Los pasos de la Hermandad de la Pasión se quedan en casa

La Hermandad de la Pasión no celebrará hoy la procesión del Santo Entierro, y considera el confinamiento “una oportunidad para vivir la Semana Santa con mayor espiritualidad”, lejos del cariz turístico de los últimos tiempos

Francisco Javier Unanua, portero de la Hermandad, retira un maniquí, esta semana, en la sede de la Hermandad, donde se guardan y conservan los pasos.
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Francisco Javier Unanua, portero de la Hermandad, retira un maniquí, esta semana, en la sede de la Hermandad, donde se guardan y conservan los pasos.Eduardo Buxens
Francisco Javier Unanua, portero de la Hermandad, retira un maniquí, esta semana, en la sede de la Hermandad, donde se guardan y conservan los pasos.

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Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 10/04/2020 a las 06:00

La sede de la Hermandad de la Pasión, en la calle Dormitalería de Pamplona, estará tranquila a esta hora. La quietud de la oración por la muerte de Jesús. Los pasos se quedan en casa. No se celebrará hoy la procesión del Santo Entierro en la calle, pero sí transcurre la Semana Santa, más profunda tal vez, con tantas personas que sufren y otras que han muerto y los creyentes rezando en sus casas.


Lejos queda estos días la tensión de los días previos, de las horas que anteceden a la procesión, cuando la sede de la Hermandad es un ir y venir, entrar y salir, un pequeño desorden dentro del orden que requiere la organización de una procesión con doce pasos a lo largo de un kilómetro, con la participación de más de 2.000 personas. Todas ellas vivirán este día de manera especial, como el de ayer, o el del domingo de Resurrección.


La Hermandad ha tirado de refranero en su lema de este año: “La procesión va por dentro”, con él ha impulsado una campaña e invitan a compartir en las redes sociales, imágenes, videos, recuerdos de procesiones de años anteriores, toda vez que la tecnología, los medios de comunicación e internet, se han convertido en el lugar de encuentro, una manera de participar en el culto que se celebra en la catedral de Pamplona. Allí está la bandera de la Hermandad.


Ven “esta reclusión como una oportunidad para vivir la Semana Santa con una mayor espiritualidad, lejos del carácter turístico que ha tomado en los últimos tiempos y olvidando, por una vez, los aspectos artísticos, culturales y tradicionales para sumergirse en lo más íntimo de la celebración”.

 

Teresa Jaurrieta Galdiano, responsable de vestuario: “La Semana Santa está en la calle, los enfermos, la soledad”

 

“Nada de lo que hemos hecho es trabajo perdido”, subraya Teresa Jaurrieta Galdiano, responsable de vestuario en la Hermandad de la Pasión, donde trabajan durante el año para tener todo a punto en las procesiones. Ha escuchado, leído o visto en algún medio de comunicación que “la Semana Santa se suspende este año”. “Nada más lejos”, piensa ella. “La misión de la Hermandad es vivir la Pasión, sacar la procesión es un modo, pero el fin es vivir la Pasión de Cristo”, indica y considera que, en este contexto, la Semana Santa “va a ser más santa que nunca”. Teresa Jaurrieta explica que cuatro mujeres voluntarias han trabajado meses en el equipo de vestuario, donde tenían varias novedades para este año. “Habíamos preparado una equipación nueva de arqueros romanos; un manípulo mixto, algo que empezamos el año pasado, con ilusión, se ha quedado en los armarios, igual que los cascos, a los que se aplicó un producto antióxido”, apunta y sostiene que otra novedad sobre la que albergaban ilusión era sacar en procesión el Lignum Crucis de la Hermandad”, apunta sin olvidarse de esa otra labor, menos lucida, del mantenimiento de todo el ajuar: coser, arreglar, marcar, además de la logística y el orden necesarios. “Pero todo lucirá el año que viene, no es trabajo perdido”.


Incide Teresa Jaurrieta en que “la Hermandad no está parada, hay culto, aunque en la calle solo se haya celebrado el traslado del Cristo Alzado, tres vía crucis y el septenario de la Dolorosa haya sido a puerta cerrada”. Y considera que “se rezará unos por otros más que nunca”, que será “un tiempo intenso, un tiempo de gracia muy especial, los pasos que no salen a la calle están en la calle, no salen las esculturas, los fieles que las acompañan están rezando en sus casas y las esculturas, la representación de la Pasión, son ahora los enfermos, heridos, la gente sola, los de las batas verdes y blancas, los capellanes, los voluntarios, las fuerzas de seguridad...; y el sepulcro, son los enterramientos a solas”. “Tenemos Semana Santa, no necesita hacerla visible en la calle porque está en la calle”, ahonda en su reflexión. “El Cristo Alzado y la Dolorosa son la humanidad doliente y la Soledad de los que se quedan sin despedirse”, señala. “Y nos sirve esta Semana Santa para darnos cuenta de la sensación de vacío, luego llegará una plenitud enorme, valoraremos la normalidad , lo sencillo, será todo tan sencillo... a lo mejor teníamos que parar un poco”, sugiere. “No podemos ir a la Casa de Misericordia, ni a la cárcel, solíamos colocar su regalo en el paso del Prendimiento de Jesús, este año no puede ser, pero nos acordamos de los que pasan esto en prisión”, afirma.

 

Alfredo Urzainqui Hualde, capellán de la Hermandad: “Tendremos más tiempo para meditar la Pasión en soledad”

 

Alfredo Urzainqui Hualde, sacerdote pamplonés “de la Rochapea”, de 39 años, es desde 2018 capellán de la Hermandad de la Pasión. A él corresponde la asistencia espiritual de los hermanos. Él es uno más. Ingresó con 15 años. Seguía los pasos de su padre, Gregorio. Recuerda bien el traslado de la Dolorosa de aquel año en que bendijeron su hábito. Luego tomó otro, en el Seminario. Se ordenó en 2009. Estuvo primero destinado en Tafalla, carcastillo, Murillo el Fruto y Figarol y desde 2015, en la parroquia de San Blas de Burlada. Alfredo Urzainqui preside las eucaristías los primeros lunes de mes y participa desde dentro en la Semana Santa de la Hermandad, en la misión de dar culto a la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Considera Urzainqui que la Semana Santa exige una viviencia personal, si bien la gradualidad es variada.


La Semana Santa y y se celebrará, a puerta cerrada, porque este año “la procesión va por dentro”. “Dios, en su providencia, sacará cosas buenas de esto y tendemos más tiempo para meditar la Pasión en soledad, el que quiera, lo hará mucho mejor. Nos duele queno haya procesiones, hay trabajo y emoción en ellas, pero es un dolor que hay que unirlo al de Jesús, sufriendo con él, el sufirimiento de no poder salir, ese dolor lo unimos al dolor de Jesús, y esa luz se sobrelleva”, reflexiona el sacerdote y afirma que esta situación “va a fortalecer la fe y el carisma de la Hermandad”.


“Nos acordaremos el año próximo de esta Semana Santa Inolvidable”, concluye.

 

Esperanza Ochoa de Olza Eguiraun, subpriora en la Hermandad y camarera de la Dolorosa: “Cada uno la vivirá según su conciencia y piedad”

 

A pesar de todo, Esperanza sonríe. Se aferra de algún modo a su nombre, a los días en que Pamplona vuelva a vivir sus tradiciones en la calle. Esperanza Ochoa de Olza Eguiraun, es uno de los puntales de la Semana Santa en la ciudad, como subpriora de la Hermandad de la Pasión y de la Comisión de Hermanas y como camarera de la Dolorosa. Se recuerda en la Hermandad “toda la vida”. Su padre y su abuelo, Manuel Ocho ade Olza, que fue tesorero, y Francisco Javier, pertenecían a ella, “como la mayoría de la gente de Pamplona”. En todo caso, tiene claro que entró en la Hermandad por voluntad. Está habituada a las reuniones, a las comisiones, al trabajo para que todo esté a punto.


En esta Semana Santa atípica, le alegra que el septenario se pudiera celebrar. “A puerta cerrada sí, pero al retransmitirse por redes sociales lo ha seguido más gente que nunca , unas mil personas todos los días, probablemente a la catedral no hubieran acudido tantas”, evidencia. La bandera es nuestro emblema y estuvo allí, junto a la Dolorosa en la capilla de San Fermín. Ha sido un privilegio y una oportunidad de la parroquia porque, al final el septenario es una meditación sobre los dolores de la Virgen y una oportunidad para participar desde casa

Echará de menos el Vía Crucis en la Casa de Misericordia y el de la cárcel. “Pero no habrá actos y como se retransmite todo, cada uno lo vivirá según su conciencia y piedad”. Ella explica que se conectará a internet y rezará “con más fuerza que nunca, pero desde casa, y con la televisión”. “Lo haré con la piedad que me dicte mi conciencia, y como hace tanta falta, será con más fuerza y con esperanza”.

 

José Rafael Delgado Gerabert, subprior de pasos y oratorios: “Procesionamos los pasos, pero la Hermandad es más que eso”

 

“Procesionamos los pasos, pero la Hermandad es más que eso”, indica José Rafael Delgado Gerabert. Médico traumatólogo, mallorquín de 68 años, vive en Pamplona desde que inició la universidad. Ya en su ciudad participaba en las procesiones con la cofradía a la que pertenecían su padre y su abuelo. Ingresó en la Hermandad de la Pasión con su cuñado, Jesús Gómara, hace más de 35 años. Era para él una manera de mantener la tradición. Su suegro, José Luis Gómara, había sido portador de Ecce Homo, apunta que, desde el segundo año vivió la procesión en el paso de ‘La Cruz a cuestas’. Hasta hace seis años, cuando llevaba ya unos como jefe de paso. Ingresó luego en la Junta y desde junio es subprior de Pasos y Oratorio. Le corresponde el mantenimiento de los pasos. En los últimos meses se habían centrado en alargar las andas de algunos pasos, con el fin de que aumentar en número de portadores y así rebajar algo el peso. Son frecuentes las reuniones los sábados en Dormitalería para hilvanar todos esos detalles en los pasos. La pandemia las frenó en seco.


Ahora José Rafael vivirá, como tantos ciudadanos, la Semana Santa en su casa. “La seguirá por televisión”, repara también en el lema de la Hermandad este año: “La procesión va por dentro”.

 

EN CIFRAS

2.000 Personas participan en la procesión del Santo Entierro de Pamplona, el Viernes Santo. Este año todos estarán en casa.

400 Personas portan los doce pasos en la procesión del Santo Entierro. Once pertenecen ala Hermandad de la Pasión del Señor y el de la Dolorosa es de propiedad municipal, está regulada la cesión de uso y lo porta la Hermandad de Paz y Caridad.

4.000 socios tiene la Hermandad. Abonan una cuota anual de 25 euros.

 

 

 

 

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