Fiestas de Estella
Ellas recuperaron el guión de las fiestas de Estella
La bajadica de las chicas supuso un paso adelante en el discurrir festivo tras la suspensión este sábado de la bajadica del Puy por el boicot de partidarios de las txoznas
Actualizado el 04/08/2024 a las 09:30
A la alcaldesa Marta Ruiz de Alda (UPN) le ha tocado vivir en menos de 24 horas las dos caras de la moneda. Si el viernes tuvo que tragar con el sabor amargo de la disidencia por el tema de las txoznas -con boicot incluido a la bajadica del Puy- este sábado recibió el respaldo de la ciudadanía en la bajadica de las chicas, a cuyo término, las asistentes corearon el nombre de la alcaldesa. A la regionalista se le saltaron las lágrimas. “Estoy muy emocionada. Y con ganas de recuperar la fiestas de siempre”. Como ocurrió este sábado gracias a las asistentes a esta cita matutina.
El apoyo a la primer edil se produjo cuando, desde el balcón consistorial, la corporación saluda con la bandera de Estella la ola de pañuelos rojos en alto de las mujeres y niñas que, al son de la marcha militar Bajo la doble águila, y durante una hora larga, les acompañan a su regreso al ayuntamiento tras asistir a la misa en la basílica del Puy.
Eran las doce y media cuando se iniciaba este tradicional recorrido desde la calle Valdeallín con la alcaldesa Marta Ruiz de Alda, sus compañeros de UPN, los de PSN y la edil de Geroa Bai y el del PP, faltando a la cita los de EH Bildu y el representante de Contigo-Zurekin. “¿Qué cuántas veces tocamos Bajo el doble águila? ¡Imposible contarlas”, decía riendo el director de la banda de música Isaac Irimia. “Eso sí, son tantas que nos permitimos vacilar un poco y a veces le damos un toque latino”, desvelaba.
Como siempre, en los primeros compases la participación era poca, cinco filas que, una hora después, y enfilando ya la calleja hacia el ayuntamiento, alcanzaban las 44. De las primeras en colocarse fue Carolina Segura Ciriza, de 39 años, con su hija Sofía de Las Heras Segura, de 3. “Es una tradición que me gusta mucho y quiero que ella coja buenas costumbres desde pequeña”, decía su madre.
Por detrás, María Puy Arriaga Alzate ya había perdido la cuenta de las fiestas a las que había acudido a la bajadica. “Este año, a mis 71, pensaba darme un respiro, pero al final no me he podido resistir. ¿Relevo? Sí, siempre viene gente joven y eso que es mal día porque la de este sábado (el viernes para el lector) es una noche larga”. De hecho, Adriana Sádaba Sádaba, de 34 años, tan sólo había dormido cinco horas. “Pero no me la pierdo nunca. Costumbres familiares que hay que mantener;me lo han inculcado desde siempre. Y como soy muy estellica, las sigo”.
Precisamente quién se está introduciendo en los rituales festivos es Ariadne Veintemillas Orcaray, de 11 años, a la que su abuela Alicia Ramírez Osés, de 75 años, miraba desde fuera. “Me parece una tradición preciosa que lo hacía con mi hija pequeña y ahora repito con mi nieta”. “Me lo paso muy bien y no me canso nada”, añadía la pequeña.
UNA BEBÉ DE SEIS MESES Y UNA CANICHE
“Soy más de Estella que el ajoarriero”, decía riendo José Manuel Tellechea, que en 1988 se marchó a Huelva por su trabajo como periodista pero que, cada verano y sobre todo en fiestas, regresa a su ciudad natal. Este sábado, miraba como su hija Naiara Tellechea Moreno participaba en la bajadica con su nieta Carla Cepas, de seis meses. “Estoy emocionada. Este acto me recuerda mucho a mi aitona, que era el que me traía. Y quiero que ahora mi hija disfrute de ese momento con mi aita”, comentaba Naiara, con Carla aupas. También en brazos hizo el recorrido Bimba, una caniche de 2 años, con pañuelo rojo al cuello y todo tranquilidad a pesar del ruido a su alrededor. “Es la bajadica de las chicas, ella también es una chica y como se trata de una más de la familia pues aquí ha venido con nosotras. Está acostumbrada al bullicio”, comentaba Maite Ezcurdia Rivero, de 34 años. En cambio, Javier Vidán Lizari, marido, padre y abuelo de cuatro participantes reconocía que él no participará hoy en la pañuelada de chicos. “Es que a mí no me van las aglomeraciones”.
