Comercio local
La tafallesa que se pasó del sector del transporte al comercio rural en Valdorba
Edurne Garde Ongay aprovechó su experiencia laboral como repartidora para dotar de un nuevo servicio de reparto a domicilio el establecimiento del que cogió las riendas en Barásoain


Publicado el 07/03/2026 a las 05:00
Su experiencia laboral como repartidora le había proporcionado un buen conocimiento de las carreteras y pueblos de la Valdorba y esto fue algo que animó Edurne Garde Ongay, tafallesa de 44 años, a dar el paso y lanzarse al emprendimiento cuando se enteró que la anterior propietaria del estanco de Barásoain se jubilaba.
Fue una decisión “muy meditada” a la que dio muchas vueltas con su marido pero ella tenía claro que en aquel negocio estaba su oportunidad de futuro.
La primera decisión que tomó fue la de ampliar el abanico de productos pudiendo llegar así a más clientela. “Amplié la oferta de libros, también tengo chucherías y cromos para los niños, además de servicio de fotocopiadora, plastificado y encuadernación. Pero tal vez lo más novedoso de lo que implanté fue el reparto a domicilio por las localidades del valle”, indica Garde, que quiso aprovechar la ubicación del establecimiento, en el pueblo de mayor tamaño y uno de los más céntricos de la zona, junto a su experiencia previa como repartidora para conectar con todos los demás.
Al principio, recuerda, este servicio a domicilio causó “extrañeza” entre los vecinos y vecinas. “Me daba la sensación de que a la gente le daba apuro pedirme que les llevase algo a casa y lo he intentado normalizar. Igual que pides por internet un producto y te lo llevan a tu casa yo también les puedo llevar la prensa, un libro o cualquier artículo de regalo o papelería que necesiten y que por el motivo que sea no pueden venir a coger en la tienda”, explica.
En el servicio de reparto cuenta, cuando es necesario, con la ayuda de su marido, trabajador en el sector del transporte. “A veces los pedidos son de forma individualizada pero otras se hacen entre varias personas y así se aprovecha en un mismo viaje para el reparto”, señala.
El próximo mes de mayo se cumplirán dos años de la aventura emprendedora de Edurne Garde y, de momento, el balance que hace es “muy positivo”. No oculta las dificultades que siempre acompañan el inicio de una aventura empresarial y, por eso, agradece el asesoramiento recibido en su día por el Consorcio de Desarrollo de la Zona Media así como el buen recibimiento que le brindaron los vecinos y vecinas, tanto de Barásoain como del resto de pueblos. “Lo hicieron con los brazos abiertos”, afirma.
Desde su experiencia, anima al emprendimiento en el entorno rural, “primordial” asegura para garantizar el futuro de los pueblos pequeños.
“La despoblación es un problema real y evitar la pérdida de servicios en los municipios es fundamental. Que se pueda comprar algo tan sencillo como la prensa o un libro sin tener que desplazarse a una localidad más grande. Todas las personas deberían tener acceso a los mismos servicios independientemente de su lugar de residencia”, subraya.