Jóvenes de la izquierda abertzale abortan la Bajadica del Puy
La alcaldesa Marta Ruiz de Alda (UPN) accedió a la petición de las fuerzas de seguridad de suspender el acto para salvaguardar la integridad de la corporación
Actualizado el 02/08/2024 a las 21:10
En 1965, cuando la corporación regresaba de las vísperas en la basílica del Puy, los jóvenes retuvieron al alcalde y concejales en la calle con el mismo nombre de la patrona como protesta por la orden municipal de prohibir los chabisques. El domingo, en desagravio, surgía la pañolada, donde a la vuelta de la iglesia de San Pedro al término de la procesión, los presentes enarbolaron sus pañuelos a modo de saludo y, a cambio, desde el balcón consistorial, se bandeó la enseña de Estella. Un gesto convertido ya en tradición.
Este 2 de agosto, esta bajadica del Puy, volvió a ser un punto de protesta. Pero esta vez sin visos de reconciliación y abortando uno de los actos más populares y participativos de la fiesta. Con los años, el regreso de la corporación se ha convertido en un encuentro entre concejales y ciudadanía, sobre todo jóvenes, que les retienen junto al resto de cuerpo de ciudad (banda de música, dantzaris o guardas de honor) entremezclándose entre vecinos y representantes municipales los bailes y brindis.
Pero este vez la intención era otra, impedir que se celebrara. Tras la manifestación de protesta por el traslado de las txoznas y la supresión del permiso de la barraca de la peña de la Bota, un nutrido grupo de jóvenes se trasladó a la calle Valdeallín, al inicio de la del Puy, para formar una barrera humana. Sí se hizo un pasillo para que pasaran los grupos de dantzas y los gaiteros. Pero se cerraron filas a la corporación encabezada por la alcaldesa Marta Ruiz de Alda (UPN) que, a lo lejos en la cuesta de final de la basílica, permanecía protegida por Policía Municipal y Foral. En esos momentos, se unían a los representantes regionalistas, del PSN y PP los concejales de Geroa Bai y EH Bildu que no habían acudido a vísperas.
La banda de música decidía finalizar su participación a las siete y diez y a las siete y veinte la alcaldesa anunciaba que se suspendía la bajadica. Luego, revelaría que lo hizo aconsejada por las fuerzas de seguridad porque no podían garantizar la integridad ni de concejales ni de ellos mismos. Y, añadió la primera edil, no quería asumir ese riesgo ni que tampoco la tensión se aumentara más en la calle por intentar pasar. Ruiz de Alda lamentó los hechos, coincidió con el PSN en que era un acto orquestado por la izquierda abertzale con gente venida de fuera e hizo un llamamiento a la calma.






