Un negocio que se reinterpreta en el Casco Antiguo de Pamplona

Desde hace casi un año Elena Kuzyachenkova dio carpetazo a la tienda de venta de cervezas en la calle Mañueta para abrir otra muy diferente

Elena Kuzyachenkova se asoma a la puerta de su establecimiento en la Mañueta
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Elena Kuzyachenkova se asoma a la puerta de su establecimiento en la MañuetaM.M.
Elena Kuzyachenkova se asoma a la puerta de su establecimiento en la Mañueta

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Myriam Munárriz

Actualizado el 05/11/2025 a las 07:39

Un vestido de lino, hecho a mano y con una delicada filigrana bajo el pecho, franquea la puerta de entrada del establecimiento del número 1 de la calle Mañueta, una de las más emblemáticas del Casco Antiguo de Pamplona. Escenario de comercios centenarios, como la chuerrería la Mañueta que sólo abre en fechas especiales o la cuchillería Caneda que recientemente ha  bajado la persiana, aquí se cobija la tienda de Elena Kuzyachenkova, una ucraniana con más de 25 años en nuestro país, más de la mitad de su vida. "Antes era un lugar de venta de cerveza, pero al tener hijos, no era compatible con mis nuevos horarios. Así que decidí reinvertarme". Y bautizó el negocio como El arte de la costura, arreglos express. "Una amiga tiene un establecimiento igual en la Txantrea y me dijo que funcionaban muy bien. Y tenía razón", comenta tras casi un año de andadura.

No partía de cero porque en Ucranía ya tenía un taller de costura; en el de ahora, explica, la oferta es amplia: "Desde coser un botón hasta un arreglo a un vestido de novia. Y lo bueno es que lo hacemos en el mismo día. O como mucho tardamos tres. En cuanto lo tenemos listo, nuestros clientes reciben un whatsApp", comenta Elena. Un pequeño guiño a las tecnologías actuales en un negocio que describe como tradicional. "Nadie quiere dedicarse a esto ni a otros oficios de toda la vida. Ahí está la cuchillería que ha tenido que cerrar porque no ha encontrado un relevo".

En cambio, detrás del mostrador, sí hay varias generaciones. "Mayores, jóvenes... muchos con ropa recién comprada que quieren ajustar a su altura o peso y se les hace pesado esperar a que el arreglo se lo hagan en tienda que se retrasan más", revela Elena, que se siente satisfecha porque ya ve caras familiares entrar por la tienda. "El que repitan es señal de que hacemos bien el trabajo". Y le gusta subrayar que, encima, en una ciudad que le encanta. "Me gusta mucho la gente de Navarra, es cálida y noble".

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