López Simón, a hombros en Tudela


Publicado el 26/07/2021 a las 08:41
La banda de música se arrancó a tocar el último pasodoble de la tarde cuando ya se había puesto el sol. López Simón se enfrentaba en los medios a las embestidas bastante inciertas de un toro burraco de Guadalest que era tan bonito como malcarado. El matador, al escuchar la música, hizo señas al director de la banda para que detuvieran la interpretación. El público agradeció el gesto de López Simón porque si hay algo que le sobran a la Fiesta son el metraje de los festejos y de las faenas tan largas como insustanciales. El toro no servía, López Simón lo enseñó en cuatro muletazos más y se fue a por la espada. Aliviando a todos un festejo que ya se iba a por las horas de la Revoltosa, si es que hubiera habido fiestas.
Así que tras el gesto de generosidad del torero de Barajas , queda narrar que al tercero, un buen toro que había brindado a Floren Domezáin, López Simón supo utilizar la muñeca en tandas de derechazos y naturales que cautivaron al público de Tudela.
Público de Tudela que, en lo que respecta a los tendidos de sombra, acudió en igual proporción a la plaza que en los festejos previos a la pandemia. Y con ánimo quizá no de fiesta mayor, pero sí de pasar una buena tarde.
Este tercer Guadalest de López Simón, resultó a la postre el mejor animal de la tarde gracias a su fijeza, nobleza y gran recorrido. Al resto de animales les faltó bien codicia o bien fuerza para poder haber dado un espectáculo similar. A la corrida no se le picó mucho y salvo al que cerró plaza todos pasaron por la suerte de varas por lo bajinis.
Manuel Escribano se enfrentó a un toro de Fermín Bohórquez que remendó la corrida y cuyo comportamiento fue en todo momento de corrida de rejones. Con la cabeza alta y justísimo de fuerzas el animal se dejó poner banderillas pero al tener que humillar un poco al embestir a la muleta, el toro se vino abajo. Manuel Escribano lo había brindado a su amigo Álvaro de San Sebastián de los Reyes y para justificar el brindis se pegó un arrimón en tablas de poca sustancia, que supo captar la atención del respetable tudelano y fue premiado con una oreja tras una estocada de efectos rápidos.
Con el quinto, un toro melocotón que le había pegado un susto en el recibo con una larga cambiada de rodillas, el torero de Gerena quiso pelear por la puerta grande; pero lo que salió fue una faena tirando a tediosa que escuchó un aviso y en la que se atascó con la espada.
El Fandi no terminó de encontrar su versión más exitosa durante la tarde. El público jaleó y ovacionó su esfuerzo en banderillas, sus correrías y demás juegos con los garapullos, pero al granadino no le salieron las cosas bien en el último tercio.
Su primero, un toro negro y mugidor, comenzó pronto a quedarse corto de recorrido y nadie en la plaza quedó “enfadilado” pese a una gran profusión de muletazos. Con el cuarto, un precioso animal ensabanado volvió a pasar lo mismo. La pelea entre embestidas cortas y la cabeza alta del animal fuer premiada por el matador con las rústicas maneras de la casa, de modo que el combate quedó en tablas y el esportón del torero de Granada un poco triste.
Incidencias
Tarde agradable con casi media entrada del aforo COVID y el público concentrado en los tendidos de sombra.
“El Fandi” y Manuel Escribano compartieron banderillas en los toros 1º y 2º.
Saludaron tras parear al sexto Jesús Arruga y Mambrú.
Alberto López Simón salió a hombros por la puerta grande.