Casco Viejo Pamplona
Josu Lajusticia (Adokin Gastrobar): “La doble puerta generará fricciones, posibles tocamientos...”
Con cuatro puertas de acceso, sabe que los cambios de la reforma le impedirán colocar una mesa (8-10 personas) para comer, lo que le restará ingresos "muy elevados"


Publicado el 30/03/2025 a las 05:00
Sabe dónde trabaja y lo que tiene. Josu Lajusticia está al frente de Adokin Gastrobar, en Estafeta. Un local que, por diseño, es estrecho y largo. Además de tener cuatro puertas de acceso. Dada la exigencia de vestíbulo estanco y doble puerta (1,50 metros de diámetro, reducible a 1,20), el propietario es consciente de que en tres de ellas es inviable. “No dejaría paso a los clientes y, de hecho, generaría una barrera arquitectónica importante”, adelanta.
Por ello, en el caso de su establecimiento, colocar esta doble puerta llevaría aparejada la imposibilidad de instalar la mesa que habitualmente colocan tras el vermú y que permite comer a unas ocho o diez personas. “Dejaríamos de facturar mucho dinero”, avisan. Y lo hacen recalcando que son muchos los establecimientos que, como el suyo, cuenta con licencia de bar-restaurante y que, por una nueva norma, no deberían verse perjudicados en el servicio que ofrecen.
Con cierre para la medianoche, Josu pide otra solución. “La gente genera ruido, pero no solo la que acude a tomarse una cerveza al bar, sino la que pasa, fuma...”, expresa. Y avisa de algo peor. Dada su experiencia anterior en el mundo de la noche dentro del sector, el dueño del Adokin conoce perfectamente las fricciones que genera una doble puerta. “Hay mucho roce al entrar y salir, gente que va junta, grupos de chicas... Y el tema de los tocamientos a las mujeres es realmente sensible, pueden darse malentendidos o situaciones que, de otra manera, serían perfectamente evitables”, alerta.
Sin negar el problema de masificación de la noche, para Josu quitar la música no resolverá el problema. “Nos señalan por ser los culpables del jaleo que hay en la calle, cuando no es así para nada. No puedes quitar privilegios de una licencia que ya te han concedido cuando tienes otros negocios, como pizzerías o venta de kebab que no tienen este control”, argumenta.
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En este escenario, desde el Adokin insisten en que, por tipología, muchos bares del centro de Pamplona no podrán adaptarse a las exigencias del Ayuntamiento, por lo que si solamente colocan una doble puerta 30 o 40 locales, habrá otros 80 que sigan como hasta ahora. “Es discriminatorio”, opina. ¿Vamos a evitar que la gente de la calle grite? La pregunta se queda en el aire. Eso sin mencionar los problemas en caso de emergencia.
“Todos queremos solucionar lo que pasa, pero no a cualquier precio”, valora Josu, quien recalca que la exigencia y el control al que están sometidos es potente. “Nosotros limpiamos orines día sí y día también, por eso pedimos empatía y flexibilidad, porque, en nuestro caso, la noche también nos afecta”, sentencia quien solamente quiere seguir adelante con su negocio “ofreciendo la calidad de siempre”.