Fiestas
La quinta del centenario en Alsasua
La villa agasaja a Clarita Olmedillo Aldasoro y a Joaquín Regales Sierra como mayores de la localidad. Presumen de lucidez y vitalidad quienes nacieron en 1925


Publicado el 15/09/2025 a las 18:28
Un mes le ha restado Clara Olmedillo Aldasoro, según dice, a los 101 años que en su calendario particular y vital se asoman en el horizonte del 9 de agosto de 1926. “¡Que tengamos salud! Y si Dios quiere... Mientras estemos aquí que nos cuide”, suplica con una lucidez impropia de su edad. En su deseo expresado este lunes estuvo acompañada de su hermano, Gerardo, 96 años; su cuñada, Juanita Aracama Zelaia (93) y sus amigas, Esther Merino Casero (96) y Mari Carmen Aramendia Arregui (92). Toda una muestra de la longevidad de que goza Alsasua, entre los aires revitalizadores de las sierra de Urbasa y Alzania.
Repitió Clarita, como se la conoce afectuosamente en la villa, en el tributo dispensado por el Ayuntamiento de Alsasua a quienes ocupan el vértice de su pirámide demográfica. El año pasado ya fue agasajada por la misma condición. “¡Clarita, un año más! Cada día estás más guapa!”, fue el halago con el que le obsequió la edil Santi Luceño al hacerle entrega de un ramo de flores. “¡Mirad lo que tenemos aquí!”, se le escuchó decir a una de las sobrinas de la homenajeada por el lienzo de vida que compusieron la propia centenaria y sus acompañantes nonagenarios. En un momento tan especial, preguntada para conocer trazos de su biografía, Clarita habló de quien fue su compañero en la vida, Domingo Castro –“un gran marido–, con el que no tuvo hijos pero labró su porvenir. Luego quedó inmortalizada junto a familiares, amistades y autoridades locales. Entre tanta vitalidad, despuntó en el retrato de familia el benjamín Aimar Elizalde Olmedillo, de 2 años, sobrino biznieto en el árbol genealógico de la distinguida.
LOS TRABAJOS DE JOAQUÍN
Aguardó a la comitiva municipal Joaquín Regales Sierra (Madrid, 11 de noviembre de 1925) en el club de jubilados, donde sigue cultivando la amistad y avivando la mente cantando las cuarenta en el tute al que tanto gusta jugar. Su infancia está jalonada de hitos por el entorno de Madrid y Castilla, con la localidad abulense de Pedro Bernardo como referencia sentimental por el cuidado que recibió de sus abuelos cuando su madre –recordada–, cayó enferma. Recaló en Alsasua por el destino que le fue asignado a su padre ferroviario. Siguió sus pasos en su primera ocupación para, en un momento dado de su vida, tener un segundo trabajo en Fundiciones Suárez Hermanos. Hubo un momento que, como evoca, debió decidir “en un cara y cruz” entre la Renfe o la fundición. Se decantó por la segunda opción. Quien tuviera dos hijos con Teodora Iza Huici, de Etxarri Aranatz (Jokin y Mikel), se mantiene fiel a una rutina, que comienza a las nueve de la mañana y continúa con una de las dos visitas que realiza al día al club de jubilados. “Cuando vine a Alsasua esto era una aldea. Nos conocíamos todos”, aprecia. En su honor, como también en el de Clarita la centenaria, tocaron los gaiteros José Luis Ojer Mangas, Juan Carlos Fernández Ventura, Miguel Ángel Leal Úbeda y “el fantástico tamborilero de Puente la Reina” –como fue presentado– Txema Bakaikoa Tejero. Música para un día de fiesta mayor.
