Transporte
¿Villavesas llenas, arcas vacías?
Hace diez años las tarifas sostenían el 50% del transporte urbano comarcal, y aunque por encima de este porcentaje se tendrían que congelar precios, el límite está ahora muy lejos


Actualizado el 18/01/2025 a las 10:17
Los ingresos por tarifas en el transporte urbano comarcal aumentaron en el último año un 17,87% respecto al año anterior. Sin embargo, la cifra está lejos de las anteriores a la pandemia en cuanto a recaudación por billetes vendidos. La explicación es sencilla: primero la pandemia que hundió el pasaje y después los descuentos que alcanzan el 50% del precio establecido. En este escenario, los ingresos cubren únicamente un 30% del coste del servicio.
La recaudación por tarifas neta (sin IVA) abonada por los viajeros durante 2024 (pendiente de ajuste por cerrar los abonos temporales) ha sumado 13.603.415,78 euros, dos millones más que en 2023. Esta cantidad supone un 28,65% menos que lo recaudado en 2019, el último año anterior a la pandemia, “a pesar del notable incremento de la demanda”, apunta la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, gestora del servicio, en los datos que publicó el 10 de enero.
Las tarifas cubren algo más del 30% del servicio, lejos del 40% que se apuntaba para 2023. El equilibrio no es en todo caso sencillo. Según indica la normativa del Plan de Transporte Comarcal, “en la cuantificación del precio del billete al usuario por el uso del transporte urbano comarcal, se priorizará su condición de servicio público por encima de la autofinanciación del mismo”. Es decir, no se plantea que las villavesas tengan superávit, ni siquiera que no tengan déficit. De hecho, según se detalla en el Plan, “la búsqueda de la mayor aportación posible a la financiación directa del servicio deberá basarse en el uso masivo del mismo y no en el progresivo encarecimiento del coste del billete para aumentar la capacidad directa de recaudación”. Y hay más. La norma señala que “como garantía de accesibilidad y potenciación del transporte público frente al privado, la financiación directa del servicio mediante billetes nunca será superior al 50% del costo del mismo”.
Hubo años, en la segunda década de 2000, en que el ingreso por tarifas rozaba ese 50% e incluso lo superaba, de manera que por este motivo las tarifas estuvieron congeladas durante varios años. No hubo subidas. El panorama es bien diferente ahora.
Por un lado, las villavesas rompen techo de viajeros, superan ya los 46 millones, pero a su vez crece el déficit porque los precios cubren un menor porcentaje.
Los descuentos los financian, en un 30% el Gobierno central y en un 20%, la Mancomunidad. Y este segundo porcentaje lo paga en un 65% el Gobierno de Navarra y en un 35%, los 18 ayuntamientos que comparten el servicio, con un canon fijo y otro variable, en función de los habitantes. De hecho, la subvención del ejecutivo de Sánchez está supeditada al 20% de las administraciones locales. El coste para estas administraciones se ha reducido es ahora evidentemente más grande que antes de la pandemia, a pesar del incremento de viajeros.
EN CORTO
¿Cuál es la tarifa más utilizada?
Es la denominada monedero general, la tarjeta anónima sin ningún tipo de bonificación social. Cuesta 42 céntimos, ya aplicados los 2 céntimos de subida desde el 1 de enero. Con ella se pagaron más de 4 de cada diez viajes, el 40,52% del total. La tarifa social B, para mayores de 65 años supuso en 2024 el 11% de los billetes, y el abono joven 30 días sumó un 9,77% de los viajes.
¿Hay tarifas sin descuento?
El billete sencillo, sin tarjeta, no tiene bonificación y cuesta 1,65 euros; tampoco lo tiene el billete de Sanfermines, que este año costará 1,95 euros.
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