Capilla de San Fermín
Despedida gigante a Jesús Mari Viguiristi
La capilla de San Fermín se llenó en el funeral por el mítico bailador y maestro de la Comparsa


Actualizado el 14/01/2025 a las 11:01
Como un pequeño joyero donde guardar los momenticos de la fiesta, la despedida de Jesús Mari Viguiristi Artozqui, un histórico de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona, fue una muestra del patrimonio inmaterial de la ciudad, de sus gentes, las que no miran al reloj, ni si es lunes, o hace frío. Salen cuando hay que tocar la gaita, el txistu, el atabal, o con La Pamplonesa, una rondalla...; para bailar los gigantes, en la procesión, en Sanfermines, en San Saturnino o para decir adiós a un compañero.
En el cementerio, las gaitas de José Luis Fraile y Javier Lacunza interpretaron el himno de las Cortes de Navarra; un dantzari bailó un aurresku y Fermintxo Garaikoetxea interpretó Agur Jaunak con el txistu; Jesús Garísoain y Juan Mari Garaikoetxea, dos veteranos de la Pamplonesa, tocaron un aria de Haendel, una pieza para el sosiego, el descanso de quien les acompañó en todas las dianas de Sanfermines.
El funeral se celebró por la tarde en la capilla de San Fermín. Lo presidió el párroco de San Lorenzo, Javier Leoz. Subrayó en su homilía el compromiso de Jesús Mari con su ciudad, con la cultura y las tradiciones, 40 años en la comparsa de gigantes y algunos más como maestro de bailadores. Ibon Laspeñas, presidente de la Comparsa, destacó al final de la eucaristía, en nombre de la comparsa de Pamplona, de la del Casco Viejo y de los danzantes de San Lorenzo, la labor del fallecido en todos estos grupos. Lo hizo junto a la figura de la reina asiática en el altar de la capilla.
“Qué grande es ser alma de algo en la vida” , decía la frase de una fotografía de Jesús Mari Viguiristi junto a otra de Esther Arata, la reina asiática. “A veces nos fijamos en lo externo, en la grandeza de un gigante, en su belleza, y olvidamos el alma del gigante, que es el ser humano que está dentro, en este caso, Jesús Mari”, subrayó Leoz.
Gaitas de nuevo al final de la misa para los danzantes de San Lorenzo que bailaron junto al altar. Y el sentido aplauso de las personas que llenaban la capilla. Tocaron los gaiteros de San Lorenzo. Y antes, Javier Lacunza y José Luis Fraile, un emotivo 'Maitia nun zira'.
