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La fallecida en Tudela, una profesora enamorada del teatro y el flamenco

Natural de Cortes, Sara Pina trabajaba en el colegio público de Castejón. “Era una chica muy alegre que estaba volcada con sus niños, que lo eran todo para ella”.

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Sara Pina YereguiCEDIDA
Actualizado el 11/01/2022 a las 23:42
Sara Pina Yeregui, la mujer hallada muerta en su piso de Tudela, tenía 38 años y era natural de Cortes. Trabajaba como profesora de Apoyo/Pedagogía Terapéutica en el aula de Educación Especial del colegio público Dos de Mayo de Castejón, donde cumplía su tercer curso como docente. Pina estudió Magisterio de Educación Especial en la Universidad de Burgos. Antes de recalar en el colegio de Castejón, trabajó un año en el Instituto de Educación Secundaria Bardenas Reales de Cortes y, durante tres cursos, en el colegio público Ciudad de Corella.
Sus compañeros en el centro de Castejón reconocieron estar todavía asimilando “algo que no podemos llegar a creer”. “Es muy duro intentar aceptar algo así. Hemos ido dando la noticia a los alumnos siguiendo el protocolo marcado para estos casos, amoldando el mensaje a la edad de los pequeños”, explicaron desde el centro, a la vez que definieron a Pina como “una chica muy alegre que disfrutaba con su trabajo y estaba volcada con sus niños, que lo eran todo para ella”.
Pina era una apasionada del teatro. Desde hace 8 años formaba parte de la compañía Luz de Candilejas de su Cortes natal. Según recordaron este martes desde el grupo, “Sara empezó de cero, pero pronto destacó sobre las tablas del escenario”. “Todos nos quedamos sorprendidos porque sabíamos que era una chica callada, muy dulce..., pero cuando se subía al escenario se transformaba”, afirmaron sus compañeros, quienes indicaron que su llegada al grupo sirvió de impulso para la compañía. “Su llegada fue como un soplo de aire fresco que revitalizó al grupo. Gracias a ella y a su labor pudimos sacar adelante varias obras. De hecho, los últimos estrenos de la compañía fueron sainetes que ella preparó junto a otros dos integrantes”, señalaron.
En cuanto al plano personal, sus compañeros destacaron de ella “la simpatía y alegría que transmitía, siempre con esa sonrisa y esa mirada de cariño”. “Era de esas personas que siempre quieres tener cerca”, dijeron.
Otra de las pasiones de Pina era el flamenco. Desde hacía tres años y medio acudía a clases de baile al Estudio Alba Jiménez de Tudela. Al igual que en la compañía de teatro, la cortesina se hizo pronto un hueco importante en el grupo. “Desde el principio se compró los zapatos y la falda y, durante estos años, aprendió un montón. Incluso la animé a apuntarse también a clases de Sevillanas y venía dos días por semana”, recordó la directora de la escuela, Alba Jiménez, quien aseguró tener grabado el rostro de Pina. “Ella es una de las alumnas que llegaron antes de que comenzara la pandemia, con lo que, pese a que ahora estamos todos con la mascarilla, recuerdo su sonrisa y la energía que desprendía. Venía a ensayar supercontenta e, incluso, participó en algunas actuaciones en Tudela”, indicó Jiménez. “Era una chica muy humilde y muy buena y, sobre todo, con muchas ganas de vivir”, concluyó su profesora.
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