Atletismo

Verdeliss: "He sentido miedo al fracaso, estuve a punto de renunciar, pero ir a un Mundial es un sueño que no podía desperdiciar"

La deportista, empresaria e influencer navarra de 41 años debutará este domingo 20 de septiembre con la selección nacional en un Mundial de 100 kilómetros a la que llega “muy en forma” tras una complicada preparación previa

La atleta Estefanía Unzu recibe en su casa a Diario de Navarra en la semana que disputa el Campeonato del Mundo de 100 kilómetros

13 elementos

La atleta Estefanía Unzu recibe en su casa a Diario de Navarra en la semana que disputa el Campeonato del Mundo de 100 kilómetrosJESÚS GARZARON

J.J. Imbuluzqueta

Publicado el 16/09/2026 a las 05:00

No le ha resultado fácil. Verle correr y acumular podios en maratones por todo el mundo hace que pueda parecer sencillo. Pero no lo es. Estefanía Unzu Ripoll, conocida como Verdeliss en su faceta de empresaria e influencer, bajó “a las profundidades” como ella misma describe, llegando incluso a dejar de entrenar y pensando en renunciar, por un bloqueo más mental que físico. Pero ha sabido resurgir, recuperarse y, apoyada en su familia -es madre de 8 hijos junto a su pareja Aritz Seminario-, afrontar la exigente preparación para acudir “en buena forma” al próximo Campeonato del Mundo de 100 kilómetros de este domingo en Ames (A Coruña).

Un debut que la ex campeona y ex recordwoman nacional de la distancia, de 41 años y con una mejor marca de 7h47:46, compartirá en una selección que, liderada por Gemma Arenas, completan Carmen María Pérez y María Romero.

Está a apenas unos días de vivir su primer Campeonato del Mundo con la selección nacional de atletismo, ¿qué siente?

Es la cuenta regresiva ya. A estas alturas el trabajo está hecho y voy con esa confianza. La idea es no perder la forma y llegar lo más descansada posible.

Al ser seleccionada dijo que se iba a preparar “a conciencia” el Mundial. ¿Cómo ha ido ese trabajo previo?

He pasado mis rachas. He bajado a las profundidades pero he ‘resucitado’. Me vine muy arriba al principio del verano, porque sentía que era una época en la que tengo más tiempo libre, pero al final es un tiempo que ‘dejo’ de ser madre y he luchado mucho contra ese sentimiento de culpa. Entrenar ultrafondo significa dedicar muchas horas a entrenar, la gran mayoría en solitario. Además, se complicaron los horarios porque han sido meses donde el calor ha pegado súper fuerte, que es algo que se me da bien pero hasta cierto punto.... Y luego estaba la presión y el miedo al fracaso.

¿A qué se refiere?

Estoy acostumbrada a correr por hobbie, por afición, y a nivel mental tuve un bajonazo importante al sentir que no iba a dar la talla, que yo no era suficiente. Sentía que era una carga tener que cumplir unas expectativas. Estar en la selección no es lo mismo que ir como entretenimiento a una prueba. Y he sentido miedo al fracaso. Lo reconozco. Estuve a punto de renunciar, pensando que no estaba preparada para gestionar anímicamente algo tan importante. Y me bloqueé al punto de dejar de entrenar. Me ponía en la cinta y no podía. Yo misma empecé a hacerme de menos.

¿Y cómo ha superado la situación, esos pensamientos negativos?

Mi solución fue irme a la montaña, olvidarme del reloj. Empecé a probar el trail contra toda norma, me fui a las montañas, hice dos carreras de 100 kilómetros en Gran Bretaña, otra de 70 en Alemania... Eché muchos kilómetros entrenando por caminos y pistas. Y eso me vino muy bien. Fue la primera parte. Luego, la segunda es cuando empecé a entrenar también con mis hijos. Ellos van con la bici, me acompañan, me llevan la hidratación, me animan. Hasta ahora no me acompañaban tanto y eso me alivió un poco el sentimiento de culpa. Hemos empezado a hacer mucho más deporte juntos y mis entrenamientos han sido actividades en familia. Y con todo, con una media de entre 80 y 100 kilómetros semanales, he llegado en el tiempo justo y en muy buena forma. Siento que, al final, he hecho un buen trabajo.

¿Ha logrado apartar esos ‘fantasmas’ de la presión?

He vivido con mi propia dicotomía. Cuando comencé a correr en mi era adulta me entusiasmé con correr porque lo veía muy alejado de la competitividad. Es un tiempo en el que desconecto y me centro en mí misma. Pero cuando he dado este salto de nuevo a la competición, me he sentido como cayendo en mi propia trampa. Es como que ya el entrenar dejó de ser liberador para asumirlo como una especie de condena, ya medio forzada a tener que entrenar en unos ritmos. Porque si quieres mejorar, tienes que acogerte a la incomodidad. Y se me hizo muy difícil de gestionar todo aquello, me parecía que estaba cayendo en mi propia trampa. Pero me dije: ‘Mira, si esta Estefi que entrena a su rollo ha llegado al Mundial, es la que esperan tener allí. Y he intentado volver a la esencia con la que yo entrenaba siempre y con la que corría. Intentando desligarme del tener que cumplir expectativas y más en sentir que ya he cumplido conmigo misma. He vuelto a disfrutar y a pasarlo bien entrenando y corriendo tras un tiempo sin hacerlo.

Estar en el foco mediático no le habrá ayudado. Su convocatoria recibió críticas ya al anunciarse...

Lo llevé fatal, fatal. Fue un cóctel de muchas cosas. Ya no solo por la presión que yo misma asumí sino también por la que sentí en las redes sociales. Sé que estoy muy juzgada porque tengo una faceta deportiva pero también de influencer. Y lo entiendo. A veces hasta yo me caigo mal a mí misma. Pero pensar que a lo mejor un mal resultado va generar una ola de odio... Uf. Todos tenemos una mala carrera, a cualquier deportista le puede pasar, pero a mí me puede hacer mucho daño. Nada más salir la convocatoria leí ya un título en medio deportivo que decía que era una mala noticia que Verdeliss estuviese en el Mundial. Pero sí estoy por derecho propio, por méritos, que nadie me ha elegido a dedo, que voy porque he cumplido unos criterios de excelencia deportiva... ¿por qué no se me mide con la misma vara? Estoy porque me lo he currado, me lo he ganado. Pero supongo que es algo que va a estar ahí y, aunque pesa, hay que asumir.

¿Y cuál es su objetivo? España va al campeonato con equipos competitivos...

Claro, vamos con dos selecciones muy buenas, tanto en mujeres como en hombres (Antonio Jesús Aguilar, Marco Álvarez, Carlos Gazapo, Jesús Rafael González, Félix Pont). Y creo que las chicas hay opciones de podio. Por eso, mi idea es hacer la mejor marca posible para ayudar al equipo. Y, ojalá nos podamos llevar una medalla. Y si no, tendré la conciencia súper tranquila. Ahora sí que estoy con la paz interior de pensar que he hecho lo mejor que he podido. Luego, en una carrera de ultrafondo, hay muchas variables que pueden fallar. A nivel digestivo, a nivel de muro físico... son muchas horas corriendo. Siempre digo que hasta los 42 kilómetros disfruto. Pero, a partir de esa distancia, sufro. Hay que trabajar mucho el coco para pasar tantas horas corriendo. Pero siento que, al menos en la preparación, he dado todo lo que tenía dentro. De hecho, creo que estoy en condiciones incluso de mejorar marca.

Hemos hablado de la familia. Una familia amplia muy vinculada al atletismo, tanto por sus padres (Fernando es entrenador y Marta es jueza), sus hermanas, su hijo... ¿Cómo lo están viviendo ellas?

Mi familia lleva el atletismo en el ADN y están super emocionados todos. Ya no es que seas internacional. Eres internacional y vas a competir en un campeonato de ese nivel. En el ultrafondo el Mundial es la máxima aspiración ya que es una disciplina que no está en los Juegos. Hice mucho atletismo cuando era cría y mi familia se ha movido mucho con todos sus hijos. Y supongo que es algo que durante 20 años ha estado estacionado, en stand by. Y ahora ha sido como volver a resucitar esa ilusión con el atletismo. Van a estar allí mis padres, mis tíos, mis hijos... Vamos todos juntos, porque la gracia también es que sea en A Coruña. Hemos tenido suerte Están super entusiasmados. Dice mi padre: “ahora, de repente, estoy otra vez animando a una hija mía en una carrera”. En un Mundial. Es muy heavy.

En Galicia, 20 vueltas a un circuito de 5 kilómetros y cerca de 70 metros de desnivel positivo

Con salida a las 8.30h y en un circuito de 5 kilómetros por vuelta, el Campeonato del Mundo de 100 kilómetros tendrá lugar este próximo domingo en Ames (Galicia), puntuando para la competición por selecciones las tres mejores clasificados de cada equipo. Un recorrido exigente con un total de más de 1.300 metros de desnivel positivo acumulado. “Ése es mi talón de Aquiles: las subidas. Hacia abajo voy como un cohete, pero subiendo soy una hormiguita. He intentado aplicarme este verano y salir mucho al aire libre, metiendo cuestas, más desnivel del que estoy acostumbrada”, indica, alegrándose eso sí, de la distancia de cada vuelta. “Está bastante bien en ese sentido. A veces, en ultradistancia, corres como sintiéndote en una ratonera, con vueltas de 1 o de 2 kilómetros que se repiten, como en bucle, y eso se puede sentir mucho más agónico. Y es que en estas carreras el tema mental tiene que acompañar al físico. Dicen que tengo mucha fuerza mental... Buf. No creas. Voy todo el rato negociando conmigo misma, peleándome conmigo misma, queriendo llorar... Tengo muchas conversaciones interiores”, asegura riéndose.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora