Tradiciones
Juan Lobo acabó en la balsa
Como hace 500 años, los miembros de la Cofradía de Ballesteros de San Juan atraparon a Juan Lobo que, aunque hizo lo posible por evitar la captura, acabó en la balsa en la recreación del apresamiento que acabó con las fechorías del bandolero
Publicado el 25/06/2023 a las 06:00
Quinientos años han transcurrido desde aquel 24 de junio de 1523 en el que los integrantes de la Cofradía de Ballesteros de San Juan de Torralba del Río consiguieron capturar a Juan Lobo, el bandolero de la Sierra de Codés. Entonces, los vecinos Torralba, Mirafuentes y Otiñano, muy hartos ya de ver cómo el bandolero desvalijaba sus pertenencias, decidieron lanzarse a la sierra para capturarlo. Fue la lanza de un caballero de Mirafuentes la que, según dictan las crónicas de aquella época, acabó con la vida del bandido. De regreso a Torralba, los ballesteros de San Juan se congregaron en torno a la balsa de la localidad y allí se fue pasando lista para ver si habían sufrido alguna baja. Al comprobar que no la hubo todos los cofrades comenzaron a bailar para festejarlo. Fue éste el origen del denominado en el pueblo como baile de la balsa.
Y ayer, quinientos años después de este suceso, Torralba del Río volvió a recrear la captura de Juan Lobo, una tradición que se mantiene viva gracias a los cuarenta y cuatro integrantes que conforman hoy la Cofradía de San Juan y que se reedita cada año por estas fechas con motivo de las fiestas de la localidad. Fue José Miguel Sánchez Fernández el encargado de meterse en la piel del bandido Juan Lobo. Camuflado bajo un traje con hojas y piernas, brazos y cara pintados de negro no se lo puso fácil a los cofrades que llegaron al entorno de la balsa poco antes de las siete de la tarde. Iñaki Ochoa y José Ignacio Fernández ejercían de mayordomos mientras que Diego Estrada ejercía el papel de abad. Davíd García Corres fue el cursor, también llamado campanillero.
Antes un gran número de espectadores, Juan Lobo sorteó a un gran número de cofrades hasta que lograron echarlo a la balsa. Dentro de ella, aún logró tirar a un par más y algún que otro espectador también sufrió en sus carnes las fechorías del bandido y acabó en la balsa. Un remojón que con los cerca de treinta grados que marcaba el mercurio casi pudo ser un alivio. José Ignacio Fernández fue el encargado de, una vez capturado el bandido, leer el nombre de los cofrades para ver que no faltaba ninguno. Al no haber ninguna baja, uno a uno fueron bailando. Cuando a Juan Lobo se le acabaron las fuerzas fue llevado al pueblo donde se leyó la sentencia escrita, como sucede desde hace más de tres décadas, por Pedro García.
Con motivo del quinto centenario de la captura de Juan Lobo, la cofradía preparó este año unos pañuelos conmemorativos bordados con la lanza, la campanilla y los jarrillos y también una exposición fotográfica. Además, visitaron Torralba seis familias pertenecientes a la Escuadra Juan Lobo de Villena, en Alicante. Uno de sus miembros, Luis Tárraga, explicaba que el Juan Lobo alicantino era lo contrario al de Torralba. “Es bueno, el que ayuda a los demás. Queríamos buscar un atuendo diferente porque nos gusta ir cambiando y un compañero documentándose encontró la historia de este Juan Lobo. Nos ha gustado mucho y cogeremos alguna idea de la vestimenta seguro”, concluyó.
