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Meteorología

Las tormentas inundan calles, carreteras y huertas en la Zona Media

En Artajona y Miranda de Arga, el agua entró a las dependencias de los cuarteles de la Guardia Civil

El barro anegó toda la calle Juan Irigaray de Caparroso
El barro anegó toda la calle Juan Irigaray de CaparrosoGaldona
Actualizado el 01/09/2021 a las 20:30
Las tormentas que comenzaron a caer la pasada madrugada provocaron diversas incidencias en localidades de la Zona Media. Caparroso, Miranda de Arga, Berbinzana o Artajona fueron algunos de los municipios más afectados aunque en ninguno de ellos hubo que lamentar daños personales. Calles inundadas, garajes, bajeras y bajos anegados y cortes de carreteras fueron las incidencias más repetidas en estos pueblos en los que, a media mañana, ya había dejado de llover aunque las tareas de limpieza se prolongaron varias horas. Los cuarteles de la Guardia Civil en Artajona y Miranda también sufrieron las consecuencias de las tormentas con inundaciones en sus dependencias. En el caso de Artajona se acumularon unos 15 centímetros que con la bomba de achique fueron limpiándose sin problema. En el caso de Miranda de Arga el agua afectó a toda la oficina y alguna de las viviendas . Los efectivos estuvieron toda la mañana sacando agua.
En Tafalla, tras la riada de hace dos años, las tormentas del miércoles no causaron apenas problemas. Desde el ayuntamiento estuvieron atentos a los aforadores y pluviómetros del recién estrenado plan de emergencias contra inundaciones, aprobado la pasada primavera. Pasadas las diez y media de la mañana, por el río Cidacos apenas pasaban cuatro metros cúbicos por segundo, cuando en la inundación de hace dos años llegaron a pasar 290 metros cúbicos. Los pluviómetros registraron todos niveles normales. A esa hora de la mañana habían caído unos 40 litros en ocho horas, de forma continuada pero de baja intensidad.
Otra de las localidades que registró incidencias fue Falces. En este caso, debido a un rayo que al parecer cayó cerca del municipio en una tormenta que empezó la tarde del lunes sobre las 19 horas y que provocó que el municipio se quedase sin servicio de telefonía ni internet hasta el miércoles a las 13.30 horas del mediodía. La zona de Vergalijo también se vio afectada por las fuertes precipitaciones así como los viñedos de Bodegas Inurrieta, de Falces, que quedaron anegados por el agua.
En Mendigorría, las tormentas provocaron la inundación de varias huertas. Al parecer, según lamentó una de las propietarias, la inundación venía por una torrentera que el ayuntamiento, tal y como añaden, no puede limpiar ya que la entidad que debe conceder el permiso para ello es la Confederación Hidrográfica del Ebro que, denunció, tampoco lo limpia. “La torrentera se sale cada cierto tiempo. En treinta años la he visto salir muchas veces. El año pasado el ayuntamiento arregló el camino y ahora ¿cómo ha quedado? ¿Quién lo va a arreglar ahora? Además, en esas huertas hay varios animales. Hablamos de pollos y gallinas pero también de perros y gatos”, manifestó muy disgustada.

Berbinzana | En alerta por un barranco

Ángel Díez, alcalde de Berbinzana, reconoció que la localidad vivió un “momento crítico” a primeras horas de la mañana del miércoles. Las intensas lluvias caídas, unos 90 litros más o menos, provocaron que el barranco que se hizo con la concentración parcelaria estuviera al límite y pusiera en peligro la parte norte del pueblo en caso de no poder contener el agua. Ante esta situación, explicaba el alcalde, se acudió con una pala a la parte de arriba del barranco y se tuvo que ‘romper’ el regadío para liberar el agua y evitar que ésta acabase arrastrándose hasta el casco urbano.
“Afortunadamente, no ha habido que lamentar daños materiales importantes. Al hacer eso en el barranco se ha conseguido llevar el agua hacia otra dirección. Sí que ha habido momentos con agua acumulada en las calles y fincas que se han anegado pero han sido incidencias mínimas”, relataba Díez, quien lamentaba que la concesionaria no se hiciera cargo del barranco acometido con motivo de la concentración y que ha provocado esta situación de riesgo. Mientras, en la localidad seguían alerta ante la posibilidad de tormentas en las próximas horas y pendientes también de lo que pueda llover en Pamplona y el caudal del río en la capital y sus consecuencias, unas diez horas después más o menos, por la experiencia de riadas anteriores, en el municipio.

Artajona | El agua inunda el cuartel y derriba un muro

La mayor cantidad de agua se registró en Artajona entre las cuatro y las seis de la madrugada. Aunque después siguió lloviendo, fue en ese espacio de tiempo cuando las tormentas tuvieron mayor fuerza. A causa de ellas se vino abajo un muro en una calle sin circulación, justo al inicio de la calle que va hacia el cuartel de la Guardia Civil, cuyas dependencias se vieron anegadas por el agua acumulándose hasta quince centímetros. El alcalde, Juan Ramón Elorz, citaba también problemas en las carreteras de acceso al municipio, tanto en la de Tafalla y Mendigorría como en la que sube hacia Pamplona, que se tuvo que cortar y dar paso alternativo, aunque a media mañana la circulación era normal.
“Por la hora en la que ha sido prácticamente todo el mundo se ha podido desplazar a su puesto de trabajo. La brigada ha comenzado a trabajar desde bien temprano y ahora -a las 11 horas- ya no llueve y seguimos haciendo una ronda para ver posibles incidencias”, relataba. Entre ellas, enumeró, se encontraban algunos adoquines levantados, caminos afectados o tapas de alcantarillas.

Caparroso |  Inundación en una empresa textil y calles anegadas

La intensidad de la tormenta que a las seis de la mañana caía sobre Caparroso provocó que las bajantes y los desagües se saturasen y el agua entrase en la empresa Injocar, dedicada a la sastrería y confeección de trajes a medida. La planta, de unos 1.000 metros cuadrados de superficie, llegó a acumular unos cinco centímetros de agua. Esto obligó a parar toda la maquinaria industrial hasta proceder a las tareas de limpieza. Su gerente, José Carlos Fernández Iglesias, explicaba que fue el propio personal de la empresa el que se encargó de comenzar a achicar el agua. “Hemos llamado a los bomberos pero estaban con bastantes incidencias a la vez así que hasta que puedan llegar hemos comenzado con el trabajo nosotros”, relataba.
Así, una vez abiertos los desagües y cepillo y fregona en mano fueron limpiando la nave. “El mayor problema que tenemos es la incertidumbre porque vuelva a llover y se inunde otra vez porque trabajamos con un tejido productivo delicado que afortunadamente no se ha visto dañado”, añadió. Una vez hecha la primera limpieza, se llamará a otra empresa para que haga una limpieza a fondo.. De momento, Injocar pudo retomar el miércoles la mitad de su actividad con el objetivo de sacar el 80% de los trajes encargados para los próximos días. “Son pedidos para ceremonias, para enlaces, no podemos dejar de entregarlos”, insistía el gerente.
Un corte de agua, previsto ya con anterioridad, para la jornada de hoy obligará a la empresa a funcionar hoy también al 50% de su capacidad aunque con la vista puesta ya en el próximo lunes, cuando esperan estar operativos en su totalidad. Dentro de lo malo, reflexionaba, la tormenta se produjo hacia las seis de la mañana, una hora antes del inicio de la jornada laboral. Esto propició una rápida actuación de limpieza e impidió que los daños fueran mayores.
En el casco urbano de Caparroso, el agua provocó incidencias en varias calles. Desde primera hora, pesronal de la brigada estuvo abriendo un alcantarillado que no podía retener tanta cantidad de agua caída. El alcalde, Carlos Alcuaz, insistía en que se estaba llevando a cabo un especial control de los barrancos que bajaban “a tope”. En la calle Paseo Pablo Rada hubo acumulación de agua ya que es el punto donde confluyen varias calles. Algunas bajeras, bajos y garajes vieron como el agua entraba pero sin causar mayores desperfectos. A las primeras viviendas de la calle Juan Irigaray también llegó el agua arrastrada desde un barranco. En una localidad que, en un contexto habitual, hubiera iniciado sus fiestas patronales, la jornada del miércoles discurrió entre limpieza y la alerta por posibles nuevas tormentas.

Miranda de Arga | Inundadas las oficinas del cuartel

Hasta 150 litros se llegaron a registrar el miércoles en Miranda de Arga. La parte alta del pueblo apenas se vio afectada por unas tormentas que sí se hicieron notar en la parte de abajo. La zona del campo de fútbol amaneció inundada igual que varias bajeras. Entre ellas, un almacén municipal ubicado en la calle La Dehesa. El alcalde, Francisco Gil, calculó en el medio metro la altura que había alcanzado el agua en este punto donde se guarda maquinaria que utiliza la brigada. Una bomba de agua seguía sacando agua de este local a media mañana.
Este almacén se ubica cerca del cuartel de la Guardia Civil, al que también entró algo de agua sin provocar mayores desperfectos. Por balsa de agua, se encontraba cortada la carretera NA-6410 (Tafalla-Miranda de Arga) a la altura del punto kilométrico 14,7. “Ha caído mucha cantidad y concentrada la mayor parte en un espacio corto de tiempo pero afortunadamente no se han tenido que lamentar daños de especial relevancia”, señaló el alcalde.
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