Emergencias
Bomberos de Aoiz, 100 años apagando fuegos
Este sábado 22 de noviembre se cumple un siglo exacto de la creación de la agrupación de bomberos agoizkos. Un servicio clave que sigue encontrando relevo entre la juventud y que integran ahora 17 vecinos


Actualizado el 22/11/2025 a las 08:21
No cualquiera estaba capacitado para ingresar en la sección de bomberos de Aoiz. De entrada, había que ser una persona “inteligente, de buena conducta moral, ágil y robusta”. También se exigía “ejercer un arte u oficio mecánico (maquinista, cerrajero, latonero, estañero, carpintero o albañil)”, así como “no haber estado procesado por delitos o faltas comunes”. El uniforme reglamentario se ceñía a “un casco de acero y un cinturón fuerte con anilla de hierro”, y además de acudir a la extinción de incendios era obligatorio participar en cuatro ejercicios formativos al año. Y como gratificación anual, un cabo cobraba 13 pesetas y 8 los bomberos, además de otras retribuciones fijadas por ejercicios y servicios prestados.
Estas y otras muchas consideraciones se recogen en el Reglamento de la Sección de Bomberos de la Villa de Aoiz. Un documento ya hoy claramente superado al que daba luz verde el Ayuntamiento de Aoiz presidido por el alcalde Félix Zabalza en sesión plenaria del 22 de noviembre de 1925. Hace hoy justo un siglo. Se sentaban así las bases de un servicio local de bomberos que nacía solo 4 años después que el de Pamplona (1921), que ha perdurado hasta la actualidad y que cumple, por tanto, 100 años de trabajo en servicio a la comunidad. Una efeméride que no ha pasado inadvertida en el hoy parque de bomberos voluntarios de Aoiz que se rige ya por otras normativas mucho más actuales y modernas.


“El reglamento aprobado en 1925 y editado en 1926 ha quedado totalmente desfasado, pero es muy curioso leerlo. Y lo mejor es que nos data exactamente el origen de los bomberos en Aoiz”. Habla Andrés Aquerreta Apesteguía, agoizko de 49 años y responsable del parque de bomberos voluntarios de Aoiz. Lidera un equipo de 17 personas de distintas edades y sexos, con juventud y veteranía a partes iguales.


Aquerreta, que es a su vez responsable de servicios múltiples en el Ayuntamiento de Aoiz, lleva 31 años como bombero y una década como coordinador del grupo. “En estos 100 años de historia ha habido muchos vaivenes, años con parones, otros con poca gente... Pero ahora estamos un grupo majo, con gente joven que entra con ganas e incluso otros más en lista de espera. Es importante que haya relevo”, cree.
En lo que va de año 2025, los bomberos voluntarios de Aoiz han atendido 5 incendios forestales, 8 incendios urbanos, 2 accidentes de tráfico y 12 rescates y asistencias. También constan entre su actividad 12 prácticas y maniobras, 10 revisiones de instalaciones, 6 colaboraciones con actividades deportivas y lúdicas, y 2 participaciones en jornadas divulgativas.
“Esto no va solo de apagar incendios. También de ayudar a buscar a personas mayores perdidas o incluso de abrir puertas de viviendas de forma urgente por haber salido alguien sin llaves y dejándose dentro el fuego encendido o a un menor”, indica. “Entre los incendios más gordos en los que hemos participado están los de Valdizarbe de hace dos años, donde estuvimos rodeados por fuego por todas partes. Pero lo más duro es siempre asistir en accidentes de tráfico, sobre todo si hay menores implicados”, añade.
Son movilizados generalmente a través de Sos Navarra (112), “o por particulares o el consistorio, dando entonces también aviso al 112”, y destaca Aquerreta que “siempre sale grupo” para atender cada emergencia a la que se les cita. “Y, en muchos casos, las solventamos antes de que lleguen los bomberos profesionales, a los que también se moviliza”, defiende.


Pablo Hidalgo Ezker, bombero profesional , es el enlace entre estos y los 7 parques de bomberos voluntarios navarros (Goizueta, Leitza, Bera, Lesaka, Valcarlos, Isaba y Aoiz). “Son una primera respuesta clave y rápida ante incendios y emergencias en zonas rurales a las que cuesta llegar desde los 12 parques de bomberos profesionales de Navarra (2 de Pamplona, Estella, Tudela, Tafalla, Sangüesa, Alsasua, Oronoz-Mugaire, Burguete, Navascués, Lodosa y Peralta)”, valora. “Tienen una formación básica para actuar y ejercen una labor importante porque el fuego, cuanto antes lo atajes, más fácil será contenerlo y apagarlo”, añade Hidalgo.
El parque de bomberos voluntarios de Aoiz, inaugurado en 1999 y ampliado posteriormente, cuenta con 2 camiones bomba (rural y forestal), 2 todoterrenos, 1 furgoneta de rescate y 1 lancha zodiac para intervenir en el embalse de Itoiz. “El equipamiento (trajes, cascos, equipos de respiración y telecomunicaciones...) es prácticamente como el de un parque profesional de bomberos gracias a las ayudas que nos da el Gobierno de Navarra”, apostilla Andrés Aquerreta.
Actualmente, una vez se ingresa como bombero voluntario tras superar una formación obligatoria, se realizan prácticas mensuales asistidos por profesionales y cursos con la Escuela de Formación de Navarra. “Lo que más se exige para ser bombero voluntario es compromiso, pues aquí no se cobra nada, esto es por amor al arte. Y también estar al día, con un mínimo de prácticas. No importa tanto la condición física, ya que todo el mundo puede aportar; si no es atacando directamente una emergencia, quizá en labores como señalizar, transportar agua o mantenimiento de vehículos”, indica Aquerreta.
PRIMEROS Y ÚLTIMOS
Recoge el investigador local Salvador Gutiérrez en su libro Aoiz y sus personalidades ilustres que Primitivo Arregui, José Echavarren, Cesáreo Espil, Victorino Miranda y Serafín Olleta fueron los primeros agoizkos nombrados como bomberos en un pleno del 30 de noviembre de 1925. Un siglo después, entre los más recientes en ingresar, el pasado mes de junio, se encuentran Adei Osés Lorca, de 21 años, y Jorge Celay Iriarte, de 30. Ambos aspiran a su vez a ser bomberos profesionales.
“¿Por qué ser bombero? Porque es algo que me gusta, por aprender cosas nuevas y porque es una manera de aportar al pueblo. Es algo que tenía en mente desde pequeño”, indica Osés. Se estrenó como bombero apagando el fuego en el tejado de una casa de recreo en Aoiz. Por su parte, Jorge Celay, natural de Jaurrieta y vecino de Aoiz, dice que así se siente “realizado”. “Me llena ayudar a la gente. En cuanto tuve opción de acceder a la formación previa, me apunté. Ahora se trata de tener disponibilidad ante las emergencias, que pueden surgir en cualquier momento”, destaca.
Nuevos bomberos de Aoiz que siguen la estela de muchos otros que les antecedieron en todo este siglo de andadura. “Hoy están mucho mejor equipados, no tienen nada que ver estos medios con los de nuestra época”, destaca José Antonio Eguaras Ayanz, agoizko de 66 años. Forma parte de la generación de vecinos que allá por 1984, siendo alcalde Fernando Gil y con Javier Orzanco al frente, relanzaron el servicio de bomberos de Aoiz. Se prestaron voluntarios vecinos como Fernando Mina, Manolo Larumbe, Miguel Petri, Antonio Alzórriz, Juan Jesús Leache, Juan Bravo o los hermanos Jesús Mª y José Antonio Eguaras.


“Muchos compaginábamos el ser bomberos con estar en la DYA. Nos motivaba ayudar a la gente y al pueblo. Justo el día que empezamos, cuando estábamos haciendo las primeras prácticas en la zona del polígono, apareció un chaval a avisarnos de un incendio en una casa de la plaza Mendiburua. Lo causó un brasero. Fuimos rápido, sacamos a la gente y lo apagamos. Fue un estreno exprés”, evoca Eguaras.
