Obituario

Muere Josu Fernández, el hostelero de Pamplona que se atrevió con Chicote

Trabajó en locales emblemáticos como El Negro Zumbón y La Granja, pero su trayectoria quedó marcada por su participación en televisión con el bar ¡Olé!, el actual ¡Viva San Fermín!

Josu Fernández, con Chicote en Pesadilla en la cocina
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Josu Fernández, con Chicote en Pesadilla en la cocina
Josu Fernández, con Chicote en Pesadilla en la cocina

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Pedro Gómez

Actualizado el 13/02/2026 a las 08:14

El hostelero pamplonés Josu Fernández Pérez, dueño del bar restaurante Viva San Fermín de la plaza Consistorial de Pamplona, falleció el pasado 8 de febrero. Fue un referente del ocio y la vida nocturna de la capital navarra en establecimientos carismáticos como El Negro Zumbón, La Granja y Garders. Pero este emprendedor saltó a la fama por su participación en el programa de Chicote 'Pesadilla en la cocina' en 2016. Una mala experiencia de la que intentó pasar página.

Josu estaba al frente del bar restaurante Olé!, en la calle Calceteros con terraza y vistas a la Casa Consistorial. Se animó a contactar con el televisivo asesor hostelero pero la cosa terminó con un enfrentamiento con la productora, como ocurrió con otros establecimientos de la geografía española. A Josu no le gustaba recordar aquella experiencia y desde entonces evitaba los focos mediáticos. Sólo a los amigos de mayor confianza contaba algunos detalles. "Chicote me pidió que le echara la bronca a un trabajador, que le montara un pollo, y me negué", contaba. El programa se grabó en 2016 pero no se emitió hasta dos años más tarde. "Se llevaron varios maletines con horas y horas de grabación", decía. 

Por indicación de Chicote, el Olé! cambió de nombre a Maltea tras un drástico cambio de la decoración. Pero el Maltea duró poco. Se transformó en el ¡Viva San Fermín!, recuperando la decoración sanferminera, con escudos de las peñas. Josu supo sobreponerse a la mala imagen que había dejado la 'pesadilla', con buen hacer y profesionalidad. 

Entre la clientela no han faltado los buenos amigos y conocidos y también los turistas de Pamplona, atraídos por los precios ajustados y la comida tradicional navarra y española. Cordero al chilindrón, estofado de toro, menestra... "Hacer turismo es salvador, es agradable. Vienen con alegría y predispuestos a disfrutar de la gastronomía”, decía hace unos años en un reportaje en este periódico. 

A pesar de su peculiar carácter, los que le conocían destacan su gran corazón. Buen compañero de otros hosteleros y un buen conversador y filósofo de la vida, además de trabajador. Un luchador. 

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