Un brindis por la Merindad
Alcaldes y alcaldesas de la Zona Media se dieron cita en Tafalla entre encierros, jotas y conversación para estrechar lazos y compartir preocupaciones comunes


Publicado el 18/08/2025 a las 05:00
El sonido de los cascos se fue apagando por las calles de Tafalla. Tras 2 minutos y 29 segundos de adrenalina contenida, el encierro había terminado, y las vaquillas buscaban ya la sombra en los corrales. En la plaza, aún quedaba el eco de los golpes de martillo que los carpinteros habían dado al vallado al amanecer. Todo estaba medido, atado y asegurado “para un encierro que dura tan poco”, como decía uno de ellos, con el sudor todavía brillando en la frente. La fiesta, sin embargo, apenas comenzaba.
EL PASEO DE LA COMITIVA
El Día de la Merindad es mucho más que un acto simbólico: es la cita anual en la que los pueblos de la Zona Media recuerdan que, aunque dispersos, forman una misma comunidad. Tafalla, corazón de la Merindad, fue el punto de encuentro. Allí acudieron alcaldes, alcaldesas y concejales, que tras la emoción del encierro caminaron juntos hacia el almuerzo, entre conversaciones cruzadas.
El alcalde anfitrión, Xabier Alcuaz, lo resumía con sencillez: “El día de la Merindad consiste en hacer comunidad en la Zona Media. Se trata de que pasemos una mañana entre todos, que estrechemos lazos y hablemos también de cómo aportar al desarrollo de nuestra tierra”. En su voz se notaba la satisfacción de ver una plaza llena y una comitiva diversa que se había dado cita desde primera hora frente al ayuntamiento, para seguir el recorrido del encierro y recibir después a los protagonistas de la jornada.
La voz fresca de la jornada vino de Itziar Imaz Artazcoz, alcaldesa de Puente la Reina, que acudía por primera vez. “Tenemos el problema de generar vivienda —decía con franqueza— Existe demanda, pero no hay oferta. Es un reto urgente para que la gente joven pueda quedarse”.
Sus palabras resonaron entre quienes, desde pueblos más pequeños, asentían con la misma preocupación. Los alcaldes y alcaldesas, alejándose poco a poco hacia el almuerzo, llevaban consigo algo más que conversaciones pendientes: la certeza de que, en Tafalla, la Zona Media había vuelto a encontrarse consigo misma.