Hostelería
La tercera generación asegura el futuro del Mesón Las Torres de Ujué
Los hermanos Marcos e Íñigo Ibáñez Ibáñez, de 25 y 21 años han tomado el relevo a su padre, Ismael, siguiendo así con el negocio familiar que pusieron en marcha sus abuelos en 1967


Publicado el 22/11/2025 a las 05:00
Las migas de pastor y las chuletillas de corderos asadas en brasa de sarmiento constituyen el principal atractivo de la carta del Mesón Las Torres de Ujué. Unos platos cuyo cocinado seguirá quedando ‘en casa’ ya que desde hace un tiempo son los hermanos Marcos e Íñigo Ibáñez Ibáñez, de 25 y 21 años, respectivamente, los que han tomado las riendas de un negocio que pusieron en marcha sus abuelos, Hipólito Ibáñez y Juli Valencia, en el año 1967. Tras ellos, fueron los hermanos Ana e Ismael Ibáñez quienes siguieron con el negocio familiar y durante un tiempo éstos llegaron a anunciar la venta del establecimiento ya que veían llegar la jubilación pero el relevo no estaba entonces garantizado.
Al ser un negocio que funcionaba, los hermanos siguieron trabajando mientras anunciaron la venta. En ese periodo de tiempo, Ana Ibáñez se jubiló y los hijos de Ismael, Marcos e Íñigo, terminaban de completar sus estudios. “Mi hermana se marchó y yo me quedé a ver si finalmente aparecía alguien interesado pero finalmente se planteó la posibilidad de los hijos. Conocían el negocio porque desde pequeños han estado por el mesón y en más de una ocasión también habían trabajado aquí echando una mano a la familia”, explica Ismael.
Él todavía sigue apareciendo a diario por el restaurante pero ha ido delegando poco a poco las tareas en los hijos. “Vengo pero sin la misma presión que antes, con menos responsabilidad”, bromea. Aunque reconoce que siempre está pendiente para echar una mano en lo que sea necesario. Sus hijos, añade, muchas veces toman decisiones que él a veces no comparte pero se muestra consciente de la necesidad de dejarles hacer. “Son jóvenes y tienen otra mentalidad y se nota a la hora de abordar diferentes cuestiones. No digo que sea ni peor ni mejor”, afirma.
Savia nueva para un mesón que sigue con la misma esencia que quisieron imprimir hace más de medio siglo Hipólito y Juli. Ellos abrieron el primer mesón en un establecimiento “pegado al castillo”. Fue en 1995 cuando el negocio se trasladó a la actual ubicación del que, tanto los propietarios como los clientes, destacan sus vistas. “Es un lujo comer mirando desde esta cristalera”, reitera. El relevo generacional, añade, ha sido muy bien recibido entre la clientela, que ha seguido respondiendo muy bien y esto, a su vez, motiva a los nuevos responsables.
“Los chicos están contentos. Cierto es que el mesón ya tiene cierto renombre pero siempre hay que seguir trabajando. El boca a boca hace mucho y lo notamos porque a Ujué viene mucho turista y muchos vienen aquí porque se lo han recomendado”, cuenta. Asegurado el relevo generacional, el Mesón Las Torres comienza a escribir un nuevo capítulo en su historia, la de uno de los establecimientos más emblemáticos de la localidad.