Restauración del lavadero
Agua viva en Burguete
Burguete rehabilita uno de sus lavaderos, de 1915, en un velado reconocimiento a las mujeres que derrocharon sudor con sus manos empapadas en sus piletas. Es un legado para futuras generaciones


Actualizado el 29/09/2020 a las 06:00
La recuperación de uno de los dos lavaderos que fueron construidos en 1915 en Burguete es más que una obra en la intención de sus gentes de recordar la sudorosa labor de manos empapadas y esfuerzo denodado por resteñar máculas de la ropa sucia. A tantas mujeres les tocó doblar el espinazo sobre los bordes inclinados de piedra. Su memoria se rehizo en fechas recientes con la restauración del lavadero de la calle Dorrekoa.
El alcalde, Joxepe Irigarai, presto a desempolvar caminos de la historia local amén de encauzar las gestiones administrativas de cada día, puso voz al recorrido realizado hasta dar lustre a un elemento que es vestigio y legado para las actuales y futuras generaciones.
Por el relato histórico contenido en un soporte informativo se sabe que “el primer proyecto para construir un lavadero en Burguete data de 1881. El proyecto contemplaba la traída del agua desde la fuente de Ipetea a un lavadero y una fuente que se construirían en la actual plaza de Hermilio de Olóriz. Poco más tarde, en 1883, Mariano Arteaga planteaba traer el agua desde el mismo manantial para una fuente que situaba en el solar de casa Marsain -entre las casas de Otsalde y Bergara- y un lavadero semidescubierto tras la casa de Otsalde”.
La “anhelada traída de aguas” que hace un siglo era un verdadero manantial de vida y sinónimo de prosperidad, se produjo en 1912 y 1913. Hubo solemnidad en la inauguración de aquel proyecto, que refrescó la memoria del vecindario para plantearse “la necesidad de construir un lavadero público”.
“En 1915 se encarga por parte del Ayuntamiento al ingeniero Juan Antonio Olóriz Vera -oriundo de esta villa que vivió en Bilbao- diseñar un almacén para la trilladora y un lavadero. El prestigio y proyección de Juan Antonio Olóriz queda de manifiesto cuando años más tarde, un 22 de agosto de 1932 constituyó Firestone-Hispania, S.A., junto con un grupo de firmas vizcaínas”.
CAMBIO DE PLANES
El ingeniero planteó alternativas en el diseño que acabaron cuajando en dos edificios, uno para cada barrio. “Al del Barrio de Arriba se le añadió un pentitx -nombre con el que se denominaba en Burguete a la zona donde se guardaba el ganado cabrío-, para los chotos del rebaño vecinal, así como un almacén para la trilladora”.
Las reminiscencias acabaron por convencer en la recuperación de, al menos, uno de los dos lavaderos. La pandemia, que tanto mal está haciendo, frustró la idea inicial de llevar a cabo las obras en auzolan con jóvenes del municipio y de la parroquia de la Fuensanta de Madrid. El trabajo acabó finalmente asignado al alguacil, Jesús Pedroarena Etulain “quien ejecutó la obra con la ayuda de José Andrés Urtasun, y el apoyo de Álvaro Ollo Hualde en la logística. La financiación corrió por cuenta de La Fundación Cajanavarra y el Ayuntamiento de Burguete”. Ha habido solicitud de ayuda para el tejado en una convocatoria de ayudas para proyectos dentro de la Agenda 21. Todo por retener el agua del pasado, que es manantial de vida en la memoria de un pueblo.