Iniciativa
Inmigrantes que aprenden español con verdura de Navarra
Eliane Medina, frutera del mercado de Ermitagaña, cocinó platos de verdura local como una forma de integrar idioma y gastronomía para alumnos del colegio José María Iribarren


Publicado el 24/03/2026 a las 05:00
Una mujer de 54 años que vive con su sobrino bajo en puente en Pamplona, un joven marroquí que fue cocinero en su país; una mujer con un bebé. Son algunos de los alumnos que aprenden español en el colegio José María Iribarren de Pamplona, en el nivel 0, el inicio de la alfabetización en el idioma que es una herramienta necesaria para iniciar su andadura vital fuera de su tierra.
Marian Aguinaga es profesora en el colegio y explica que en estos primeros cursos de inmersión en el idioma tratan de dotarles de recursos básicos y prácticos como ir a la consulta del médico o al mercado. De modo que se acercaron con un grupo de 30 alumnos al cercano mercado de Ermitagaña, con intención de impartir allí una clase práctica para conocer los nombres de los alimentos y cómo desenvolverse en la compra. Al otro lado del mostrador estaba Ely, Eliane Medina, responsable Amatria, el único puesto de frutas y verduras del mercado.
Además de mostrarles los productos, los cocinó: “Verdura de temporada, coliflor, brócoli, cardo...”. “Una gente maravillosa, encantadora, yo soy brasileña, llevo 27 años en Navarra y ha sido difícil para todos porque nuestros idiomas maternos son diferentes, pero nos hemos entendido y hemos tratado de explicarles la importancia de adaptarse a la alimentación de Navarra, que es muy rica y no es cara. Hemos preparado brócoli, cardo, coliflor.. y para que no resultara monótono hemos salteado la coliflor y el brócoli con macarrones y el cardo con almendras y la berza rehogada en lugar de cocida”, explicaba Ely.
Estaba contenta porque el alumnado “ponía mucha atención y los que sabían algo más traducían a sus compañeros”. “Estaban muy agradecidos, eran de muchas nacionalidades y lo cierto es que tenemos una imagen muy dura de los inmigrantes, pero han sido gente maravillosa. Y para cerrar, piña con galletas. “Este sí, es un plato muy típico de Brasil, les ha gustado mucho”.
Ely explica que le visitan en el mercado las escuelas infantiles, colegios y a veces otros grupos. “Pero en este caso he pensado que si les hacemos probar la comida de aquí y les enseñamos a cocinarla les puede ayudar a integrarse”, apunta. “Aquí estamos, deseando que la gente venga a conocernos y Comiruña está haciendo un esfuerzo en ellos, en este mercado”, destaca la única frutera del mercado. Se sitúa en el puesto 513, quien desde que se inauguró el mercado y durante años regentó Blanca Amatria.
Marian Aguinaga corrobora la solidaridad entre los compañeros. “Ellos se quieren integrar y lo primero es el idioma, y el que tiene medio le da un cuarto al de al lado, conocer esta realidad es gratificante”, subraya Aguinaga, en su primer curso en José María Iribarren. Sostiene que “los txikis”, los alumnos, estaban “muy agradecidos y contentos”. Repara también en la empatía de Ely. “Ella ya sabe lo que es llegar, no conocer el idioma, que la gente te rechace...” y subraya la relevancia de estas clases para estudiantes de español. Vamos enseñando por temas, de manera funcional, una conversación en el mercado o en el médico. En el colegio hay unas 30 nacionalidades y en el grupo que fue al mercado al menos media docena: Marruecos, Argelia, Senegal, Mauritania, Mali, Ganha...
La horquilla de edades es amplia, entre los 19 y los 58 años. Destaca la profesora el interés de estas personas por aprender, y las duras condiciones en que lo hacen. “Muchas de estas personas un 80% viven en Aranzadi o en Jaso o bajo un puente y hoy han tenido además un plato caliente”.

