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Quién fue Leonor de Trastámara y por qué tiene una calle en Pamplona
Leonor de Trastámara, Reina de Navarra (1387-1425) y esposa de Carlos III, fue una figura clave en la diplomacia de su tiempo


Publicado el 11/11/2024 a las 05:00
En el barrio de Iturrama de Pamplona una nueva plaza construida en 2015 y que durante años fue un aparcamiento en superficie, fue bautizada como plaza Leonor de Trastámara quien fue Reina de Navarra desde 1387 hasta su muerte en 1415.
Leonor de Trastámara fue hija de Enrique II de Trastámara, rey de Castilla, era una pieza importante en las alianzas matrimoniales que aseguraban la paz y la estabilidad política en una época turbulenta. Su matrimonio con el heredero navarro Carlos III, acordado para sellar la paz entre Castilla y Navarra, implicó una generosa dote y simbolizó la reconciliación entre ambos reinos. Leonor encarnó un puente entre estas dos potencias ibéricas, marcando su vida por una constante lucha para afirmar su autoridad y seguridad en Navarra.
Leonor, nacida alrededor de 1360, fue criada en la corte castellana en medio de las tensiones políticas que dividían a su familia. En su juventud, vivió el conflicto que culminó con la ascensión de su padre, Enrique II, al trono de Castilla, tras vencer a su hermanastro Pedro I en una guerra civil que dejó profundas secuelas. En este contexto, su matrimonio fue una estrategia para asegurar una paz duradera. Tras los desposorios en Burgos y su boda en Soria en 1375, la vida de Leonor cambió drásticamente cuando dejó Castilla para asumir su papel en la corte navarra junto a su esposo.
El matrimonio entre Leonor y Carlos III no estuvo exento de desafíos. Cuando Carlos fue encarcelado en París en 1378, Leonor intercedió ante su hermano Juan I de Castilla para lograr su liberación, lo que permitió su retorno a Navarra y consolidó el vínculo entre ambos reinos. Sin embargo, su vida en Navarra no fue fácil; enfrentó dificultades en la corte navarra, incluyendo un supuesto intento de envenenamiento y la hostilidad de algunos nobles navarros, que no veían con buenos ojos la influencia de su séquito castellano. Las tensiones la llevaron a permanecer en Castilla por largos períodos, a pesar de los esfuerzos de su esposo para que regresara.
Durante su tiempo en Castilla, Leonor jugó un rol clave en la política de la regencia, especialmente tras la muerte de Juan I y durante la minoría de edad de Enrique III. Se convirtió en una figura central en la nobleza castellana, mediando en conflictos de poder y promoviendo acuerdos como la 'Concordia de Perales'. Aunque fue finalmente detenida y llevada a Navarra en 1395, esta experiencia reforzó su influencia en Castilla y mantuvo su estatus como una de las mujeres más poderosas de su época.
Como Reina de Navarra, Leonor asumió tareas de gobierno durante las ausencias de su esposo, consolidando su posición y enfrentando la pérdida de varios de sus hijos, entre ellos los dos únicos varones del matrimonio. Murió en Olite el 27 de febrero de 1415 y fue enterrada en la catedral de Pamplona. Su vida, marcada por la diplomacia y el conflicto, dejó una profunda huella en la historia de Navarra, mereciendo un lugar en la memoria de Pamplona.