Los pasos de la Hermandad de la Pasión se quedan en casa
La Hermandad de la Pasión no celebrará hoy la procesión del Santo Entierro, y considera el confinamiento “una oportunidad para vivir la Semana Santa con mayor espiritualidad”, lejos del cariz turístico de los últimos tiempos


Actualizado el 10/04/2020 a las 06:00
La sede de la Hermandad de la Pasión, en la calle Dormitalería de Pamplona, estará tranquila a esta hora. La quietud de la oración por la muerte de Jesús. Los pasos se quedan en casa. No se celebrará hoy la procesión del Santo Entierro en la calle, pero sí transcurre la Semana Santa, más profunda tal vez, con tantas personas que sufren y otras que han muerto y los creyentes rezando en sus casas.
Lejos queda estos días la tensión de los días previos, de las horas que anteceden a la procesión, cuando la sede de la Hermandad es un ir y venir, entrar y salir, un pequeño desorden dentro del orden que requiere la organización de una procesión con doce pasos a lo largo de un kilómetro, con la participación de más de 2.000 personas. Todas ellas vivirán este día de manera especial, como el de ayer, o el del domingo de Resurrección.
La Hermandad ha tirado de refranero en su lema de este año: “La procesión va por dentro”, con él ha impulsado una campaña e invitan a compartir en las redes sociales, imágenes, videos, recuerdos de procesiones de años anteriores, toda vez que la tecnología, los medios de comunicación e internet, se han convertido en el lugar de encuentro, una manera de participar en el culto que se celebra en la catedral de Pamplona. Allí está la bandera de la Hermandad.
Ven “esta reclusión como una oportunidad para vivir la Semana Santa con una mayor espiritualidad, lejos del carácter turístico que ha tomado en los últimos tiempos y olvidando, por una vez, los aspectos artísticos, culturales y tradicionales para sumergirse en lo más íntimo de la celebración”.
Incide Teresa Jaurrieta en que “la Hermandad no está parada, hay culto, aunque en la calle solo se haya celebrado el traslado del Cristo Alzado, tres vía crucis y el septenario de la Dolorosa haya sido a puerta cerrada”. Y considera que “se rezará unos por otros más que nunca”, que será “un tiempo intenso, un tiempo de gracia muy especial, los pasos que no salen a la calle están en la calle, no salen las esculturas, los fieles que las acompañan están rezando en sus casas y las esculturas, la representación de la Pasión, son ahora los enfermos, heridos, la gente sola, los de las batas verdes y blancas, los capellanes, los voluntarios, las fuerzas de seguridad...; y el sepulcro, son los enterramientos a solas”. “Tenemos Semana Santa, no necesita hacerla visible en la calle porque está en la calle”, ahonda en su reflexión. “El Cristo Alzado y la Dolorosa son la humanidad doliente y la Soledad de los que se quedan sin despedirse”, señala. “Y nos sirve esta Semana Santa para darnos cuenta de la sensación de vacío, luego llegará una plenitud enorme, valoraremos la normalidad , lo sencillo, será todo tan sencillo... a lo mejor teníamos que parar un poco”, sugiere. “No podemos ir a la Casa de Misericordia, ni a la cárcel, solíamos colocar su regalo en el paso del Prendimiento de Jesús, este año no puede ser, pero nos acordamos de los que pasan esto en prisión”, afirma.
Considera Urzainqui que la Semana Santa exige una viviencia personal, si bien la gradualidad es variada.
La Semana Santa y y se celebrará, a puerta cerrada, porque este año “la procesión va por dentro”. “Dios, en su providencia, sacará cosas buenas de esto y tendemos más tiempo para meditar la Pasión en soledad, el que quiera, lo hará mucho mejor. Nos duele queno haya procesiones, hay trabajo y emoción en ellas, pero es un dolor que hay que unirlo al de Jesús, sufriendo con él, el sufirimiento de no poder salir, ese dolor lo unimos al dolor de Jesús, y esa luz se sobrelleva”, reflexiona el sacerdote y afirma que esta situación “va a fortalecer la fe y el carisma de la Hermandad”.
“Nos acordaremos el año próximo de esta Semana Santa Inolvidable”, concluye.
En esta Semana Santa atípica, le alegra que el septenario se pudiera celebrar. “A puerta cerrada sí, pero al retransmitirse por redes sociales lo ha seguido más gente que nunca , unas mil personas todos los días, probablemente a la catedral no hubieran acudido tantas”, evidencia. La bandera es nuestro emblema y estuvo allí, junto a la Dolorosa en la capilla de San Fermín. Ha sido un privilegio y una oportunidad de la parroquia porque, al final el septenario es una meditación sobre los dolores de la Virgen y una oportunidad para participar desde casa
Echará de menos el Vía Crucis en la Casa de Misericordia y el de la cárcel. “Pero no habrá actos y como se retransmite todo, cada uno lo vivirá según su conciencia y piedad”. Ella explica que se conectará a internet y rezará “con más fuerza que nunca, pero desde casa, y con la televisión”. “Lo haré con la piedad que me dicte mi conciencia, y como hace tanta falta, será con más fuerza y con esperanza”.
Ahora José Rafael vivirá, como tantos ciudadanos, la Semana Santa en su casa. “La seguirá por televisión”, repara también en el lema de la Hermandad este año: “La procesión va por dentro”.
2.000 Personas participan en la procesión del Santo Entierro de Pamplona, el Viernes Santo. Este año todos estarán en casa.
400 Personas portan los doce pasos en la procesión del Santo Entierro. Once pertenecen ala Hermandad de la Pasión del Señor y el de la Dolorosa es de propiedad municipal, está regulada la cesión de uso y lo porta la Hermandad de Paz y Caridad.
4.000 socios tiene la Hermandad. Abonan una cuota anual de 25 euros.
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