El pamplonés corneado en San Sebastián de los Reyes: "Me he visto tanto rato en el aire que mi preocupación era cómo caer"

Ander Melero García, de 28 años, fue alcanzado por un toro y sufrió una cornada de 15 centímetros en un glúteo y un esguince de tobillo

El navarro Ander Melero herido en el glúteo por asta de toro
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El navarro Ander Melero herido en el glúteo por asta de toro
El navarro Ander Melero herido en el glúteo por asta de toro

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Gabriel González

Actualizado el 29/08/2025 a las 12:31

El pamplonés Ander Melero García, de 28 años, recuerda muy bien que el 8 de julio de 2017 se estrenó como corredor en los Sanfermines con una bonita carrera por Santo Domingo delante del número 48 de la ganadería José Escolar, de nombre Sentido. Del morlaco que este jueves por la mañana le empitonó en San Sebastián de los Reyes y le causó una herida de 15 centímetros en el glúteo izquierdo y un esguince en el tobillo izquierdo supo su nombre por la tarde. Tampoco lo olvidará: Soplón, el número 56 de Salvador Domecq, el toro que le propinó la primera cornada en sus ocho años como corredor. Melero evoluciona de forma favorable pero sigue ingresado en el hospital Infanta Sofía. 

Melero acude a los encierros de San Sebastián de los Reyes desde hace cinco años. Hasta este jueves había tenido allí dos sustos. Hace dos o tres años fue embestido y acabó con una herida en la cabeza por un golpe, y este mismo martes un toro le enganchó de la faja, lo que dio pie a unos momentos de tensión. “De normal me hago solo un nudo para que si me coge se suelte pronto. Pero justo me había hecho dos nudos y hasta que no partió la faja no me pude soltar. Y todo se quedó en un varetazo”. Lo de este jueves ya fue más serio.

El joven pamplonés suele empezar a correr en la calle Real e intenta llegar al último tramo (la calle conocida como Estafeta) y, si puede, hasta la plaza. Este jueves se encontraba en la parte final cuando dejó pasar los bueyes y vio la oportunidad de correr junto a un toro. “Sabía que venía otro detrás, pero solo veía a la gente”. Hasta que apareció. “De repente lo he visto detrás y que venía a por mí. A esa velocidad ya me he visto sin salida”. El toro lo lanzó al aire y en ese momento su mayor preocupación era la altura. “Me he visto tanto rato en el aire y tan alto que pensaba en ‘a ver cómo caigo’. Y al caer he visto las estrellas”. Fue el momento en el que se retorció el tobillo. La cornada no la sintió.

Una vez en el suelo rodó hasta pasar al otro lado por debajo del vallado. “Ha venido un amigo de Sangüesa y le he preguntado si llevaba cornada. Por su cara ya he visto que sí. Y al tocarme he visto que tenía sangre. Entonces ya lo notaba caliente”. Las asistencias lo atendieron y lo llevaron a la plaza. Allí lo operó el cirujano Joaquín Olmeda Rodríguez. “Al principio pensaban que podía ser superficial, pero luego han visto que tenía 15 centímetros de profundidad. No me ha tocado ninguna vena ni arteria”. De la plaza fue evacuado al Hospital Universitario Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes, donde quedó ingresado.

Melero, que había cuadrado sus vacaciones para correr también los encierros de Cuéllar, estará una temporada de reposo. No sabe cuánto. Solo que volverá a correr. “Lo primero que he preguntado al entrar a quirófano era si iba a poder correr mañana (por hoy)”.

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