Obituario
Ignacio Belzunce, el capellán deportista y vinculado a Ultzama
El sacerdote fallecido en Madrid fue quien tomó la mano y santiguó a la niña de 5 años que murió atropellada a la salida del colegio Montealto en noviembre de 2021


Actualizado el 03/01/2025 a las 11:26
Ignacio Belzunce Manterola, sacerdote pamplonés fallecido el 2 de enero, era capellán del colegio Montealto de Madrid aquel fatídico 4 de noviembre de 2021, cuando por un fallo humano un vehículo atropelló a cuatro niñas. María, de 5 años, falleció casi en el acto. Dos alumnas avisaron al sacerdote, que estaba en el oratorio, y salió corriendo. “Me arrodillé, le cogí de la mano y le hice la señal de la cruz y le di la absolución”, contaba días más tarde. La madre de la pequeña, que trabajaba en el colegio, también estaba allí, abrazando y consolando a la conductora causante del atropello, un gesto de perdón que conmovió a la opinión pública. Al igual que la pequeña María, Ignacio ha fallecido a causa de un traumatismo craneoencefálico.
Siempre que podía, Ignacio Belzunce practicaba deporte. Ir a correr, andar en bici, excursiones a la montaña y en invierno, alguna ascensión con esquí de travesía. Son aficiones que ya practicaba en su infancia y juventud en Navarra, como en Ultzama, de donde era su familia. Hace un año estaba en Ultzaburu pasando la Navidad con su madre, Elena, sus hermanos (José Luis, Gastón, Arnaldo y Elena) y sus sobrinos. "¡Eutsi!", "¡Ánimo!", nos decía, destaca la familia sobre su vitalidad y optimismo.
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El accidente de bicicleta de Ignacio el día 25 causó gran impacto en la comunidad educativa de los tres colegios de Madrid donde ha sido capellán desde su ordenación sacerdotal en 2001 y en su círculo de amistades, en Pamplona y Madrid. Se organizaron cadenas y vigilias de oración. La familia Belzunce, en un mensaje difundido por grupos de Whatsapp, ha dado las gracias a todas estas personas. “Ignacio ha sido un testimonio de la comunidad de fe que él mismo cultivó con tanto amor y dedicación. Ignacio fue y sigue siendo una escalera hacia el cielo para muchos. Su vida, llena de entrega, nos enseñó a vivir en comunión con Dios, y su palabra siempre fue un faro de luz para quienes lo escucharon”, han expresado en su mensaje.
Desde septiembre Ignacio era capellán del Colegio Orvalle de Madrid. Al dar la noticia de su fallecimiento en la web, han destacado su cercanía y dedicación, “siempre disponible para los demás”. “Cada mañana se proponía escuchar, escuchar y escuchar a los alumnos. De san Josemaría, fundador del Opus Dei, aprendió también a descubrir que nuestro Padre Dios nos mira con amor en todos los momentos de la vida y eso es lo que ha procurado transmitir en su labor sacerdotal”, señalan.
En su mensaje, la familia Belzunce narra un pequeño detalle: “La última canción que escuchó en vida fue ‘Tu scendi dalle stelle’ (Tú bajas de las estrellas), un villancico que, al narrar la humildad, el sacrificio y el amor divino de Jesús, resuena ahora de manera profunda y significativa en sus propios últimos momentos. En esa melodía, tan llena de devoción, podemos ver reflejada la vida de Ignacio: un hombre que se entregó para servir con humildad, amor y generosidad”.