Hostelería

El bocata de lomo, york, queso y alioli en Tudela..., se llama Zurich

Esta emblemática cervecería de la capital ribera cumple este año su 50 aniversario con la nieta de su fundador, Anna Torrents Delgado, al frente del negocio

Anna Torrents Delgado, en la plancha de la cervecería Zurich de Tudela
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Anna Torrents Delgado, en la plancha de la cervecería Zurich de TudelaBlanca Aldanondo
Anna Torrents Delgado, en la plancha de la cervecería Zurich de Tudela

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Diego Carasusán

Actualizado el 17/10/2025 a las 11:27

En cualquier otra parte del mundo, Zurich es una ciudad de Suiza, pero en Tudela y alrededores Zurich es el bocadillo de lomo, york, queso y alioli que ha sido emblema de la cervecería bautizada con este mismo nombre. Una cervecería, hamburguesería y bocatería que este año 2025 cumple oficialmente su 50 aniversario.

Fue entonces, a mediados de la década de los años 70, cuando Joaquín Torrents Ribó abrió las puertas del negocio en la calle Manresa, donde ha estado radicado hasta ahora. Torrents había llegado a Tudela desde Badalona como responsable de la empresa Piher. Así lo recuerda su nieta Anna Torrents Delgado, quien ahora está al frente del local. “Mi abuelo abrió este establecimiento junto a mi tío Paco Martínez…, e introdujeron en Tudela un concepto distinto a los locales que existían entonces”, explica Anna.

“Ofrecieron una carta distinta en lo gastronómico, pero siempre he oído en mi familia que lo que más vendían eran cervezas…, ¡con un chupito de pipermint dentro!”, recuerda Anna, quien señala que muchos de los clientes que acudían al Zurich “eran aquellos jóvenes que iban a las discotecas que entonces estaban cerca del local”.

Poco a poco, al negocio se unió el hijo del fundador y padre de Anna, Joaquín Torrents Pardo. “Mi padre vio todo el potencial que podía tener establecer un servicio de envío a domicilio y lo implantó en el Zurich siendo pioneros en Tudela en algo así”, explica la tudelana.

UNA HISTORIA DE AMOR

Así, desde entonces, el negocio diversificó su clientela entre aquellos que pedían la comida para degustarla en sus casas y entre aquellos que seguían yendo al local. Un local donde, como explica Anna, “ha sido siempre lugar de encuentro de amigos”. Tanto que entre sus paredes se han forjado, incluso, historias de amor como la de su padre Joaquín y la de su madre Genoveva Delgado Sanz. “Mi madre vino a trabajar al Zurich, allí conoció a mi padre, se enamoraron, y se casaron. Y, con el tiempo, ambos se hicieron cargo del negocio”, recuerda Anna.

El negocio, ya más que consolidado como una referencia gastronómica en Tudela, la Ribera e, incluso, fuera de ella, creció ampliando el local tanto en la planta baja como en la primera planta del edificio. Actualmente, el Zurich dispone de dos comedores con capacidad para más de 200 personas, a los que se une la terraza que abre en temporada de verano.

La muerte de Joaquín en 2015 y los efectos de la pandemia golpearon al Zurich. Para entonces, los hijos del matrimonio Joaquim y Anna ya estaban dentro del negocio junto a su madre Genoveva.

“Cuando estaba mi padre solo cerrábamos los miércoles, y porque era día sagrado para ir a ver al Barcelona allí donde jugara. Pero todo lo que ocurrió en esos años desde su muerte y con el covid nos hizo replantear el negocio de otro modo y priorizar otras cuestiones”, explica Anna.

Así, actualmente el Zurich, con una plantilla de 10 empleados, abre los viernes, sábados y domingos, con Anna como responsable de un negocio del que es propietaria su madre Genoveva, ya retirada.

UNOS LOCALES EN VENTA

Anna representa así la tercera generación de un establecimiento que, según indica, quizás no conozca una cuarta. “Actualmente los locales están en venta, con lo que si alguien los adquiere, la saga familiar acabará aquí”, reconoce Anna, quien asegura que su prioridad ahora son sus hijos.

“Mi madre no quiere que yo pierda en el negocio todo el tiempo que ella perdió y del que no pudo disponer para estar con mi hermano y conmigo”, señala Anna, a quien no le importaría “seguir vinculada profesionalmente al mundo de la hostelería”. “Es algo que me encanta. Ese trato cercano con el cliente es genial, y es algo que no me gustaría perder”, afirma la tudelana que, entre risas, bromea con poder hacer real ese dicho popular que reza que en un negocio familiar “el primero lo crea, el segundo lo explota…, y el tercero acaba con él”.

ASTÉRIX Y OBÉLIX COMO IMAGEN

Desde los primeros años de su historia, la imagen de marca de la cervecería Zurich ha sido la de Astérix y Obélix. Sobre todo la de este último, quien aparece en la fachada del establecimiento levantando satisfecho una jarra de cerveza.

Todo surgió por el amor que Joaquín, el padre de la actual responsable del local, Anna, tenía por los cómics de estos populares guerreros galos. “Siempre me dijeron que el nombre de Zurich vino por una cervecería que existía en Cambrils y que la imagen de Astérix y Obélix se adoptó por el cariño de mi padre a sus aventurar”, explica Anna.

Esa citada imagen de Obélix en la fachada preside la supuesta fecha de apertura del local, 1975, aunque Anna desvela que, en realidad, el establecimiento abrió un año antes, en 1974. “Lo que ocurre es que a mi abuelo le pareció que quedaba más redondo decir que se había abierto en 1975…, y así se quedó”, explica divertida la tudelana.

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