El cierre con Navarra genera un 30% de pérdidas al comercio riojano

Localidades como San Adrián suman cuatro meses sin poder cruzar la muga para comprar. El sector de Calahorra, que ayer se manifestó contra el cierre, pide que se priorice la distancia

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Mari Paz Gener

Actualizado el 07/02/2021 a las 06:00

Desde hace cuatro meses, los ciudadanos navarros de las localidades fronterizas con La Rioja no pueden pasar a municipios vecinos, como Calahorra, para hacer sus compras. Mientras sí se mantienen los traslados, de entre 3 y 6 kilómetros, por motivos laborales, médicos o por estudios, los riberos se han visto obligados a cambiar sus hábitos y desplazarse entre 42 y 79 kilómetros, para recorrer las distancias que les separan de Estella o Pamplona.

Al otro lado de la muga, el cierre perimetral ha dejado de ser solo una molestia temporal, para convertirse en un descenso en las ventas, de hasta un 30%, por la falta de clientes navarros. Conchi Espinosa Ciordia, vecina de San Adrián, tiene una tienda, Lencería Charo, en la calle Mártires de Calahorra. Durante varios años, fue presidenta de la asociación de comerciantes Calahorra Ciudad Comercial , colectivo en el que continúa perteneciendo a su junta directiva. “Calahorra es una ciudad de servicios y vive de las localidades que la rodean . En mi caso, tengo clientes no solo de Andosilla, Azagra, Cárcar o San Adrián, si no, también de Sangüesa”.

Al cierre perimetral de ambas comunidades, desde el 22 de enero se ha unido el cierre de la actividad no esencial decretado por el Gobierno de la Rioja. Una situación contra la que ayer se manifestó el sector del comercio, en una iniciativa a la que se unió la hostelería calagurritana.

En un año en el que se han suspendido bodas y fiestas, las ventas a los “clientes de siempre” era lo que estaba manteniendo al sector, aseguró Conchi Espinosa. “Cada día voy a la tienda, porque sí me permiten pasar, pero con el cierre bajado. En ocasiones vuelvo con el maletero lleno de los encargos que me hacen por teléfono mis clientas, ropa interior, mascarillas, zapatillas. Pero como esta situación se prolongue más, vamos a ser muchos los que tendremos que cerrar”, explicó.

La adrianesa Tere Losa Martínez tiene un estudio de decoración en la calle Bebricio de Calahorra. Su hermano Carlos, una tienda de muebles. “El ambiente es de tristeza, no sé si vamos a poder sobrevivir”. Tere Losa aseguró que, aunque en su caso, los encargos los realizan sobre catálogo y por teléfono, el sector del comercio en Calahorra echa de menos a los clientes navarros.

'QUE VUELVAN'

Losa asegura que ha llegado a ver carteles en los escaparate pidiendo “la vuelta de los navarros”. “No solo se les echa de menos en los pequeños comercios. En los supermercados, como Mercadona y Eroski, están notando y mucho la ausencia de clientes de las localidades como San Adrián, Andosilla, Azagra o Cárcar”.

Losa indicó que, en ocasiones, y al poder pasar la muga, hacen de recaderos para vecinos, en este caso, de San Adrián. “Te dicen que, ya que vas a pasar, les hagas tal o cual encargo o les compres algo que no encuentran en el pueblo. Pero hay veces que me han parado y me han revisado el coche”, indicó.

Raquel Escolar Martínez, vecina de Andosilla, regenta una tienda de ropa y complementos en Calahorra, Plural Moda, también en la calle Bebricio. “Notamos mucho la ausencia de los clientes navarros y desde mucho antes del cierre de la actividad no esencial del 22 de enero”.

Escolar indicó que hace cuatro meses, cuando se pusieron en marcha los cierres perimetrales, “parecía que se iba a tener en cuenta el kilometraje. Que se permitirían los traslados incluidos en esa distancia. Si nos trasladamos a estudiar y por trabajo ¿por qué no para seguir comprando, sobre todo cuando en tu localidad no hay determinados productos?”.

EL CAPRICHO DE LA SUERTE

José Luis Martínez Parra regenta la administración de lotería de San Adrián. Es la única en la zona, junto con las de Viana y Tafalla. En su caso, el problema lo tienen sus clientes de La Rioja. “Vendemos más de 200 números fijos de sorteos pasivos (lotería nacional) en La Rioja. Tenemos clientela en Calahorra, hostelería y particulares, pero también en localidades como Quel y El Villar de Arnedo. Se trata de abonados a números fijos, que los compran desde hace tiempo y que los juegan todas las semanas. Tenemos mucha reputación por los premios que hemos repartido y, además, en la lotería hay mucho capricho y mucha superstición. No se trata solo de dinero, es ilusión”.

Su mujer, Mamen Domínguez, que es comercial, se traslada a Calahorra para llevar algunos décimos. “Pero, no podemos repartir a todos, es imposible”. El lotero calcula que, desde el cierre perimetral, la caída de ingresos que ha sufrido ronda el 30%.

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