Pamplona
Bombones por cortesía de un detenido
Un arrestado por Policía Municipal de Pamplona que durmió en el calabozo regresó tras 24h con dulces para agradecer “el buen trato recibido”


Actualizado el 17/07/2021 a las 08:33
Esta semana pasó por el calabozo de Policía Municipal de Pamplona un arrestado que no llamó la atención durante su estancia en dependencias policiales. De 35 años, fue detenido después de que los policías lo identificaran y comprobaran que sobre su persona constaba como pendiente un requerimiento del juzgado por búsqueda para su personación ante la justicia. Ocurrió el pasado 13 de julio y lo extraño de esta rutina tuvo lugar aproximadamente 24 horas después. Por la mañana, como ocurre con los arrestados en este tipo de situaciones, el detenido había sido llevado a disposición judicial y el juez decretó su puesta en libertad.
A las 22.30 horas del 14, el hombre regresó al edificio con sede en la calle Monasterio de Irache y preguntó por los agentes que habían estado de servicio la pasada noche. Según explicó, les llevaba una caja de bombones en señal de agradecimiento por el bue n trato que le habían dispensado durante su estancia en los calabozos. “No nos había pasado nunca antes. A veces sí que viene gente a agradecerte actuaciones de otro tipo, por ejemplo relacionadas con un accidente de tráfico o gestiones en las que se ayuda a alguien. No es la primera vez que te quieren dar las gracias con una botella de vino o unas pastas. ¿Pero un detenido? Eso ya es más curioso”, explica uno de los portavoces del cuerpo. Según refería, el comportamiento más común entre las personas arrestadas que se quejan de la situación (la mayoría presenta un comportamiento normal, subraya) es el de quejarse. “Te amenazan diciendo que van a ir a contarlo a otras policías o que se les ha agarrado del brazo. Pero nada más lejos de la realidad. Además, hay cámaras que graban esas dependencias para evitar cualquier tipo de abuso, que por otro lado no se produce”.
La caja de bombones no pasó desapercibida entre los policías y algunos de ellos probaron su contenido. “Y ninguno se ha quejado o empezado a sentirse mal, al revés”, bromeaban desde Policía Municipal.
NADA DE PARTICULAR
Preguntados por sus compañeros, los protagonistas del arresto se manifestaron sorprendidos. “No recordaban nada de particular con el arrestado. Se portó normal, como otro cualquiera”, indicaban. Durante la entrevista, una de las personas que se hallaba en uno de los calabozos solicitó ir al servicio. Se le abrió la puerta y caminó con tranquilidad. “Los que se muestran agresivos son muy pocos, la verdad, y en algunos casos se comportan así por estar bajo la influencia del alcohol y las drogas. Igual hay extranjeros que sí que en sus países están acostumbrados a otro tipo de trato, pero aquí es una rutina que se realiza con educación. Es algo cotidiano. Lo que en este caso se sale de la normalidad es que una persona que ha pasado una noche detenida regrese 24 horas con una caja de bombones para agradecerlo”.
Este viernes por la mañana, confesaban que ya se había dado buena cuenta del obsequio. En el fondo de la caja, Lindt, Dulces Deseos, selección exquisita, solo quedaban tres bombones. En el paquete, a un precio de 10,50 euros, venían 34.

