Buena acogida de la nueva cafetería de la estación de autobuses de Pamplona: "El reto era hacerla acogedora"
Una empresa catalana gestiona el establecimiento, que ha sido diseñado por la arquitecta navarra Amaya Ayerra


Publicado el 03/05/2025 a las 05:00
“El reto era crear una cafetería donde el cliente no tuviera la sensación de estar en la planta menos 2”, explica Cristina Morales, gestora de La Barrera, el nuevo negocio de hostelería de la galería comercial de la estación de autobuses subterránea de Pamplona, abierto a principios de abril. Un servicio que ha sido muy bien recibido por viajeros, trabajadores y otros usuarios. “Incluso hay personas de fuera que han bajado a conocer la cafetería y a tomarse algo”, señala Cristina. La artífice del cambio que ha experimentado la cafetería, que llevaba cerrada desde octubre de 2023, es la arquitecta navarra Amaya Ayerra Ibáñez, de TE-15 Arquitectura. “La elección de materiales ha sido clave para conseguir un ambiente cálido y acogedor, con un suelo de madera laminada, plantas artificiales que cuelgan del techo, luminarias colgantes de luz cálida y un mobiliario a juego con los revestimientos de madera de la propia estación”, describe Amaya Ayerra, que lleva 25 años en el oficio “haciendo de todo”. Actualmente trabaja en varios proyectos de “amabilización de espacios industriales”. “Consiste en reacondicionar oficinas, cantinas y otras zonas para que los trabajadores tengan un mejor ambiente de trabajo”, afirma .
La empresa catalana Estación Bus Nord es la que ha asumido la gestión de la cafetería. “Llevamos más de 20 años especializados en servicios de restauración en estaciones, como la de Barcelona, el intercambiador de Madrid o Salamanca. Pamplona nos pareció una buena oportunidad”, señala Cristina Morales, que añade un motivo también sentimental. “Soy sevillana y me gusta la fiesta. De hecho tengo muchas ganas de conocer los Sanfermines. Ese es además uno de nuestros retos, dar un buen servicio durante esos días, reforzando la plantilla”, comenta.
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Uno de los cambios que ha experimentado la estación con la reapertura de la cafetería es el olor a repostería recién hecha que se percibe desde las dársenas. “El pan y la bollería los horneamos aquí mismo cada mañana. Hemos adaptado el sistema moderno de la estación Nord de Barcelona, con una barra larga donde se exponen los bocadillos, pinchos fríos y calientes, ensaladas y tortillas de patata para servir en el momento y que vamos reponiendo. Es importante la agilidad porque muchas veces la gente va con prisas”, describe Cristina Morales. Su intención es adaptar la oferta gastronómica a los gustos de la clientela. “Por ejemplo -apunta- vienen usuarios y personal del gimnasio, que demandan platos más elaborados, así que vamos a meter batidos de frutas y alguna otra cosa”.
El nuevo equipo está muy contento con la acogida. “Llevaban tiempo preguntando cuando abríamos. Y primer día esto parecía una fiesta”, asegura.