Jaime Suescun y Diego Fernández, arquitectos
“La única opción posible en San Jorge era soterrar la avenida de Navarra”
El estudio OFS Architects, Sertecna y el arquitecto paisajista Daniel Larralde rubricarán el proyecto más complejo y costoso de las últimas décadas de Pamplona, la transformación del barrio de San Jorge al suprimir su rotonda en la avenida de Navarra


Actualizado el 09/12/2025 a las 13:57
San Jorge tuvo un pasado verde, un tiempo atrás con sus huertas y un camino rural transformado en la avenida del mismo nombre de este barrio de Pamplona; un vial convertido ahora en uno de los ejemplos del urbanismo árido de los años setenta con bloques asomando a la avenida de doble dirección en ambos sentidos. Como el resto de este barrio al norte de la capital navarra que se construyó deprisa en la década de los setenta con grandes torres de pisos para alojar a la creciente población migrante atraída a Pamplona por la industrialización. ¿Es posible ahora recuperar esa antigua fisonomía? Imposible. ¿Evocarla y tratar de que el verde se pinte -e incluso predomine- también sobre el gris del asfalto? Eso sí será viable gracias al proyecto de VerdeANDO, el elegido por el Ayuntamiento para transformar uno de los mayores despropósitos de San Jorge: la rotonda en la avenida de Navarra en su confluencia con la de San Jorge. La glorieta divide en cuatro un barrio convertido además en escenario del principal tránsito rodado de salida y entrada de Pamplona por el norte. Un tráfico de paso que deja cada día 50.000 vehículos. ¿Solución de VerdeANDO que coincide además con la demanda vecinal? Soterrarlo ganando un gran espacio para el peatón en la superficie desde poco antes del encuentro de la avenida de Navarra con la calle Doctor Juaristi hasta casi las vías del tren. La gran apuesta de transformación del equipo redactor de VerdeANDO fue introducir en esta plataforma el paseo fluvial del Arga como una gigante alfombra verde nutrida de árboles de gran porte y arbustos. San Jorge ya no vivirá más de espaldas al río, sino que lo gana como aliado para aligerar el hormigón en esta propuesta ganadora firmada por un equipo multidisciplinar formado por OFS Architects, con los arquitectos Jaime Suescun Sánchez, Diego Fernández Vidaurre y Alfonso Orueta Jannone, la firma de ingeniería Sertecna con Ignacio Sáinz de los Terreros y el arquitecto paisajista Daniel Larralde.
¿Cuántas personas han trabajado de forma directa en la propuesta de verde ANDO?
En este proyecto teníamos que presentarnos dos tipologías de empresa al 50%, una de ingeniería de obra civil y otra más vinculada a la arquitectura. Y una tercera pata que era el paisajismo. Con Sertecna ya habíamos colaborado antes, aunque no en concursos sino en proyectos, y junto a Daniel Larralde se nos ha adjudicado otra iniciativa municipal, la transformación de Casa Arraiza en el parque de Aranzadi (se convertirá en un inmueble que combinará hostelería con espacio expositivo y una casa para artistas en un entorno enmarcado por un amplio jardín histórico y protegido)
¿Y por qué decidieron presentarse a un proyecto tan complejo? Se corre el riesgo de que el esfuerzo empleado, que es mucho, termine en la basura
Sabíamos que iba a ser complejo y precisamente por esto no se iba a presentar mucha gente. Pero por otra parte era muy bonito trabajar el espacio urbano; darle la vuelta a un entorno con un gran cambio que suponía una obra importante para la ciudad, hay pocas ocasiones como ésta. Además somos de aquí, hemos vivido y vivimos en San Juan y lo conoces porque has pasado muchas veces. Pero sí, es duro. Esto se entregó en junio de 2024, con siete personas trabajando tan sólo de nuestra oficina, más la ingeniería, el paisajista, compañeros aparejadores para el tema económico… Dos meses muy intensos. Por ejemplo, hacer una imagen como ésta, (muestran la realidad virtual del proyecto) es tener un mes y medio a una persona tan sólo dedicada a ello. Eso fue en la primera entrega, que por suerte quedamos finalistas. Luego vinieron las exposiciones y conferencias al público…Pero ya sabes las reglas del juego, por lo tanto, nada qué decir. Y llegó la segunda entrega, en la que el Ayuntamiento nos pidió una revisión en abril de este año para mejorar cosas. Ahora que parece que todo acaba, en cambio es cuando todo empieza en nuestro mundo. Empiezas además pagando porque en obra pública hay que dar una garantía, el aval. Al menos en este caso hubo un premio para amortiguar este gasto.
¿Y se le puede hablar a la gente ya de plazos concretos?
Se está hablando de unos tres años de obra (con una inversión de 32 millones) pero antes hay que redactar un proyecto ejecutivo que concrete qué hacer en cada sitio, desarrollar y calcular estructuralmente el túnel, conseguir las licencias… Y eso nos llevará buena parte de 2026.
¿Era el soterramiento la única opción posible? Se lo pregunto porque en el Plan Municipal se contemplaba la alternativa de convertir la carretera de Berichitos en una variante que evitaría el paso por la glorieta ya que enlazaría con las rondas de Pamplona.
Con los elementos actuales, sí. Si no se ejecuta ese plan te tienes que ceñir a las vías de salidas que tiene ahora Pamplona y las que hay en esa zona genera un tráfico muy intenso que, además, fractura el barrio. Y lo de Berichitos, no solucionaría el problema de los coches que quieran ir hacia el norte porque la gente seguiría acortando por la avenida; somos así (risas), de salir por el sitio más corto. Una cosa que teníamos clara era que, como se trata de una única oportunidad de intervención en la zona, había que hacerlo de norte a sur de forma extensa. Había opciones de quedarte sólo en el espacio de la rotonda pero generabas cicatrices en los alrededores que a nuestro entender no solucionaban el problema.
Hay gente que critica que, a pesar de lo amplio del túnel, de esos 50.000 coches que a diario pasan por la rotonda quedarán 12.000 en superficie
Quedará la circulación propia de barrio, la que soportamos todos. Lo que no es normal que un barrio tenga que aguantar todo el conjunto de salida de la ciudad en un tramo de calle. En Doctor Repáraz se quejaron de que será vial de paso en una calle ahora tranquila y con aparcamientos Su calle no va a absorber el tráfico que actualmente ven en la zona de la rotonda, sino el de barrio, lo que dará de sí San Jorge, no un lugar de paso para ir de un punto a otro de la ciudad como hasta ahora. En una actuación de envergadura siempre es cierto que surgen dudas porque las cosas cambian. Pero no van a ir a peor. Además, aún queda por analizar los lugares en los que desaparecerán aparcamientos o donde surgirán otros. La integración del vehículo al barrio no será solo por Repáraz, sino a través del circuito formado por la avenida de San Jorge y la calle el Muelle que desemboca en Repáraz, con dos rotondas a ambos lados de la avenida para articular esta entrada y salida de los vecinos.
A parte del soterramiento, ¿cuál ha sido el principal reto de transformación del barrio? Otro punto que ha resultado complicado ha sido solucionar los tránsitos rodados de la gente que quiere acceder o salir del barrio; para ello, se han diseñado unos accesos desde la avenida de Navarra, al norte y al sur de San Jorge, mediante unos ramales en superficie que conectan al barrio con esa arteria urbana. Asimismo, con la inclusión al este y oeste de las dos nuevas rotondas en la avenida de San Jorge se va a poder organizar los tránsitos internos a todas las zonas del barrio. En definitiva, la circulación interna en san Jorge se desarrollará de manera equilibrada en superficie, a través de calles perimetrales, y a través de la avenida de San Jorge y sus dos nuevas rotondas. Hay que reconocer que el formato de este concurso, en el que hemos tenido dos fases de entrega, ha servido por ejemplo para poder mejorar el diseño de las conexiones del vial soterrado con el barrio tanto al norte como al sur del mismo, garantizando de esta manera el funcionamiento rodado de san Jorge, independientemente del futuro desarrollo del Psis del AVE Otro reto ha sido generar que el parque fluvial penetre dentro del barrio que ya no vivirá de espaldas al río. Eso se sustancia en los árboles de gran porte, que consigamos ejemplares que como los de la orilla del río tenga 15 o 20 metros y creen esa comunicación con el parque. Hay unos plataneros que intentaremos mantener como otros de gran porte que protejan a los que vengan. Y haciéndolo de la forma más natural posible porque los árboles también necesitan su sujeción, una buena base húmeda y organizada, al igual que el resto de partes vegetales. Ahora, el 75% de suelo es duro, lo que no permite esta vegetación y el agua de la lluvia hay que canalizarla para llegar al río. A futuro, se pretende que el 75% sea blando, que el agua se vaya filtrando hacia el Arga de una forma más calmada y que ese agua sirva también para humedecer esos espacios.
El soterramiento es lo más llamativo, pero también se ha avanzado cambios en cada cuadrante. ¿Podrían adelantar algunas ideas?
El espacio central generamos diferentes usos combinados con esas zonas verdes, amoldados a la participación ciudadana. Uno de los elementos importantes es el espacio cubierto (se sitúa poco antes de la salida del soterramiento) para actividades. Y luego están los usos deportivos con gimnasio senior, juegos infantiles, teníamos un rocódromo o colocamos incluso un skate park pero que definitivamente descartamos por temas de ruidos… No es una propuesta cerrada y al final se sustanciará en lo que quiera el Ayuntamiento y los vecinos; sería bueno que en función de lo que se necesite puedan cambiar porque; quien sabe, quizá el día de mañana los gimnasios al aire libre no estén de moda. También ha habido que mirar zonas de fondo de saco o la superficie de aparcamientos subterráneos que se hicieron en las partes internas de los cuatro cuadrantes en los que divide la rotonda al barrio. Algo que se nota sobre todo en las calles Doctor Simón Blasco, trasera de Doctor Repáraz, Gortari, en los que a través de jardineras u otros elementos pequeños de mobiliario urbano se le den cierta cualidad porque en esas zonas tampoco se pueden hacer actuaciones de gran envergadura.
A parte de la parte de la avenida de Navarra que se transforma en esta gran plataforma peatonal, otra de las zonas que sufre una gran metamorfosis pero que pasa más desapercibida es la avenida de San Jorge
Seguirá siendo una línea principal de comunicación pero con un rediseño no dando tanta importancia al coche, con la reducción de la velocidad a 30 kilómetros porque ya no habrá dos carriles para cada sentido, sino uno, con un espacio para las plataformas de villavesas, aparcamientos unidos a la línea verde de árboles que se multiplicará a la actual. Y carril bici en doble sentido en la acera más próxima al Civivox.
¿Podemos hablar a futuro de un barrio verde?
Va a ser una gran transformación de San Jorge Eso es lo que se ha pretendido. Lo que se va ver desde el minuto uno, a diferencia de la vegetación con la que habrá que tener un poco de paciencia hasta que llegue a su madurez, es esa transformación del tráfico y que el vecino dispondrá de más metros y más conexiones que es lo que generan posibilidades de relación, de encuentro...
¿Cuál creen que ha sido su principal baza para conseguir que se les adjudique el proyecto?
La síntesis de tener claro que el soterramiento debía ser el máximo y cómo hemos utilizado la plataforma que queda en superficie metiendo ese paseo del Arga en San Jorge. Esperamos que ese barrio de fachada árida sea a futuro un lugar al que se le ha dado la vuelta. Porque no es lo mismo un barrio nuevo, como un Sarriguen, que cambiar otro ya con muchos años. Mira el Ensanche, con sus coches donde nadie veía la peatonalización y se convirtió en algo radicalmente distinto y amable. Y creemos que en San Jorge también sucederá lo mismo.