Tradiciones
Una Navidad sin el belén de Azuelo
Este año, la asociación Santa Engracia no podrá sorprender al público con el monumental nacimiento que instala en estas fechas en el Monasterio de San Jorge. 200 figuras, algunas en movimiento, en 40 m2 de escenario y con efectos especiales


Actualizado el 08/12/2020 a las 06:00
El belén de Azuelo no cobrará vida este año. Por primera vez, se quedará sin montar el monumental nacimiento que instala cada Navidad la asociación Santa Engracia en el Monasterio de San Jorge de la localidad y que visitan cerca de 400 personas en cada edición. El montaje conlleva una labor minuciosa que llevan a cabo los voluntarios del colectivo en estas fechas desde 1995 en un escenario de más de 40 metros cuadrados con cerca de 200 imágenes, algunas con movimiento, y efectos especiales. El armado empieza en octubre y se prolonga durante dos meses. Se canceló entonces por la situación de alerta sanitaria y la incertidumbre del avance de la pandemia, por precaución.
La tradición del belén de Azuelo se remonta varias décadas atrás. Pedro San Emeterio, uno de los voluntarios de Santa Engracia, recuerda que, a finales de los años 60, era el párroco del municipio quien montaba el nacimiento. “Más tarde, las mujeres de Azuelo le tomaron el relevo y fueron recuperando algunas piezas. Después, fue la asociación quien se hizo cargo del montaje y de darle un nuevo impulso”, memora San Emeterio. El colectivo restauró las figuras, de gran calidad. “Se llevaron a un taller de artes y oficios en San Sebastián y los alumnos nos las arreglaron”, relata San Emeterio.
Con la colección que tenían entonces y con algunas donaciones de particulares fueron creando el belén de Azuelo que se ha ido nutriendo a lo largo del tiempo con otras adquisiciones de la asociación. “Es un nacimiento tradicional, con personajes hebreos”. Pero tiene una singularidad: recrea el entorno de la localidad, sus costumbres y tradiciones. “Al fondo, siempre, está la sierra de Codés. Bajando, poco a poco, llegas al valle, a nuestros campos, donde se pueden observar los oficios tradicionales”. Las montañas de Yoar y Dos Hermanas dan cobijo a los pastores. “La choza de los pastores la restauramos en el año 2001”, añade San Emeterio.
Con una perfecta sincronización, el belén, hasta este año, cobraba vida con la recreación de la salida del sol. Niños columpiándose, el pescador sacando los peces del río, el olivarero vareando los olivos, el carpintero martilleando sobre su banco mientras su mulo hace girar el malacate, el labrador trillando en la era y las piedras del molino triturando el trigo. Y los pastores bailando la jota. “Esta escena sí que es única del belén de Azuelo. No la hemos visto en ningún sitio. El mecanismo es un secreto de la asociación”, presume San Emeterio.
EL NUEVO CALENDARIO
La asociación Santa Engracia cuenta con 202 socios. La mayor parte reside en la localidad y el resto está repartido por toda la geografía nacional y parte del extranjero. “Hay vecinos y allegados que residen en Italia, Francia, Inglaterra, Alemania y Argentina”. La entidad organiza parte del calendario cultural de Azuelo, como la fiesta de la matanza de febrero. “Es el primer acto del año y, este 2020, también fue el último”. También preparan el concierto navideño con el que inauguran el nacimiento y el día de la mujer, que trasladan al último fin de semana de marzo. “Intentamos tener algún evento cada mes y así poder reunirnos los vecinos”.
Esta Navidad, en el altar del templo se colocará un portal como referencia, pero el belén de Azuelo llegará a las casas de los miembros de Santa Engracia porque será el motivo del calendario de la asociación para 2021. Las escenas ilustrarán el anuario. “Se editará el primer volumen y, dentro de un par o tres años, lanzaremos el segundo, porque todos los motivos no caben en uno solo”, adelantó Pedro San Emeterio. “Esperamos que el año que viene podamos montar nuestro belén sin impedimento”, deseó.