Pamplona
La incertidumbre llega al entorno de El Sadar: "¿Dónde vamos a aparcar ahora?"
Vecinos denuncian falta de información y temen que la regulación agrave la escasez de plazas en un entorno ya saturado por UPNA, Sadar y Navarra Arena


Publicado el 16/09/2026 a las 05:00
¿Dónde dejo ahora el coche? La pregunta se repite entre los vecinos de la zona próxima a la Universidad Pública de Navarra, El Sadar y el pabellón Navarra Arena. Este escenario forma parte del denominado sector 11, la nueva zona de estacionamiento regulado de Pamplona. A las dudas sobre cómo funcionará se suma una queja compartida: la falta de información. Los residentes aseguran que todavía desconocen cuestiones tan básicas como dónde podrán aparcar con su distintivo.
La incertidumbre ha generado malestar en un entorno donde, coinciden, encontrar una plaza ya era complicado. La presencia de estudiantes, trabajadores, partidos de fútbol, exhibiciones y conciertos, llevan tiempo aumentando la presión a la hora de dejar el coche. “Si ya antes era imposible, ahora es peor”, resume desde la calle Zolina, Segunda Ortúzar, vecina y comerciante en la Panadería Repostería Ollo Hnas. Asegura que también se ha perdido un espacio de carga y descarga que venía “fenomenal”.
Para ella, la nueva regulación implica que los conductores que antes dejaban sus vehículos en otros puntos van a concentrarse en los mismos. “Este barrio se ha colapsado. No se ha pensado en nosotros”, lamenta.
Pero, por encima de las dificultades para los conductores, aparece otra queja: la falta de información. Vecinos como Miguel Ángel Figueroa, Judith Valencia o Ana Carmen aseguran no haber recibido explicaciones. “Tenemos un disgusto tremendo”. Y las dudas son muy concretas. En el caso de Figueroa, la familia dispone de dos vehículos y desconocen qué posibilidades tendrán como residente. “¿Qué tenemos que hacer? ¿Ir al Ayuntamiento? No se nos ha explicado”.
¿ROTACIÓN REAL?
Incertidumbre que se repite. Una vecina que lleva viviendo en la zona desde 1991 describe su situación como un ‘limbo’. Durante décadas, explica, su vivienda estuvo vinculada a Milagrosa y, posteriormente, a Milagrosa-Arrosadia. Ahora, con la creación del nuevo sector, no sabe qué ámbito le corresponde. “¿Qué somos ahora? Nadie nos lo dice”. Por ello, están recogiendo firmas para reclamar al Ayuntamiento de Pamplona instrucciones claras sobre los límites del nuevo sector y los derechos de estacionamiento asociados a él.
Tampoco convence el tipo de regulación elegido. Se reclama una fórmula que favorezca a los residentes o una mayor rotación de vehículos. A su juicio, la zona naranja permite estacionamientos prolongados y, por tanto, no resuelve un problema. “Nos han puesto las dos que peor nos vienen”, entiende Aurelio Garrido. La presión, asegura, es especialmente evidente durante los partidos de Osasuna y los eventos de Navarra Arena. En esas jornadas se restringen plazas y algunas calles quedan ocupadas desde horas antes. A ello se añade la presencia diaria de estudiantes y trabajadores que buscan estacionamiento en las proximidades de la universidad. “Aquí hablamos, pero no nos escuchan”.


Queda claro que la preocupación es cotidiana: dónde dejar el coche al regresar del trabajo, qué hacer con un segundo vehículo, dónde estacionarlo durante varios días o qué ocurrirá cuando coincidan la actividad universitaria, los eventos de Navarra Arena y el fútbol. Por eso, antes incluso de comprobar si el nuevo sistema mejora o empeora la situación, los vecinos reclaman algo más básico: información.
Un estudio municipal VS una consulta vecinal
El Ayuntamiento de Pamplona justifica la creación del nuevo sector de aparcamiento regulado en los problemas detectados tras un estudio realizado en 895 plazas de doce ubicaciones. El objetivo, según el consistorio (dado que el promedio global de plazas libres es del 33,8%) es limitar el efecto frontera con Milagrosa, favorecer el uso de los aparcamientos disuasorios, facilitar el estacionamiento a los residentes y aprovechar de forma más eficiente las plazas del entorno universitario. También pretende dar respuesta a los incrementos de vehículos que generan los partidos en El Sadar y los eventos de Navarra Arena.
Sin embargo, la justificación municipal contrasta con el desconcierto de los vecinos consultados. Y es que los residentes insisten en que la falta de información es evidente. “Nadie nos ha consultado nada. Y la solución no puede ser la misma para todas las calles, sobre todo cuando también se ha puesto de pago la zona de Milagrosa. Parece que todo consiste en dinero”, lamentan vecinos como los hermanos Irene y Raúl Garmendia. A su manera de ver, y ahí coinciden con personas que viven en la zona de alquiler, como es el caso de Eugenio Miranda, el error radica en la generalidad. “Lo lógico hubiera sido hacer una reunión y poder aportar nuestras ideas”, dice. “Somos nosotros los que vivimos aquí, no los políticos”.