Obituario
Fallece Jesús Mari Viguiristi, histórico de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona
Bailó durante décadas la reina asiática, fue maestro de distintas generaciones, en la de Pamplona y en otras comparsas, un referente en la cultura y las tradiciones de la ciudad


Actualizado el 12/01/2025 a las 07:46
La reina asiática llorará este 11 de enero la muerte de Jesús Mari Viguiristi Artozqui. Toda la Comparsa de Gigantes y Cabezudos le arropará de algún modo en su casa de la estación de autobuses, bien cerca de la de Viguiristi. Contaba 75 años y y falleció la tarde de este sábado en Pamplona, la ciudad en la que nació y en la que ha sido referente en las tradicionales locales.
Se crió en una familia de tres hermanos y pronto inició su vínculo con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona, donde bailó la reina asiática, la turca, con sus ropajes azules y su mirada al cielo. Tantos Sanfermines, grandes y txikitos, tantos viajes y fiestas. Fue además maestro de danzantes, de bailadores de gigantes de distintas generaciones, en la comparsa de Pamplona, también en la del Casco Viejo que colaboró en fundar, la de San Juan... y las de otras localidades.
La Comparsa cuenta entre sus coreografías una dedicada a Vigui, como le llamaban de manera cariñosa. Es ‘Peche’ y la seguirán bailando, como hacían frente a su casa todos los años cada 9 de julio. Fueron 40 años juntos y muchos más de amistades, su recuerdo perdura. Nunca se enfadaba, siempre una sonrisa.
Tocaba el atabal con los txistularis, fue rostro habitual en el recibimiento al Ángel de Aralar, en la despedida...o en la procesión de San Fermín, justo frente a la droguería Ardanaz. Allí tenía que ser. Y los churros en la Mañueta, aunque la cola diera la vuelta al mercado. Los últimos que disfrutó, el pasado octubre.
Acogió en los últimos años diferentes homenajes por su labor, tantas veces unida a personas de la comparsa que fueron amigos y han sido cuidadores, como lo ha sido su familia en este tiempo en que la enfermedad le ha perseguido, aunque él nunca dejó de lado el humor y las ganas de recorrer su ciudad y de conversar con sus gentes.




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