esta quesera lamenta que cada vez son menos pastores y el futuro no es muy halagüeño ya que en muchos casos no hay relevo generacional. “Se está abandonado la tierra y el paisaje, con lo que eso conlleva”, afirma.

Marta cree que muchas personas valoran el mundo rural, pero algunas tienen una imagen distorsionada o idealizada del mismo, por lo que cree que hay que hacer pedagogía en este sentido. “Hay que poner en valor todo lo que conlleva trabajar en lo rural, y debemos sentirnos orgullosos de dedicarnos a esto. Es importante visibilizar y reconocer el trabajo que hacen los ganaderos y los pastores”.

En este punto tienen especial importancia las ferias agroalimentarias y los concursos de queso como el del Artzai Eguna de Uharte Arakil, que los queseros de Egozkue ganaron este año por primera vez. “En las ferias vemos que cada vez hay más interés por lo que comemos y de dónde viene. Los clientes nos preguntan mucho sobre cómo elaboramos el queso”, afirma Marta, quien destaca la importante labor de divulgación que llevan a cabo tanto la D.O. Idiazabal como la asociación Artzai Gazta, a las que pertenece la quesería Loperena.

La denominación de origen protege una raza, la latxa, y un territorio, ya que solo se puede producir en Navarra y País Vasco. “Detrás de Artzai Gazta hay una familia, una historia, un pueblo y un paisaje vivo, es decir una cultura y una manera de trabajar, el pastoreo extensivo, y el compromiso con el entorno y con una actividad ligada a la tierra”, asegura.

A partir de ahora, con más ilusión si cabe tras el reconocimiento de Uharte Arakil, la familia Loperena seguirá apostando por el modo de vida que ha elegido, en comunión con un paisaje que les permite elaborar este queso de oveja, considerado por muchos una verdadera “joya gastronómica”.

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