¿Policías en bicicleta por Pamplona? Descubre cuántos son y las funciones que desempeñan
Nueve. Es el número de agentes que patrulla en bicicleta para mejorar la relación con el ciudadano, fomentar la cercanía y resolver aquellas denuncias a pie de calle que, hasta el momento, quizá resultaban más complejas. Un turno sobre la bici y mucho trigo que desgranar


Actualizado el 07/09/2024 a las 19:56
Ascienden despacio por la calle Santo Domingo. Pedalean con habilidad sobre los adoquines, evidenciando que moverse en bicicleta implica mucho más que hacer girar dos bielas entorno a un eje. La nueva brigada de Policía Municipal que ya comienza a verse por Pamplona da un paso más en materia de movilidad. Y es que todos aquellos proyectos que llevaban años en un cajón son, por fin, una realidad: agentes locales patrullando a pedales por las calles de la capital.
Un reto que ofrece cantidad de aristas que, hasta el momento, no se podían o costaba hacerlas cumplir. Entre ellas, y quizá la más importante, la evidente proximidad que se genera con los ciudadanos. Basta pararse a mirar para comprobar cómo los agentes son fácilmente ‘asaltados’ por personas que requieren de su asistencia. Ay, ya que estáis aquí...
En una mañana de miércoles, dos de los integrantes del nuevo grupo, compuesto por siete hombres y dos mujeres, comparten sus vivencias a pie de calle. Ésta es la crónica de una jornada sobre ruedas.
VIGILANCIA EFECTIVA
A las diez de la mañana ese cielo gris plomizo que caracteriza al entramado de Pamplona destaca en un turno en el que la lluvia amenaza constante. Con idéntico uniforme que sus homólogos a pie o coche, el equipo de ‘poli-bicis’ (en su nomenclatura más amable) se diferencia de resto de agentes, además de por casco, pantalón corto y zapatillas, por mínimas modificaciones en sus materiales de intervención. “Prácticamente llevamos lo mismo”, sentencian desde el servicio, adscrito a la ya existente Brigada de Proximidad.
Dado el paso hacia una nueva forma de inspeccionar las calles de Pamplona, los agentes (que prefieren mantener sus datos personales a resguardo) explican que, cada día, el servicio cambia. “Nos dedicamos, principalmente, a resolver esas quejas ciudadanas que llegan al teléfono 010 y que, hasta ahora, quizá resultaban más complejas de atender”, recalcan los municipales.


Y no dudan en corroborar sus palabras con un repaso a la zona aledaña a la calle Monte Campamento, en Mendillorri. “Hay cantidad de quejas por perros sueltos, como también sucede en la universidad”, se reafirman. De ahí que, subidos sobre sus bicicletas, asistan a quienes llevan sin atar a sus mascotas. “Realizamos labores informativas y de aviso aunque, si la situación lo requiere, sancionamos en el momento”, avala la pareja.
QUERER Y PODER
Voluntarios dentro del equipo, los policías municipales que componen el grupo en bicicleta entienden que, aunque quizá les vendría bien contar con más compañeros en la brigada, el hecho de haber elegido patrullar en bici libremente ofrece un plus en las labores que realizan. “Si te obligan, probablemente te tomes la tarea con más inconveniente que si lo haces de motu proprio”, determinan. Es por ello, por ese ‘gusto’ por la bicicleta, por lo que los agentes cumplen varias finalidades. “Siempre circulamos de forma correcta, ya que entendemos que, en un momento en el que este medio de transporte está en auge, debemos ser foco de ejemplaridad sobre lo que se debe o no se debe hacer. Es esencial”, coinciden.
Sin dejar de observar el comportamiento de la calle, los policías recalcan que su función no consiste en atender urgencias. “No se trata de ir a solventar un problema en el que intervienen los compañeros, con vehículos y más material, sino que nosotros nos enfocamos más al control”, cuentan. Así, con la eficacia de poder adentrarse en calles ‘más complejas’, como algunas zonas de la Txantrea, donde también se incluyen plazas (como la frecuentada Felisa Munárriz), parques (El Mundo) y el Paseo Fluvial del Arga, la imagen de Policía Municipal mejora en cuanto a proximidad y convivencia . “Son muchos los que nos preguntan, se sorprenden, quieren saber...”, enumeran los agentes sin dejar de pedalear.
PASOS EN FIRME
Es precisamente en este contexto de experiencia vivida en primera persona donde merece la pena señalar que circular en bicicleta les proporciona un conocimiento de primera mano alrededor de la problemática ciclista que existe en Pamplona. “Identificamos puntos negros, como alguna zona a la altura de hospitales en Pío XII; identificamos carriles bici que siguen sin ofrecer continuidad al ciudadano; el estado del firme...”, citan a modo de ejemplo. Con la información en la mano, los agentes realizan informes en los que, además de describir el problema, sugieren medidas para mejorar el desplazamiento y la seguridad de quienes se desplazan en este medio de manera habitual.
Tal y como explica la agente de primera al mando del grupo, hay situaciones de riesgo que ya ven luz. “Los subterráneos de la Plaza de los Fueros eran un verdadero quebradero (recordemos que los ciclistas deben descender de la bicicleta e ir andando incluso en el interior de la plazoleta) y, poco a poco, la gente se va concienciando”, afirma la oficial.
La jornada prosigue y las anécdotas se van encadenando. Entre ellas, una multa por valor de 500 euros a un ciclista que circula con un acelerador. “La Ordenanza de Movilidad, que precisamente la estamos dando más a conocer con este tipo de patrullaje, lo prohíbe expresamente. Sería motocicletas y no la asistencia al pedaleo que caracteriza a las bicicletas eléctricas”, remarcan los agentes.
Y aunque las bicis que emplean son convencionales y están satisfechos, lo cierto es que confían en que se destinen fondos para adquirir, poco a poco, eléctricas. Mientras esperan, su as en la manga sigue siendo un furgón destinado a ayudarles en condiciones meteorológicas adversas. “Salimos siempre que podemos pero con lluvia o nieve, la alternativa es otra”, comparten.
En definitiva, un servicio que desarrolla labores preventivas y de denuncia de diversas infracciones administrativas (desplazarse dos personas juntas en un mismo patinete); que se encarga de proteger los espacios naturales y no se olvida de la vigilancia de perros y un correcto estacionamiento de bicicletas y VMP. “Hay gente que deja sus dispositivos en cualquier parte, tipo trastero, y se olvida. Nosotros nos encargamos de retirar los vehículos que llevan tiempo abandonados”, cuentan. Y mientras atienden una consulta ciudadana, un espontáneo. “¡Mejor que Induráin!”. El avance es imparable.