Bares y Comercios
Violeta Turtoi, dueña del bar Miguel en Tudela: "Quiero continuar con el legado de sus fundadores"
Este negocio ubicado en la calle Fuente Canónigos abrió sus puertas en los años 70, y su actual propietaria trata de mantener la esencia que le ha hecho mantenerse durante décadas


Publicado el 18/09/2026 a las 05:00
En la década de los 70, el bar Miguel abría sus puertas por primera vez. Ubicado en el número 13 de la calle Fuente Canónigos, entre Gardachales y el Barrio de Lourdes, fue un negocio familiar hasta 2023. Desde entonces, la vecina de Murchante Violeta Turtoi Anghelachi, de 42 años y natural de Rumanía, está al frente del local.
Turtoi llegó a Navarra con tan solo 19 años por motivos familiares. "Tuve mi primer empleo como cuidadora de personas mayores", recuerda. No obstante, tras estudiar y familiarizarse con el idioma, decidió probar suerte en el sector de la hostelería. Comenzó en un bar de Ágreda y, años más tarde, se hizo cargo de su primera cafetería en Murchante.
"No obstante, al casarme y tener a mi hija, se volvió imposible compaginar el local con mi vida personal", indica Turtoi. En aquel momento, optaron por abrir una ferretería, también en Murchante.
Sin embargo, la empresaria asegura que "no funcionó tan bien como esperábamos, así que decidimos liquidar y volver al mundo de la hostelería".
La oportunidad apareció en mayo de 2023. "Tras contactar con varios de los proveedores que tuvimos durante nuestro primer emprendimiento, nos hablaron de que los fundadores de bar Miguel estaban pensando en traspasarlo", subraya la hostelera.
UN LEGADO Y UN VÍNCULO
En cuanto se cerró la operación, lo primero que hizo Turtoi fue aprender sobre el local que estaba a punto de regentar. "Pasé varias semanas yendo a conocer su forma de trabajar y a familiarizarme con la clientela", detalla.
Y es que la empresaria tiene claro que "aunque yo sea la regente, mi objetivo es continuar con lo que la familia fundadora hacía".
Esto no solo se debe al buen funcionamiento que ha mostrado el negocio a lo largo de los años, sino al vínculo que ha formado con los vecinos. Turtoi explica que "la mayoría de nuestros clientes son de esta zona, y ya formamos parte de su rutina".
POR Y PARA SU GENTE
Tanto es así que el bar modificó su horario para poder adherirse a la demanda de su gente. "Al principio cerrábamos por vacaciones, pero nos decían que no les gustaba asomarse al balcón y ver la terraza vacía o tener que alejarse para tomar un café, así que decidimos abrir a diario", comenta la dueña.
El local abre entre las 8 y las 22 horas entre semana, y hasta las 14 horas los sábados y domingos. Además de dar almuerzos, vermú o café, organizan una jornada de pintxo-pote cada domingo.
Turtoi, encargada también de la cocina, recalca que "utilizo siempre producto navarro en mis recetas". Entre las más destacadas, se encuentran las manitas de cerdo, la oreja rebozada, los callos o el rabo de toro.
Además, también prepara platos para llevar, ya que "parte de nuestra clientela son personas mayores que no pueden cocinar todos los días", detalla la hostelera.
Otro perfil de cliente habitual son los trabajadores "que quieren comer algo sencillo, asequible y que les de fuerzas para continuar su jornada laboral", asegura. Por ello, el bar ofrece bocadillos por un precio de 2,70 euros.
De esta manera, Violeta Turtoi se siente "agradecida y afortunada con sus clientes por poder vivir de lo que se ha convertido en mi vocación" y, tras años de buen hacer, ese sentimiento se ha vuelto recíproco.