HistorIA
La última coronación de los reyes de Navarra (1494), un ceremonial al estilo de Francia e Inglaterra
En un reino dividido, Catalina de Foix y Juan III de Albret, fueron coronados en la catedral de Pamplona en un acto solemne. Hoy conocemos los detalles gracias al acta de coronación que se conserva en el Archivo de Navarra


Publicado el 08/10/2026 a las 05:00
"Juan y Catalina se encontraron con los navarros en una ceremonia de unción, levantamiento, coronación y entronización, pensada para exaltar su realeza y que no era tan diferente de lo que se hacía en Francia o en Inglaterra". Así describía el historiador Alfredo Floristán Imízcoz en la revista Príncipe de Viana el solemne ceremonial que entronizó a los últimos reyes de la Navarra independiente.
Ocurrió el 12 de enero de 1494 en la catedral de Pamplona y en el contexto de un reino dividido y enfrentado entre los agramonteses, que apoyaron a los últimos monarcas, y los beaumonteses, más orientados hacia Castilla y con un poder en ascenso en la figura del conde de Lerín.
Aquel ceremonial se recogió en el acta de coronación, que desvela todos los detalles de un acto cargado de simbolismo en tiempos convulsos. Sabemos hasta el vestuario de los monarcas en el momento de la coronación, compuesto por vestidos con damasco blanco forrado de armiño. En la catedral estaban representados los distintos poderes de Navarra: la Iglesia, con los obispos y abades; los ricoshombres y nobles, y los representantes de las ciudades y buenas villas.
Juan y Catalina juraron los fueros y las leyes del reino y los representantes de Navarra prestaron a su vez juramento de fidelidad. Catalina, que estaba embarazada de seis meses de su segunda hija, la infanta Magdalena, era la heredera legítima y Juan su rey consorte, aunque el acto consagraba a ambos como soberanos de Navarra. Fue el obispo Couserans quien ofició el la unción de los monarcas por la ausencia del obispo de Pamplona, el cardenal Antoniotto Pallavicini que nunca llegó a visitar la diócesis.
¡REAL, REAL, REAL!
En un momento del ceremonial Juan III desenvainó su espada, la levantó y volvió a envainarla. Después llegaron las insignias reales: las coronas de oro adornadas con piedras preciosas, los cetros y las pomas de oro, las esferas que simbolizaban el poder. Los dos monarcas se impusieron las coronas reales.
Y llega el momento de ser alzados en el escudo o pavés (como Abrarcúrcix en los cómics de Astérix y Obélix), pintado con las armas reales de Navarra. El escudo tenía 12 anillas de hierro alrededor, cada una de las cuales estaba sujetado por un noble. Doce hombres levantaron a los reyes. En cada elevación gritaban "¡Real, real, real!". "Estando así los dichos señores rey y reyna levantados de pies sobre el dicho escudo derramaron de su moneda sobre las gentes, que estaban enderredor, cumpliendo en ello lo que el fuero dispone y fechas y cumplidas así las dichas cirimonias", recoge literalmente el acta de coronación que se conserva en el Archivo Real y General de Navarra.


Una vez concluida la ceremonia religiosa y política, los monarcas desfilaron por las calles de Pamplona. Juan a lomos de un caballo blanco mientras que Catalina, dado su estado, fue porteada en "ricas andas", según recoge el ceremonial. Tras recorrer las calles de la capital del viejo reino, los monarcas y la comitiva regresaron a la catedral. "...Se fueron al refitorio a comer, teniendo conbidados a todas las gentes de los dichos estados, todas estascosas fueron fechas, celebradas y concluydas en la forma y manera y con las solenidades antedichas en la ciudad de Pamplona", explica el acta de coronación.