En primera persona
Un iraní en Navarra: "Por primera vez, siento esperanza para mi país tras la muerte de Jamenei"
Sami Asgar denunció hace semanas desde Pamplona la represión del régimen iraní y ahora vuelve a alzar la voz tras la muerte del líder supremo y confiando en un cambio histórico en su país


Publicado el 02/03/2026 a las 05:00
Asgar, iraní de 41 años afincado en Pamplona desde hace 17, no se separa del móvil. La última vez que habló con su familia fue el viernes por la mañana. Al otro lado de la línea, su hermana le envió un mensaje de voz mientras, de fondo, se escuchaban explosiones por el ataque conjunto perpetrado el sábado por Estados Unidos e Israel, en el que murió el líder supremo, Ali Jamenei, y que dejó 148 muertos en una escuela. "No te preocupes, estamos a salvo", le dijo ella. Desde entonces, no ha vuelto a tener noticias.
Hace apenas unas semanas, el pamplonés de origen iraní alertaba en Diario de Navarra sobre la represión del régimen de los ayatolás. Denunciaba que en solo quince días la violencia había dejado al menos 2.000 muertos y que el régimen había ordenado un apagón de internet para aislar al país. Después, las cifras reales resultaron ser muy superiores. En aquella entrevista no dudó en quemar una fotografía del líder supremo. Poco después sufrió un ataque anónimo en redes sociales que le hizo perder sus cuentas. "No tengo miedo", afirmaba Sami entonces. Antes de dar el paso de hablar públicamente, consultó con su hermano mayor. "Me dijo: Si no nos levantamos ahora, ¿cuándo lo vamos a hacer?". Llevamos 47 años enterrados vivos".
Este domingo, tras conocerse el asesinato de Jamenei, Sami vive las noticias con una mezcla de alivio y angustia. "Por una parte estoy muy feliz. Por primera vez, siento esperanza", explica. "Después de 47 años de dictadura y 36 con Jamenei en el poder, parecía intocable. Ahora sí es posible el cambio".
Sin embargo, le inquieta la posibilidad de un enfrentamiento civil. "Hay quienes siguen apoyando al régimen y otros que quieren el regreso del hijo del rey. Puede haber un choque muy duro", admite. Mientras tanto, intenta informarse como puede.
Con internet bloqueado en Irán, explica que el hijo mayor del último sha, Mohamed Reza Pahlavi, exiliado en Estados Unidos, estaría preparando una transición desde el extranjero. Algunos lo ven como posible impulsor del cambio. "Ha pedido a la gente que no salga todavía a la calle. Dice que aún quedan movimientos pendientes. Si todo va bien, en una semana o diez días podría haber anuncios importantes y, en 90 días, elecciones libres. Él asegura que no quiere el poder, que sea el pueblo quien decida".
Sami responsabiliza al régimen no solo de la represión interna, sino también de la inestabilidad en países vecinos como Irak, Líbano o Siria. "Irán era un país que tenía cultura y recursos, en vez de construir colegios y hospitales, compró armas y exportó guerra. A alguien así le daría igual apretar un botón".
Pese a todo, está convencido de que el proceso ya no tiene marcha atrás. "Para llegar a la libertad hay que pagar un precio. Lo estamos pagando. Pero esta vez es diferente. Estoy preocupado por mi familia en Irán, pero feliz por la muerte del líder. Ojalá sea el principio de la libertad".