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El chófer acusado: "Frenaba pero no reaccionaba; con ese autobús no podía entrar en Estella"

El conductor ha declarado que avisó ese día a los mecánicos de La Estellesa de los problemas, pero todo seguía igual

Imagen del accidente del autobús, el 17 de enero de 2020 en Estella
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Imagen del accidente del autobús, el 17 de enero de 2020 en Estella
Imagen del accidente del autobús, el 17 de enero de 2020 en Estella

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Gabriel González

Actualizado el 17/04/2024 a las 12:52

El conductor acusado de causar la muerte de dos niños de 5 y 8 años con un autobús descontrolado en Estella en enero de 2020 insistió este martes en que los frenos no le funcionaron, y que esa misma mañana había alertado a un mecánico de la empresa de que “iban fatal”. Así relató el accidente en el juicio: “Salgo de la rotonda y ahí me doy cuenta de que está aumentado la velocidad. Freno, pero no reacciona. Freno más fuerte, y tampoco reacciona. Entonces empiezo a gritar a mis pasajeros: ‘¡Voy sin frenos, voy sin frenos, agárrense donde puedan!’. Con ese autobús no podía entrar en Estella. Pensé en los vehículos estacionados (en la otra acera), en ir a ellos, a ver si así paraba. Me subo al bordillo y paso al otro lado (los carriles contrarios), no vi a nadie, ningún vehículo. Fue muy rápido. Hasta que para. ‘¿Estáis bien?’, pregunté a los pasajeros. Desde fuera me dijeron que apagara el motor. Fui el último en bajar. Y entonces me dicen que había chocado con un coche. Me quedé… (empieza a llorar). Soy papá y no es fácil”.

La fiscal pide para él 3 años y 9 meses de prisión y 6 años sin poder conducir, debido a que ningún informe policial ha acreditado que el autobús no pudiera frenar y que, pese a algún problema con el freno, el chófer de La Estellesa tenía a su disposición distintos sistemas para haberlos combinado y detenido el vehículo. Pero el autocar no solo no se frenó sino que pasó de 40 km/h a 66 km/h en solo 14 segundos en la cuesta entre Ayegui a Estella, por lo que un informe considera que incluso pisó el acelerador. Él lo negó. “No aceleré. Es que no hay manera de equivocarse: el pedal de freno está más arriba y el acelerador está más abajo”.

INCIDENCIAS CON EL FRENO

El chófer pide la absolución. Durante su declaración en la segunda sesión del juicio en el Juzgado de lo Penal nº 2 insistió en que ese autobús daba problemas con los frenos, tal y como le contaron dos compañeros (así lo acreditaron ellos mismos el lunes) y tal y como advirtió ese mismo día a un mecánico. Las incidencias se manifestaban en que los chivatos de los sistemas de ayuda en la frenada (ABS y EBS) estaban encendidos (dos chóferes dijeron que así llevaban meses, a pesar de los partes) y en que la palanca del intarder (ayuda en la frenada) también estaba algo suelta. Pero nunca habían dejado de frenar.

El 17 de enero de 2024, el acusado se subió por primera vez a ese autobús, el 212 de la flota de la empresa estellesa, donde llevaba cuatro meses trabajando. El carné de conducir autobuses lo había obtenido en España en 2019, pero desde 2004 tenía permiso para conducir camiones y remolques en su país, Ghana. Por la mañana hizo dos servicios escolares. Y ahí corroboró las advertencias de sus compañeros.

“Habitualmente el freno va suave, pero ese autobús frenaba fatal”. Dijo que ya le dio problemas cuando fue a recoger a los niños de Astráin y Morentin para llevarlos a un colegio de Zizur. Y así se lo manifestó a la cuidadora de los escolares. Ella lo ratificó en el juicio: “Me dijo que le costaba frenar, que no entraba fácil el freno. Estaba un poco preocupado. Y yo también tuve la sensación de que a ese autobús le costaba frenar”. Durante el viaje no hubo incidencias.

Al volver a las cocheras esa mañana, el chófer acudió a un mecánico de La Estellesa y le advirtió de que el freno iba mal y que tenía que pisar muy fuerte para que funcionara. También le alertó de que la palanca del intarder estaba floja y que no se podía bajar el volante. Cuando regresó para empezar los servicios de la tarde, dijo que todas estas incidencias seguían igual.

ASEGURABA QUE IBA "MUY LENTO"

Empezó con un servicio a la ikastola San Fermín. “Fui como una tortuga”. Y si de normal viajaba con el intarder fijo en posición 2 (tiene 5, de menos a más ayuda de frenado), hizo el recorrido en el 3. Después, tocaba la ruta entre Estella y Logroño, que ya conocía y donde tuvo algún problema para frenar antes de iniciar el viaje. Ya en la estación riojana, afirmó que volvió a comentar sus sensaciones con el freno a otro chófer mientras esperaban para iniciar la vuelta. Al abrir el maletero, también notó algo raro: “Empezó a hacer un ruido muy raro. Como cogiendo aire y soltando”. Durante la vuelta, fue “muy lento”, y no tuvo ningún problema. Hasta que entró en la cuesta de acceso a Estella.

La fiscal le insistió en que durante todo el día sí pudo frenar. “Pero en ese momento, no. Si llego a saber que no iba a frenar, no me monto. Yo avisé al mecánico, él es el responsable de dejar bien el autobús, no yo”. Sobre por qué no puso el intarder en posición 5 si tanto desconfiaba, respondió que con el 3 ya era “suficiente”. “Es que yo no sabía que me iba a fallar...”. Hoy declararán los policías.

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