Verano en mi pueblo

Las piscinas y el frontenis llenan el verano en Abárzuza

Durante julio y, sobre todo, agosto, el municipio multiplica su población

Vecinos de Abárzuza posan para DN en las piscinas municipales de la localidad.
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Nerea Eraso, Irati Sainz y Diego Sainz, entre otros vecinos del pueblo en las piscinas municipalessonia salsamendi
Vecinos de Abárzuza posan para DN en las piscinas municipales de la localidad.

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Marcos Fernández Gracia

Publicado el 01/08/2026 a las 05:00

A tan solo 3,5 kilómetros del Monasterio de Iranzu, Abárzuza cambia de ritmo cuando llega el verano. El pueblo gana vecinos, las cuadrillas vuelven a reunirse y las piscinas municipales se convierten en el centro de la vida diaria. Allí se cruzan generaciones, se toman cafés y se alargan las conversaciones hasta que cae la tarde. “Si cierran las piscinas, no habría ni la mitad de gente”, resumía Diego Sainz Fernández, de 32 años, alcalde del pueblo. 

Durante julio y, sobre todo, agosto, el municipio multiplica su población, que habitualmente es de 510 habitantes. Quienes estudian o trabajan fuera regresan para pasar las vacaciones junto a familiares y amigos. “Durante el curso, en mi cuadrilla igual estamos dos o tres. En verano nos juntamos diez o catorce”, explicaba Nerea Eraso Ochoa de Zabalegui, de 20 años. “En agosto viene todo el mundo. Ahí sí que se nota de verdad”. Una sensación que compartía Iker Sanz Bergera, de 18 años. “En invierno igual salimos seis amigos, pero en verano, y sobre todo en fiestas, la cuadrilla se multiplica por tres” explicaba.

La rutina diaria tiene pocas complicaciones. Muchos ayudan por la mañana en las labores del campo o en casa y, cuando el calor aprieta, el camino conduce inevitablemente a las piscinas. “Aquí hay bastante regadío, campo y tractor. Ayudas a tus padres y luego bajas con los amigos a darte un baño”, decía Iker. Después llega el vermú, las partidas improvisadas de cartas o simplemente las conversaciones entre vecinos. “Lo mejor de todo es el ambiente”, aseguraba.

Diego coincide en que toda la actividad gira alrededor del recinto. “Siempre he dicho que la vida en el pueblo de Navarra gira en torno a las piscinas. Allí también se organizan comidas, actuaciones musicales y es donde acaba reuniéndose todo el mundo”. Este verano, además, el recinto acoge el tradicional triatlón popular, con pruebas para todas las edades. Además el frontón del pueblo, es un lugar de reunión para los jóvenes, que juegan a frontenis.

Iker Sainz, David López, Mikel Eraso e Iker Ganuza, son amigos en el frontón
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Iker Sainz, David López, Mikel Eraso e Iker Ganuza, son amigos en el frontónSonia Salsamendi
Iker Sainz, David López, Mikel Eraso e Iker Ganuza, son amigos en el frontón

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Precisamente este deporte se ha convertido en una de las novedades. Un grupo de jóvenes ha organizado un torneo que está reuniendo a vecinos de distintas generaciones. Nerea participa junto a Iker formando pareja. “Nos está yendo mucho mejor de lo que esperaba la gente”, bromeaba entre risas. Iker añade que gracias al campeonato “juegas con personas con las que nunca habías coincidido y al final acabas conociendo a mucha más gente”. Los viernes, además, el pueblo celebra el pintxopote y después llega el campeonato de mus. “Ahí se juntan todas las edades y te echas unas risas muy buenas”, aseguraba Iker.

Las personas mayores viven el verano con un ritmo más pausado, aunque también tienen la piscina como punto de reunión. Genara Nuin Sanz, de 77 años, comienza cada jornada caminando hasta el Monasterio de Iranzu. “Vamos todos los días a andar, luego hacemos las cosas de casa y por la tarde venimos a la piscina”. Una rutina muy parecida a la de Inés San Martín Ruiz, de 75 años. “Por la mañana hacemos las tareas de casa y luego venimos aquí tres horas, tomamos algo y después salimos a pasear con la perra”. Cristina Pascual Subiza, de 72 años, madruga todavía más para evitar el calor. “Antes de las ocho ya estamos andando. Luego hacemos la comida y por la tarde bajamos a la piscina o a tomamos un café”.

Sentadas a la sombra, Teresa Andueza Izcue, de 74 años, y Goya Sanz de Galdeano Bomba, de 77, observaban cómo los niños llenan el recinto. “Lo mejor es que viene muchísima gente joven con niños pequeños. Dan mucha alegría al pueblo; ojalá estuvieran aquí todo el año”, afirmaba Teresa. Goya coincidía: “El verano en Abárzuza se pasa muy a gusto. Paseamos, venimos a la piscina y estamos de charla. Lo pasamos bien”.

El frontenis es la nueva actividad entre los jóvenes de Abárzuza
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El frontenis es la nueva actividad entre los jóvenes de AbárzuzaSonia Salsamendi
El frontenis es la nueva actividad entre los jóvenes de Abárzuza

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Los más pequeños también esperan estas fechas con ganas. Anne e Iranzu Astarriaga Duval, de 11 y 13 años, viven en Estella durante el curso, pero cada verano se trasladan al pueblo. “Vamos a la piscina por la mañana, volvemos después de comer y luego quedamos con las amigas”, contaban. Entre baño y baño recorren las calles en bicicleta o se acercan al bar a comprar un helado. “A veces hablamos con las personas mayores que están jugando a cartas”, explicaban.

Para David López Hermoso, de 19 años, el verano también significa recuperar a la cuadrilla. “En invierno somos dos o tres amigos y ahora igual nos juntamos quince o veinte”. Las tardes transcurren entre el frontón, el fútbol, la pelota o el frontenis, mientras que las noches se reparten entre las piscinas, el chabisque y las conversaciones que se alargan hasta la madrugada.

Las fiestas patronales de agosto representan el punto culminante del verano y el momento en el que Abárzuza alcanza su máxima población. Sin embargo, los vecinos coinciden en que el ambiente comienza mucho antes. “Aquí siempre acogemos a todo el mundo”, afirmaba Diego. “El pueblo está muy unido”.

Cuando cae el sol y el calor da una tregua, las piscinas comienzan a vaciarse. Unos vuelven a casa, otros se quedan tomando algo y las cuadrillas ocupan las calles hasta bien entrada la noche. Es una imagen que resume el verano en Abárzuza: donde la vida gira alrededor de las piscinas, pero donde lo realmente importante sigue siendo encontrarse con los de siempre y dar la bienvenida a quienes vuelven cada verano.

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