Pamplona
Marcos, el niño de 10 años fallecido en accidente de tráfico, brilla en la Misa de la Escalera de San Fermín
Sus padres, Miriam y Husi, depositaron las dos rosas junto a la figura de San Fermín en la parroquia de San Lorenzo


Actualizado el 03/02/2026 a las 08:34
En la misa del segundo peldaño de la Escalera de San Fermín en la parroquia de San Lorenzo de Pamplona relucían más que nunca en el altar los paños rojos que en 2017 bordó con tanta delicadeza y cariño Carmen Goldáraz Nagore, pamplonesa de 73 años. Y en el cielo lucía una estrella, la de Marcos Sagardoy Domínguez, el niño de 10 años que falleció el pasado 2 de enero víctima de un accidente de tráfico en Esquíroz. Sus padres, Miriam y Husi, ofrecieron las dos rosas a San Fermín.
La capilla de San Fermín volvió a abarrotarse este 2 de febrero, fiesta de la Candelaria y víspera de San Blas. El párroco, Javier Leoz, recordó que Jesús es “luz del mundo” y que “Cristo sale a nuestro encuentro en cada acontecimiento, cuando las cosas salen bien y cuando no”. Leoz tuvo palabras de consuelo y esperanza para la familia Sagardoy Domínguez, golpeada por la pérdida de un hijo.
Marcos era un chico alegre, generoso, buen estudiante y brillante jugador de fútbol. Así le recuerdan sus amigos y compañeros de clase del colegio Miravalles-El Redín. Su muerte y la entereza de su familia han dejado una huella honda entre los que le conocieron y entre cientos de personas que, sin conocerles, se unieron a una cadena de oración para que Dios obrara el milagro cuando estaba en la UCI. La vida de Marcos se apagó pero su luz nunca se apagará. Javier Leoz recordaba este lunes que la parroquia de San Lorenzo acogió su funeral, multitudinario y emotivo, el 4 de enero.
En su homilía, Javier Leoz contó una anécdota ocurrida recientemente. Un hombre, poco practicante, se sentía superado por problemas personales y matrimoniales. “A pesar de ser de Pamplona, nunca había estado en la capilla de San Fermín, pero un día entró y se sentó en el segundo banco a mirar a San Fermín. Se quedó en silencio y sintió una paz que hace tiempo que no tenía”. Desde entonces vuelve con cierta frecuencia, “a pedir luz y fuerza”. “San Fermín no me ha quitado las cargas de la vida pero me ha enseñado a llevarlas”, es una frase que dijo este hombre y que le ha gustado especialmente a Javier Leoz.


La de este lunes fue una misa de acción de gracias encadenadas. Carmen Goldáraz bordó los paños con la imagen de San Fermín y los escudos de Pamplona y Navarra en agradecimiento al capote que le echó el santo para superar una enfermedad. Y el párroco Javier Leoz quiso este lunes rendir homenaje a esta mujer en agradecimiento a ese detalle que tuvo para engalanar la iglesia cuando hay una celebración especial. “La fe se cose con las manos”, dijo el párroco, que elogió las horas y horas dedicadas a dar puntadas. Carmen y su marido colocaron el segundo pañuelo de San Fermín sobre el altar y al final de la misa recogió muy emocionada la figura de San Fermín.
Carmen Goldáraz tiene un talento que no se lo guardó para ella sino que lo ha puesto al servicio de los demás y de Dios. En 2008 bordó 15 capirotes para la procesión de Corella y un estandarte. En 2011 los clavos corona de espinas procesión de Peralta. Dos años más tarde los baberos para monaguillos de Peralta y en 2017 los baberos monaguillos de San Lorenzo. Ha perdido la cuenta del número de pañuelos de San Fermín que ha bordado, así como de vírgenes de toda la geografía Navarra, además de escudos de pueblos y de peñas.