Pasajeros del autobús accidentado en Estella: “Me agarré al asiento delantero y los cristales me iban dando en la cara”

Tres de los cinco pasajeros que viajaban en el autobús en el momento del accidente no notaron nada raro hasta que empezó la bajada a Estella

Un autobús de La Estellesa se estrelló este viernes, 17 de enero, contra una gasolinera, arrollando a viandantes y a varios vehículos, en la localidad navarra.
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Un autobús de La Estellesa se estrelló el viernes 17 de enero de 2020 contra una gasolinera, arrollando a viandantes y a varios vehículos, en la localidad navarra.
Un autobús de La Estellesa se estrelló este viernes, 17 de enero, contra una gasolinera, arrollando a viandantes y a varios vehículos, en la localidad navarra.

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Gabriel González

Publicado el 16/04/2024 a las 05:00

Tres de los cinco pasajeros que quedaban en el autobús tras la parada de Ayegui declararon este lunes  en el juicio. Ninguno percibió señal alguna que les hiciera pensar que el autobús circulaba con problemas. Hasta que comenzó el descenso hacia Estella. “Nada más salir de Ayegui, el conductor empezó a gritar: “¡Agárrense, he perdido los frenos!”. Me agarré al asiento de delante, no veía nada y notaba los golpes. Las ventanillas se rompían y los cristales me iban pegando en la cara. Hasta que se paró. No vi nada. Pero me pareció que iba a una velocidad brutal hasta que paró”, declaró una de las pasajeras.

La mujer que ocupaba los primeros asientos de la derecha tampoco observó nada irregular durante el viaje. “El recorrido fue perfecto”. Cuando empezó el descenso hacia Estella, el autobús se aceleró y el conductor empezó a gritar: “¡No tengo frenos, no tengo frenos!”. Esta pasajera aseguró que miraba el volante y “no reaccionaba”: “Lo movía (el conductor) pero no le iba para ningún sitio. Él lo intentaba, pero no podía controlar el autobús y se iba para donde quería”. La trayectoria errática del autocar finalizó “cuando chocó contra unos vehículos aparcados”. “El conductor nos dijo que bajáramos todo lo deprisa que pudiéramos. Y nos abrió la puertas”.

En la penúltima fila viajaba un joven con los auriculares puestos. Pero al llegar a la rotonda alargada de la entrada de Estella notó que el autobús “iba a una velocidad a la que no tenía que ir” y se destapó los oídos. “Escuché al conductor gritar ‘sin frenos, sin frenos’, y a partir de ahí me puse el cinturón de seguridad, me agarré al asiento de delante y a esperar lo que pudiera pasar. Fueron unos momentos de tensión malos, malos”. Recordaba tres impactos: contra la rotonda, contra el coche de las víctimas y contra el vehículo aparcado. El último. “Entonces intenté buscar mis cosas, pregunté al chico de adelante si estaba bien y se abrieron las puertas de atrás y salí”.

"ME IMPACTÓ LA VELOCIDAD"

El conductor de un coche que circulaba detrás del de la familia de Ayegui vio el impacto y cómo el autobús pasaba por su derecha. “Me quedé impactado por la velocidad que llevaba”, declaró ayer. Después, se bajó a intentar auxiliar y habló con el chófer. “Me dijo que el vehículo no frenaba, que estaba averiado”. Otro testigo también vio descender al autobús a “gran velocidad” y recuerda que el conductor se bajó diciendo que no le funcionaban los frenos y que ya había avisado.

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