Vidángoz no teme a las brujas

Es posible que Vidángoz, a 83 kilómetros de El Sadar, esté marcando este jueves el camino a seguir a Osasuna. A las brujas hay que repetarlas, pero no temerlas. La de Vidángoz da inicio a las fiestas del pueblo

La bruja Maruxa, acompañada por los brujos y akerrak en el inicio de las fiestas de Vidángoz.
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La bruja Maruxa, acompañada por los brujos y akerrak en el inicio de las fiestas de Vidángoz
La bruja Maruxa, acompañada por los brujos y akerrak en el inicio de las fiestas de Vidángoz.

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Iñigo Salvoch

Publicado el 24/08/2023 a las 06:00

Vidángoz, el pueblo roncalés que no teme a las brujas, es el modelo a seguir por el Club Atlético Osasuna en su duelo contra el Club Bruggen. Enclavado entre riscos y montañas pobladas de pinos y hayas, atravesado de norte a sur por el río Biniés, Vidángoz es un ejemplo de cómo convertir miedos atávicos y supersticiones populares en un reclamo festivo en plena montaña navarra. Esta medianoche los bidankoztarras recibirán a su sorgiña Maruxa cuando ya haya finalizado el duelo entre Osasuna y el Bruggen -por cierto, la palabra Bruggen en flamenco significa puentes y no brujas, aunque los españoles le encontraron en el siglo XVI cierto parecido fonético y así se quedó-. Y aunque Maruxa pueda llegar este jueves entre relámpagos para acrecentar su misterio, nunca suele aguar la fiesta.

Las fiestas de la villa roncalesa durarán cuatro días y culminarán el próximo lunes con la festividad de San Agustín, en cuyo honor se celebran. Como prolegómeno a los actos de estos días, el investigador local Ángel Mari Pérez Artuch ha presentado en la casa consistorial un resumen de su trabajo sobre Prudencio Hualde (1823-1879) con ocasión del bicentenario de su nacimiento. Hualde, párroco local, mantuvo encuentros con el príncipe Luis Luciano Bonaparte, estudioso del Euskera, y tradujo al dialecto roncalés, el uskara, el Evangelio según San Mateo y el catecismo del padre Astete.

Pero uno de los platos fuertes de las fiestas de Vidángoz es la mencionada ‘Bajada de la bruja’, un akelarre festivo que ya se ha convertido en costumbre desde hace una cuarentena de años y con el que dan comienzo las fiestas del pueblo. Vidángoz apagará el alumbrado de las calles y con el sonido de la txalaparta retumbando entre sus peñas se convocará a Maruxa. Varias decenas de brujos y brujas, jóvenes de la localidad, recibirán con sus antorchas en la peña Lapitxorronga a la hechicera, que descenderá en su versión cartón piedra por un cable. Al cortejo se irán sumando posteriormente los machos cabríos o akerrak para que finalmente la mecha de la fiesta prenda de la mano de una Maruxa de carne y hueso.

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