Historia
El tudelano del s. XVI que predecía eclipses
Una investigación ha recuperado la figura del astrónomo y cosmógrafo Francisco Vicente de Tornamira, de quien se exponen en el Museo de Tudela dos ejemplares originales de su principal obra: ‘Chronographia y repertorio de los tiempos’


Publicado el 18/09/2026 a las 05:00
Cuando el pasado 12 de agosto Tudela miró al cielo para contemplar el eclipse total de sol, muchos de los que se dieron cita en la ciudad para disfrutar de semejante acontecimiento ignoraban que más de 400 años antes un tudelano dedicó su vida a investigar este tipo de fenómenos, llegando a escribir una obra en la que calculó, con extraordinaria precisión para la época, los eclipses que iban a acontecer durante un periodo de 28 años.
Ese tudelano fue el astrónomo Francisco Vicente de Tornamira (1533-1597), cuya figura y obra ha sido recuperada gracias a una investigación multidisciplinar llevada a cabo por la responsable del Archivo Eclesiástico de Tudela, Merche Terrén Miramón; la historiadora del Arte Amaya Zardoya Lapeña; y Jorge Jiménez López, profesor titular del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza y miembro del grupo de investigación Vestigium.
DE EE UU A TUDELA
Este proyecto surgió gracias a la llamada al Archivo Eclesiástico de Tudela de una escritora estadounidense en pleno proceso de documentación para su próxima novela. “Estaba interesada en la vida de Abraham Abufalia, un cabalista judío del siglo XIII que vivió en Tudela. Al bucear en su documentación, me apareció información de otros tudelanos relacionados con la astronomía como Francisco Vicente de Tornamira quien, en el siglo XVI, había conseguido predecir los eclipses que se iban a ver en Tudela durante un periodo de 28 años”, recuerda Terrén quien, sabedora de la expectación que había ante el eclipse total de sol del 12 de agosto, se puso manos a la obra para recuperar la vida y obra de este cosmógrafo tudelano del Renacimiento.
Al proyecto, auspiciado por el canónigo de la Catedral de Tudela encargado del Archivo, Carlos Aguado Orta, se sumaron Amaya Zardoya y Jorge Jiménez. Los tres formaron así un equipo de trabajo cuya labor ha cristalizado en exposición bibliográfica y documental que se puede contemplar en el Museo de Tudela hasta el próximo domingo 27 de septiembre.
UNA GUÍA DE USO COTIDIANO
En esta muestra destaca la presencia de dos volúmenes originales -uno manuscrito por el propio Tornamira y otro impreso- de su obra cumbre, la Chronographia y repertorio de los tiempos (1585), cedidos para la ocasión por la Biblioteca de Navarra de Pamplona.
En ella, Tornamira elaboró un lunario en el que predijo los eclipses solares y lunares visibles durante 28 años, explicando estos fenómenos como acontecimientos estrictamente naturales, lejos de las supersticiones que predominaban en su tiempo.
Lejos de ser un libro científico, Tornamira escribió esta obra con un fin eminentemente práctico. Y es que, gracias a sus predicciones astronómicas, el libro sirvió como guía de uso cotidiano en ámbitos tan diversos como la ganadería, la medicina, o la religión, con el establecimiento de aquellas fiestas móviles que se rigen por las fases de la luna. “Gracias a su obra, la gente podía saber cuándo era mejor momento para plantar cebollas; cuando un médico debía hacer una sangría a su paciente; o cuando tendría mayor efecto un remedio para el dolor de cabeza”, explican Terrén y Zardoya, quienes ya están preparando diferentes actividades con las que hacer llegar el legado de Tornamira a todos los públicos.
Del estigma de La Manta al Olimpo de la astronomía
Francisco Vicente de Tornamira nació en Tudela el 2 de enero de 1533, en el seno de una familia de mercaderes y banqueros de origen judeoconverso. De hecho, el nombre de su abuelo Tomás y de su tía Francisca figuraron en ‘La Manta’, lienzo que se exhibió en la antigua colegiata de Santa María como símbolo de la discriminación que sufrieron muchas familias conversas. Gracias a las rentas que obtuvo del Señorío de Mora, Tornamira pudo dedicarse al estudio de la astronomía. En 1555 se casó con Ana Bueno, con quien tuvo 10 hijos, aunque solo 3 hijas sobrevivieron a la infancia, lo que puso fin a la continuidad directa del apellido Tornamira.
Una huella artística en forma de retablo
La memoria de Francisco Vicente de Tornamira continúa viva en el callejero de su Tudela natal; en la sala principal del Planetario de Pamplona, y en la Sociedad Navarra de Profesores de Matemáticas Tornamira. Además, y atendiendo al carácter multidisciplinar del estudio de su vida y obra, los investigadores que han indagado en su legado destacan el retablo renacentista que lució en la capilla de San Gregorio de la iglesia de San Nicolás que los Tornamira levantaron como panteón familiar. Actualmente, el retablo se conserva en el Museo de Tudela.