Turismo
Quinto Real, la joya por descubrir del Pirineo
Una exposición fotográfica impulsada por la asociación Burdin Leku invita a conocer este espacio de montaña. Un territorio transfronterizo que ha unido y enfrentado a partes iguales a sus vecinos, y que ofrece naturaleza, historia y patrimonio


Publicado el 06/02/2022 a las 06:00
Hayas, castaños, robles y alisos cubriendo casi cada rincón. Verdes montes con tanto renombre como el Adi. Torrentes infinitos cuyas aguas acaban dando vida al río Arga. Ciervos, con su impresionante berrea otoñal, y corzos compartiendo espacio con jabalíes, palomas, halcones peregrinos o buitres leonados. Pastores junto a su ganado que se resisten a ser la última generación de un oficio ancestral. Vestigios en piedra de un pasado minero que fue pujante... Todo esto, y mucho más, es Quinto Real. Una imponente masa boscosa en plena muga entre Navarra y Francia que ahora descubre sus encantos a través de la mirada fotográfica que ofrece la exposición ‘Kintoan - Kinto Real’. Muestra que se ubica estos días en el Palacio del Condestable de Pamplona y llega de la mano de la asociación cultural Burdin Leku.
“Todo el mundo tiende enseguida hacia la Selva de Irati cuando aspira a disfrutar de una caminata por el bosque. Pero muchos desconocen la existencia de Quinto Real. Una bonita zona verde, con patrimonio, paisaje, historia... y cercana a Pamplona. Queremos ayudar a que se conozca más”. Goio Seminario Zamarreño, de 68 años y vecino de Eugi (Esteribar), preside Burdin Leku y es, además, el autor de las 18 imágenes de esta muestra financiada por el Gobierno de Navarra y que apoya también el colectivo francés Aldudeko Ibarra Beti Aintzina (AIBA). Se llevó ya a Urepel, y en adelante se prevé que visite Zubiri, Banca, Eugi, Baigorri y Saint Jean Pied de Port.
Quinto Real es un territorio común que comparten los habitantes de un lado y otro de la frontera con una historia llena de disputas por el derecho a su ocupación y al aprovechamiento de pastos. Un espacio “singular”, según Burdin Leku, “realmente transfronterizo”, y que “reúne una inmensa riqueza natural y cultural”. Está habitado en su parte norte, donde se ejerce la ganadería y se obtienen productos derivados.
La exposición se recrea, por una parte, en la riqueza natural de Quinto Real. Su paisaje, su flora y su fauna, y montes como el Adi, el Argintzu, el Iturrunburu o el Okoro. Se recalca también cómo cerca del collado de Urkiaga está el nacedero del río Arga, que surge en término de Erro y recorre todo el valle de Esteribar antes de llegar a la comarca de Pamplona.
Por otro lado, la muestra aborda la riqueza cultural de Quinto Real, manifestada por ejemplo en diversos monumentos megalíticos o en los cotos mineros de los que se extraía el hierro para nutrir a la Real Fábrica de Municiones de Eugi, cuyos restos hoy se trata de poner en valor.
Todo esto se encuentra en la parte sur de Quinto Real, la más utilizada para el ocio (montaña, senderismo y caza) y donde es posible también toparse con antiguos búnkeres construidos por España en la frontera durante la posguerra. Pero la exposición también se acerca a la parte norte del territorio, salpicada por una decena de caseríos donde, curiosamente, sus habitantes residen en territorio español (9 habitantes se asignan a Baztan y 6 a Erro según el último padrón) pero reciben servicios de Francia. “Tienen un gran sentimiento de pertenencia a Quinto Real”, afirman desde Burdin Leku. En esta parte de la muestra también se ha querido resaltar el papel de la mujer a la hora de tomar el relevo, por ejemplo, en la labor ganadera.
GRUPO DE MONTES
Desentrañar la historia de este espacio boscoso también conocido como Alduides, al que se le calculan unas 6.000 hectáreas de superficie, resulta mucho más que complejo. Empleado por los vecinos de su entorno desde tiempo inmemorial, quedó dividido definitivamente mediante una línea recta fronteriza recogida en el Tratado de Límites de 1856.
La parte española, en manos de la Corona desde el medievo (originariamente, la navarra, de cuya época procede el nombre dado a la zona debido a un tributo ganadero que se pagaba), el Estado la acabó por devolver a Navarra en febrero de 1987.
Quinto Real fue transmitido en junio de 1991 por el Gobierno de Navarra a la Mancomunidad Kintoa-Quinto Real, constituida por los ayuntamientos de Erro y Baztan, copropietarios de este suelo comunal indivisible (enmarcado en sus términos municipales) en un 70% y 30% respectivamente. Gestionan una superficie de unas 4.250 hectáreas, 1.400 de ellas de pastizal. En la parte septentrional pasta ganado francés y se recibe un canon de 80.000 euros al año.
Dentro del ámbito de acción de esta mancomunidad (aprovechamiento forestal, ingresos por pastizales y por caza mayor y de paloma...) se encuentran montes como el Alduide, el Adi o el Enekorri, entre otros. Pero el grupo de montes de Quinto Real es más amplio, e incluye por ejemplo el Legua Acotada (entre Esteribar-Eugi y Erro-Zilbeti) o el Erregerena (Eugi-Baztan). La parte francesa de Quinto Real la gestiona la Comisión Sindical del Valle de Baigorri.
La zona también ofrece recorridos y rutas. “Destacamos el camino Kintoan Barna, que une Zubiri, Eugi, Urepel y Banca. Un sendero marcado hace pocos años dentro de un proyecto de cooperación transfronteriza al que estamos asociados”, refiere Goio Seminario, invitando a conocer Quinto Real en primera persona.
