Emprendedoras
El nuevo local cultural con “mucho que ofrecer” que impulsan madre e hija en un pueblo navarro
Kati Leatxe y Estitxu Larrea abren las puertas de Studio Laplaza en Aoiz, un espacio volcado en la cultura y la creatividad


Actualizado el 28/10/2025 a las 08:40
“Nos está dando muchas alegrías, este proyecto nos ha unido más si cabe”. La plaza Baja Navarra de Aoiz, punto neurálgico de esta villa prepirenaica de 3.000 habitantes, ha sumado un nuevo local lleno de luz, color y energía positiva. Bautizado como Studio La Plaza, es un espacio volcado en la cultura y la creatividad que llega impulsado por dos vecinas, madre e hija, con mucho bagaje y también mucho que decir en ambas facetas. Una nueva aventura en la que la gestora cultural Kati Leatxe Aristu, de 59 años, y su hija Estitxu Larrea Leatxe, diseñadora gráfica e ilustradora de 26, se disponen a recorrer de la mano.
“Llevábamos ya 3 años trabajando juntas en el vivero de empresas de Aoiz, colaborando en proyectos como los cuadernillos ilustrados Viaje al Irati, una guía didáctica escolar sobre la ermita de San Román como espacio de paz (junto al grupo Hidea) o el proyecto Ritual 2025 enfocado en Patrimonio y relato feminista del Prepirineo”, repasan.
Al llegar el momento de tener que dejar el vivero, estas emprendedoras apostaron por dotarse de un local propio y volcado al público “para seguir creciendo y dar visibilidad a los productos propios elaborados y diferentes proyectos”. “Ahora disponemos de un escaparate precioso en el corazón de Aoiz para mostrar las creaciones artísticas e ilustraciones de Estitxu, resultando también accesibles, como recuerdos, para quienes visitan el pueblo”, indica Kati, quien agradece las facilidades encontradas en los propietarios del local, que suma unos 50 metros cuadrados. “Contamos con dos salas diferenciadas, una más grande, donde trabajamos nuestros proyectos y hay una pequeña tienda de regalos artesanos y creativos, y una pequeña sala auxiliar para reuniones y dar clases”.
Se han planteado este espacio como un lugar abierto a la ciudadanía con “mucho que ofrecer”. Talleres artísticos, presentaciones de libros, encuentros literarios, clases extraescolares… y “siempre que se pueda, apoyando a gente de la zona, creando comunidad artística”. “Desde la apertura en septiembre hemos tenido sesiones de cuadro botánico con Herbaria (Kattalin Barber) y hemos iniciado tanto talleres artísticos para txikis de 6 a 12 años, en dos grupos, como de escritura creativa. Además, se prevén otro tipo de talleres más puntuales o ligados a fechas especiales, con diferentes temáticas, como ahora uno centrado en Halloween y otro en noviembre sobre ciclo menstrual y feminismo. Y también se han empezado a dar aquí clases de inglés con un especialista”, indican. “La acogida ha sido buena, los asistentes nos agradecen todo este tipo de actividades y destacan lo que ayudan a socializar”.
DE AUTÓNOMAS A MICROCOOPERATIVA
Hasta la fecha, Kati y Estitxu eran trabajadoras autónomas independientes (Estitxu era reconocida recientemente como mejor autónoma navarra en la modalidad de actividades artísticas). “Ahora hemos conformado una microcooperativa, hemos pasado a ser socias, y ANEL nos ha apoyado para crearla y acceder a ayudas para poner en marcha el nuevo espacio. La experiencia ha sido buena, es un paso adelante para nosotras, y se nota que aquí llegamos más a la gente, que se interesan más por lo que hacemos”, afirman. Han mantenido para la microcooperativa el nombre de Karekin Kultura, empresa que llevaba en marcha ya años con Kati Leatxe. “Se reinventa y crece”, resaltan, apuntando la presencia de Studio La Plaza en redes sociales (Instagram y canal de WhatsApp) donde muestran lo que hacen y ofrecen.
¿Se ha fortalecido con este nuevo paso la relación madre-hija? “Era complicado, pues teníamos una buena relación de base. Pero trabajando juntas nos hemos conocido en otras facetas de la vida, hemos crecido y nos hemos aportado mucho”, coinciden. Para Kati, Estitxu le ha aportado “la perspectiva de la juventud, pudiendo incorporarla a diferentes proyectos”, y Estitxu ha encontrado en su madre “la necesaria experiencia”. Una vez en casa, eso sí, desconectan. “Tratamos de no hablar del trabajo, y es Estitxu la que más busca mantener ese equilibrio”, confiesa Kati.
Y no solo trabajan en Aoiz. “Vamos también donde nos llaman con talleres propios”, apostilla. “En estos momentos, yo estoy en las bibliotecas de Burlada, Huarte y Noáin impartiendo escritura creativa, y Estitxu en el centro cultural de Noáin impartiendo artes en euskera para público infantil. Ambas participamos también en un programa de diseño de experiencias turísticas que lidera Cederna Garalur con el Viaje al Irati”, explica.
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