Verano en mi pueblo
Las piscinas de Aibar como corazón del pueblo en verano
La piscina se convierte en el epicentro de la localidad navarra que cuenta con 764 habitantes censados


Actualizado el 02/08/2025 a las 10:24
LA luz del sol se despedía de Aibar y la piscina cerraba sus puertas. En el bar de la misma, se concentraba la vida del pueblo. Niños jugando en el parque junto a la terraza, jóvenes jugando a cartas y mayores hablando en torno a cañas, vino y aperitivos. Así es durante los días de verano. La piscina se convierte en el epicentro de la localidad navarra que cuenta con 764 habitantes censados.
En torno a una de las mesas Miguel Ángel Aldunate, vecino de Aibar ya jubilado, se encontraba reunido con su familia. Cuando el sol ya brilla bajo, quedan para tomar algo en el bar de las piscinas. “Por la mañana voy un ratico a la huerta, salgo a pasear al perro y después por la tarde ya vengo a tomar una cerveza con la familia”, aseguró Miguel Ángel Aldunate.
Aibar también cuenta con un club de jubilados que organiza actividades a lo largo del año. Lo que más agradece este aibarés son los viajes y las excursiones que organizan desde el club. “Se organizan unos dos viajes de en torno a cinco días durante el año. Por ejemplo, el próximo lo haremos en septiembre a Asturias. Seis días. Además, preparan cinco excursiones, más o menos, en las que nos vamos un día a algún sitio. En unos días nos iremos a Baztan”, declaró Miguel Ángel Aldunate. De estos viajes suelen disfrutar en torno a 60 personas de Aibar.
Según indicó, el mayor cambio con respecto al invierno es la gente que se ve. “Aquí somos en torno a 750 censados, pero viviendo en invierno estaremos algo menos de 400”, señaló Miguel Ángel Aldunate. Durante el año, son muchos los jóvenes que se marchan a Pamplona a estudiar y, además, con la llegada del verano acude mucha gente que, pese a vivir fuera, pasa las vacaciones en casa de algún familiar del pueblo.
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En la misma mesa que Miguel Ángel Aldunate, se encontraba Gorka Aldunate, vecino de Aibar y miembro de la banda del pueblo. Esta agrupación musical, que ha tocado en lugares como Madrid o Murcia, cuenta con 40 integrantes, todos ellos de origen aibarés. A lo largo del año, realizan dos grandes conciertos: uno en navidades y otro en primavera. “Durante el año somos una banda más clásica. Es con el verano que hacemos un poco “modo txaranga festivo”. Ahora estamos preparando las fiestas de agosto y el repertorio”, indicó Gorka Aldunate.


A unos metros de distancia y sentados en la terraza del bar, se encontraban Ibai Mateo, Samuel Gil, Julen Martínez, Joseba Zabaleta y Andoni Martínez, jóvenes vecinos de Aibar. Hablaban mientras la tarde llegaba a su fin después de una jornada entretenida.
Estos jóvenes, que tienden a pasar sus jornadas en la piscina, señalaron que las mañanas tienden a ser más tranquilas ya que la gente suele estar trabajando. “Te levantas y, si tienes que hacer alguna tarea como ir a la carnicería o a por el pan, vas. Después venimos a la piscina que abre sobre las once y media, baño hasta la una más o menos, tomar el sol, estar hablando con los amigos y volver a casa a comer”, indicó Joseba Zabaleta.
Con la llegada de la tarde, en torno a las 16 horas acuden al bar de la piscina y toman un café. A continuación, la piscina, el frontón y la terraza del bar son los lugares donde permanecen hasta que el sol cae. Baños, cartas y frontenis son las actividades que realizan.
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Después, una vez la noche se ciñe sobre el cielo de Aibar, el plan se convierte en salir a la fresca y, si es fin de semana y son fiestas de algún pueblo, acuden a ellas.
Mientras jóvenes y mayores se reunían en la terraza del bar, unas pocas niñas jugaban en el parque de las piscinas. Llegada la tarde, Ainara Rada, Claudia Artieda y Andrea del Castillo, vecinas de Aibar durante el verano, se reúnen después de un día protagonizado por las actividades que se programan en el pueblo para los niños. “Por la mañana vamos a hacer las actividades que hay programadas. Consisten en trabajar la comunicación, aprender sobre trabajo en equipo y saber ponernos en el lugar de los demás”, indicó Claudia Artieda.


Además, organizan excursiones semanales para realizar algún deporte. La semana pasada, acudieron a la Foz de Lumbier para descender en balsa.
Con la noche ya sobre sus cabezas, algunos comenzaron a recoger sus cosas y se fueron a casa. Otros, se quedaron a disfrutar de la brisa nocturna que se colaba en Aibar. Pero todos con la idea de volver a las piscinas el día siguiente.