Monjes

La especial ginebra con el sello de Leyre que llegó al Rey

Los monjes benedictinos de Leyre han sumado a sus labores diarias la elaboración artesanal de ginebra. Son el primer monasterio de España en producir esta bebida alcohólica con enebro y otras plantas recolectadas en la propia sierra de Leyre

Borja Vaillo Usón, José Jerónimo Bou Marín y Eduardo Oliver Piqué, con botellas de la ginebra y el licor del Monasterio de Leyre
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Borja Vaillo Usón, José Jerónimo Bou Marín y Eduardo Oliver Piqué, con botellas de la ginebra y el licor del Monasterio de LeyreASER VIDONDO
Borja Vaillo Usón, José Jerónimo Bou Marín y Eduardo Oliver Piqué, con botellas de la ginebra y el licor del Monasterio de Leyre

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Aser Vidondo

Actualizado el 22/11/2025 a las 23:19

"Quisimos probar y ver qué pasaba. Y nos sorprendió lo rápido y bien que salió todo. Pero claro, contamos con el respaldo de un milenio de tradición en la elaboración de licores”. 

El Monasterio de Leyre, regido por la comunidad benedictina, se ha convertido en el primero de España en producir ginebra de forma artesanal. Se emplean para ello enebro y otras plantas ‘kilómetro cero’ recolectadas en la propia sierra de Leyre.

Toda la comunidad es partícipe de este proyecto que lidera el monje Eduardo Oliver Piqué, barcelonés de 30 años, como maestro licorero. “Esto es un trabajo en equipo”, ratifica. Y es fruto de un proceso iniciado para reformular el licor de hierbas que se venía realizando en el monasterio.

“Nuestro compañero Germán Santamaría trajo la receta del Monasterio de Silos en la etapa de la refundación de Leyre, y era la que empleábamos para el licor de hierbas. Hace 4 años, al retirarse por edad, el padre abad me pidió asumir la licorería”, explica. “Fuimos probando, consultando a otros monasterios, informándonos... Y descubrimos que ya desde la época de Carlomagno (siglo IX) había una serie de plantas medicinales o balsámicas que se cultivaban o recolectaban siempre en los monasterios. Salvia, tomillo, romero... Una treintena”.

Así las cosas, “se quiso volver a la esencia monástica benedictina medieval, descartando otras que fueron añadidas con el paso de los siglos (canela, nuez moscada...)”. “Apostamos por los productos que podemos encontrar en nuestro entorno y, de paso, por reducir al máximo en nuestros licores la presencia de azúcar o caramelo”.

Después, y dado que el licor de hierbas “requiere un largo periodo de un año de envejecimiento en barricas de roble”, se buscaron opciones para diversificar la producción. “En nuestras recogidas de plantas, raíces y hojas silvestres por la sierra de Leyre vimos que había muchas bayas de enebro que, si bien no forman parte de los ingredientes en la fórmula del licor, sí son la base de la ginebra. Y ahí empezó todo”.

DOS PROCESOS EN LA LICORERÍA

Tanto la nueva ginebra como el licor de hierbas reformulado se elaboran en la licorería del monasterio. “Son procesos distintos. En el licor de hierbas se emplea maceración en frío, combinando 26 hojas, plantas y raíces por separado con alcohol de uva. Así obtenemos elixires que se mezclan luego en su justa medida, se diluye el resultado en agua, se deja envejecer y se añade el azúcar. Se genera así un licor de 30 grados”.

En el caso de la ginebra, se destila en alambique de cobre. “El enebro y otros 16 botánicos se añaden en cantidades concretas al alcohol de uva conjuntamente en el alambique, y ahí maceran. Luego se hierve ese alcohol, se evapora y a través del alambique se vuelve a condensar. Tras reposar el resultado una semana, se diluye en agua y obtenemos ginebra de 40 grados, que ha de reposar otras dos semanas”, explica.

Alambique clave en el proceso para elaborar la ginebra de Leyre
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Alambique clave en el proceso para elaborar la ginebra de LeyreASER VIDONDO
Alambique clave en el proceso para elaborar la ginebra de Leyre

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La ginebra y el licor de hierbas se venden en la tienda del monasterio a 35 y 25 euros, respectivamente. Las botellas son de 500 ml. “Podemos elaborar al año hasta 2.000 botellas de cada tipo. Combinamos esta labor con muchas otras en nuestra jornada diaria y bajo nuestra máxima del ora et labora (rezar y trabajar)”, indica Oliver.

Todo ello en un monasterio joven, con 17 monjes y una media de edad de 46 años. “Es algo 100% artesanal, desde la recogida de plantas a la elaboración, pasando por el embotellado y etiquetado (diseñado este por Lamiak Studio y Significa Branding). Un proyecto comunitario muy bonito que nos engancha a la naturaleza”, destaca Borja Vaillo Usón, monje pamplonés de 27 años. Su compañero José Jerónimo Bou Marín, valenciano de 26 y postulante, añade que fue una “sorpresa” encontrarse con este proyecto a su llegada a Leyre este verano. “Resulta muy interesante y entretenido”.

Como curiosidad, los monjes obsequiaron con las dos primeras botellas de la ginebra y el licor de hierbas a los Reyes y a la Princesa Leonor en su visita de septiembre.

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