Misa de la Escalera de San Fermín
La Misa de la Escalera de San Fermín: El peldaño de las residencias
La capilla de San Fermín ha acogido este martes la segunda misa de la Escalera de San Fermín, este año de la esperanza, con un reconocimiento conmovedor a las residencias de personas mayores


Actualizado el 03/02/2021 a las 09:28
“Tenemos derecho a esperar y la esperanza hay que guardarla, tenemos derecho a soñar despiertos con el día de San Fermín, eso ni la covid nos lo puede arrebatar”. La frase de Javier Leoz, párroco de San Lorenzo, este martes en la misa del segundo peldaño de la Escalera, enmarca la emoción que guardan tantos pamploneses en el corazón, no pocos han llorado con la homilía del arzobispo Francisco Pérez, en el agradecimiento a la labor de las residencias de mayores, de sus trabajadores, de los sanitarios, voluntarios; en el recuerdo a tantas sillas vacías; con la música de las jotas, con el amor al santo moreno.
La segunda misa de Escalera de 2021 se ha celebrado con un 30% del aforo, presidida por el arzobispo Francisco Pérez. Ha hecho referencia en su homilía a la pandemia que “a todos nos hace sufrir”. “Vemos personas cercanas que sufren, pero al menos ven la luz cuando se les ama”, ha señalado a otros virus, “tal vez peores”, como la guerra, la destrucción el a ver quién puede más”. “La unidad hace la fuerza, no al contrario, buscar el bien de los demás”, ha apuntado. Entre el público han estado el alcalde, Enrique Maya, y las concejalas María Caballero y María Echávarri.
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Más tenue se ha tornado su voz cuando ha explicado que todas las mañanas reza frente al Sagrario de su capilla a Santa María. “Yo no puedo entrar en el corazón de todos los navarros, tú sí. Anima a aquellos que trabajan, danos el amor de unos por los otros”, ha desvelado sus palabras a la Virgen, para volver a dar gracias y la enhorabuena a las personas que a diario cuidan de las personas mayores.
Una representación simbólica de todas ellas ha estado presente este martes en la capilla de San Fermín. A todas las que han acudido se les ha puesto un pañuelico rojo al cuello. Son Jesús Cía, de la Casa de Misericordia; Borja Macaya, de la Vaguada, ambas en Pamplona; Gerardo Amillano y Estibaliz Navarro de Landazabal en Burlada; Manchoni Lizaur, de la residencia de Barásoain; Jaqueline Maestre, de la de Artajona; María Loperena, de Amavir Mutilva; José Agustín Elizalde, de la residencia sacerdotal del Buen Pastor y Lorenzo Hualde, de la del Seminario. Estos dos últimos son sacerdotes y concelebraron. El primero es natural de Zugarramurdi, y el segundo, de Ezcároz. El último pañuelo y tal vez el aplauso más prolongado y sentido lo ha recibido María Dolores Ponte, superiora de las Hermanitas de los Pobres de Pamplona.
LA CONFESIÓN DEL OBISPO
Tras la foto de familia, y ya concluida la eucaristía, ha llegado otra confesión, esta espontánea, del arzobispo: “Señor alcalde, estoy enamorado de Pamplona, y de Navarra, ¡Qué corazón tienen! A San Fermín siempre lo celebramos, aunque no haya festejos”. Enrique Maya ha asentido y se ha intuido una sonrisa tras la mascarilla.
Más de un escalofrío ha dejado la parte musical, con joteros de varias localidades; voces, con acordeón y dos guitarras; o los pelos de punta en algún momento, como cuando los joteros han interpretado ‘Que hizo a San Fermín llorar’, o la aurora del santo.
“Ya falta menos para que todo esto acabe. Ya falta menos para San Fermín”, la frase con la que Miguel Ángel Alústiza ha abierto la eucaristía, cierra la crónica.